lunes, 26 de noviembre de 2012

Capitulo 19


Daniel estaba sorprendido y angustiado, no sabía qué hacer o si quiera qué decir...
Daniel: Hmmm te puedes quedar en mi cuarto.
Camila: ¿Contigo? -picarona-
Daniel: ¡No! Yo dormiré en la sala -nervioso-
Camila: Ay Daniel, por favor, ya somos pareja, digo... 
Daniel: Sí, a penas hoy, de todos modos tenemos que hablar, yo soy muy feliz con tu decisión de venirte acá conmigo.
Camila: ¿Qué más quieres que te diga?
Daniel: Pues... ¿Qué más te hizo venir?
Camila: -caminando hacia el cuarto- Pues mira, como ya te había dicho me di cuenta de que he sido una idiota, siempre fuiste tú pero no me quería dar cuenta...
Daniel: -siguiéndola- Me alegra -sonriendo- ¿Alguna otra razón? 
Camila: -deteniéndose en frente de la cama- Claro! Me conoces, así que estás enterado que odio dejar las cosas a medias y pues la vez pasada en mi casa después de la romántica cena que te organicé dejamos algo sin terminar... -lo mira pícara-
Daniel: -riendo nerviosamente- ¿Ah sí? Hmm, no recuerdo.
-haciéndose tonto-
Camila: -Sonriendo- Ah pues, ¿quieres que te recuerde? -va hacia él y lo empuja hacia la cama-
Daniel: -dejándose caer- Tal vez me puedas ayudar...
Camila: -dándole besos en la boca- Claro que sí, a lo que quieras.
Daniel: -haciendo más intensos los besos- Ya empiezo a recordar.

Camila estaba muy metida en su papel, besaba toda la cara de Daniel mientras él se dejaba, lo disfrutaba, Camila lo levantó para que se pudiera quitar la playera que traía y cuando acabo él le empezó a besar el cuello y empezó a moverse hasta quedarse encima de ella, en esa posición Daniel le quitó la chamarra y después la blusa dejando al descubierto sus pechos, al verlos no dudo un segundo en besarlos, agarró sus manos y las puso arriba de su cabeza, Camila no hacia gran ciencia, se dejaba besar y lo disfrutaba, estaban muy apasionados, de un momento a otro sus besos en lugar de ser con deseo eran con necesidad, no podían apartarse, cada segundo subía más la intensidad con que Daniel ponía sus labios en el cuerpo de Camila, mientras tanto, Camila agarraba el cabello de él con mucha fuerza, Daniel bajaba de la boca de Camila al estómago y Camila de vez en cuando lo agarraba y subía su cabeza hacia la de ella para poder besarle la boca y el cuello, en una de esas Camila aprovechó el control sobre Daniel y logró ponerlo debajo de ella, ahora era su turno, le besaba toda la cara para después bajar al cuello y de ahí llegar a sus pectorales y sus cuadritos, de besos en besos Camila empezó lentamente a bajar los pants de Daniel y entonces el hizo una pausa.
Daniel: ¿Estás segura? 
Camila: -agitada- Más que nunca -sonriendo-

Fue ahí cuando Daniel no puso más fuerza y dejó que Camila dejara sus pants en el piso, mientras ella besaba su bien formado abdomen aprovechaba para quitarse el pantalón que ella traía y así quedar a merced de Daniel, el por su parte la miraba fijamente, aunque la conocía de hace años y había sido su mejor amiga, jamás la había visto de esa forma, el sabía que su momento había llegado, tomo a Camila fuertemente por la cintura, la tomo y la recostó sobre la cama para quedar el encima de ella, la acariciaba tiernamente, con su labios recorría la boca y cuello de Camila y con sus manos recorría todo su cuerpo de arriba abajo repitiendo movimientos, en ese momento ambos aprovecharon para desprenderse de las prendas que aun les estorbaban, después de algunos minutos de estar en esa posición Daniel decidió que ya era tiempo y miro a Camila esperando su aprobación la cual fue inmediata, Camila abrió sus piernas sutilmente, entonces Daniel entendió que era el momento de demostrarle más profundamente cuanto la amaba, tomo las piernas de Camila y las recargo sobre sus muslos, el por su parte recargo sus manos en la cama para tener más flexibilidad, beso a Camila apasionadamente y comenzó su rutina de movimientos, los primeros tiernos y dóciles, Camila sentía lo que jamás había sentido, sentirlo  en ella era una experiencia inexplicable, los movimientos rápidamente subieron de tono, la inercia del momento los llevo a movimientos fuertes y claros que hacían que el sudor de ambos corriera rápidamente por su cuerpos, los gemidos de Camila lo decían todo para Daniel, el por su lado hacia ruidos contenidos aunque lo que sentía era una sensación desbordante que no podía esconder, luego de un rato de seguir con los movimientos y experimentar todo tipo de sensaciones, sus miradas volvieron a cruzarse lo que indico que era el momento de terminar, ambos se sujetaron fuertemente el uno del otro, se fundieron en un largo y profundo beso al mismo tiempo que sus movimientos se hacían mas rápidos, y así ambos llegaron al clímax del momento, ambos, dijeron palabras de amor para el otro, para que así el momento sublime de amor que habían experimentado fuera completo, no hicieron falta más palabras para que los dos supieran lo importantes que eran para el otro y lo felices que estaban de encontrarse en un momento tan lleno de amor, Daniel entonces, se recostó junto a Camila, la tapo con una sabana mientras ella se acomodo en sus brazos, así y con una sonrisa en la cara durmieron plácidamente…
Al otro día Camila amaneció recostada en el pecho de Daniel con las sábanas revueltas por sus cuerpos, Daniel fue el primero en levantarse y al ver a Camila encima de él fue inevitable mostrar una gran sonrisa y sentirse el hombre más feliz del mundo, se quedó mirándola hasta que ella se despertó y volteo a verlo.
Camila: Buenos días mi amor -tierna-
Daniel: Buenos días mi vida, ¿Cómo amaneciste?
Camila: Perfectamente increíble, a tu lado...
Daniel: ¿En serio? Ah, ya lo sabía. -modesto-
Camila: Ay sí, ya lo sabías... ¿Cuántas te lo han dicho? 
Daniel: No empecemos Camila, no querrás saberlo.
Camila: ¿En serio? Ahora me dices.
Daniel: No, ahora lo que te debería de importar es que te amo y que soy el hombre más feliz del mundo porque anoche fue la mejor noche de mi vida.
Camila: Ah ¿sí? Pues la mía también y te confieso que no sólo la  fue porque estuve contigo... Comprobé que eres único -coqueta-
Daniel: -riendo- Ay Camila! Luego me das los detalles...
Camila: -riendo- ¿Qué quieres que te diga? Es la verdad, supongo ya te lo habían dicho...
Daniel: Me importa lo que me digas tú, mi amor.

Ambos estaban tan cómodos, que no querían ni moverse un centímetro para no romper el momento, pero de repente Daniel volteo de reojo y miro su reloj, la hora indicaba que era el momento de levantarse para ir a trabajar…
Daniel: Mi amor no quisiera romper nuestro momento, pero me tengo que ir a trabajar –hace puchero-
Camila: Pues no tienes que romperlo mi amor, no vayas a trabajar, quedémonos aquí acostaditos –lo besa-
Daniel: Que más quisiera yo mi vida, pero no se puede, quedamos en que yo me apuraría a terminar la campaña para así poder hacer planes y pensar que haremos, así que con tu permiso –La besa y se levanta de la cama-
Camila: Ves como eres –con voz de berrinche- Pero si mi amor, tienes razón, oye, y puedo acompañarte, no sé, puedo quedarme en la cafetería, la verdad no quiero estar solita y prometo no molestarte –lo mira-
Daniel: Ay mi amor y con esa carita como te digo que no, -ríe- claro que si mi vida, vamos, prometo apurarme para poder llevarte a cenar o donde tú quieras sale.
Ambos caminaron hacia el baño y entre juegos se quitaron la ropa y se metieron a bañar, al cabo de un rato salieron, se vistieron y se fueron a la empresa donde Daniel desempeñaría sus labores un día más.
Al llegar a la empresa Camila quedo sorprendida, las instalaciones eran realmente espectaculares.
Camila: ¡Woow! Mi amor, que bonita empresa, apenas a la altura de un mercadologo tan hermoso como tu –lo besa-
Daniel: Si mi amor, es una empresa muy bonita, y si, apenas a mi altura –ríe- no es cierto mi amor, oye te muestro la cafetería para que desayunes algo, sale.
Daniel dejo a Camila en la cafetería y subió rápidamente a su oficina, se reporto con Karla y comenzó a hacer su trabajo, sus labores del día eran demasiadas pero el momento que vivía lo tenía tan feliz que todo fluyo perfectamente, al cabo de unas dos horas se dio cuenta que ya casi terminaba su trabajo, así que decidió llamar a Camila por teléfono…
Camila: Hola mi amorcito, ¿ya terminaste?
Daniel: Ya casi amor, porque no subes a mi oficina para que la conozcas y así me das un beso, ya te extraño.
Camila: Yo también te extraño mi vida, y si, solo dime como llego y subo rápido.
Daniel le explico a Camila perfectamente cómo llegar, así que ella tomo su bolso y subió rápido siguiendo las indicaciones dadas por Daniel, llego al piso que Daniel le indico y comenzó a buscar su oficina, hasta que llego a una donde decía el nombre de su amor, rápidamente abrió la puerta y entro.
Camila: Ya te encontré –ríe-
Daniel: Eres muy inteligente mi amor, ven acá, dame un beso.
Camila y Daniel comenzaron a besarse apasionadamente, el movimiento hizo que el cayera sentado sobre su silla y ella encima de él, no le dieron importancia y se siguieron besando, de repente la puerta de la oficina de Daniel se abrió, era Karla que ante la costumbre olvido tocar la puerta y encontró a Daniel besando a Camila apasionadamente.

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