jueves, 29 de noviembre de 2012

Capitulo 23


Y ahí estaba ella, tan hermosa como siempre perdida en su quinto sueño, al principio Daniel no quería despertarla, se veía como un ángel, tan tranquila… tan en paz. Fue entonces cuando decidió abrazarla para así dormir abrazaditos.

Camila: -asustada y volteando rápidamente- ¿Qui… quién eres?
Daniel: Soy tu conciencia muajajaja.
Camila: ¿Daniel? –Emocionada-
Daniel: Of course my horse.
Camila: ¿Qué haces en mis sueños? –Adormilada-
Daniel: Aquí paseándome…
Camila: Ni en mis sueños cambias, igual ya me tengo que acostumbrar, esto de soñar contigo todas las noches ya no me debería de preocupar.

Daniel al oír esto se sintió lo que le sigue de feliz, lo que siempre había soñado se estaba haciendo realidad. La noche pasó así, tranquila, en paz, Daniel abrazando a Camila por la espalda con sus brazototes. Hasta que por fin amaneció y Camila fue la primera en despertar…

Camila: -sintiendo un brazo- Heeeeeey.
Daniel: -dormido- ¿Qué? Cinco minutos más.
Camila: ¿Daniel? ¿Qué haces aquí? No me digas que sigo soñando.
Daniel: En realidad nunca lo estuviste haciendo. –Tallándose los ojos-
Camila: -cayéndole el veinte- ¡DAAAAAANIEEEL! –Abrazándolo con todas sus fuerzas- Es que… no lo puedo creer.
Daniel: Pues créelo porque aquí estoy. –Correspondiendo al abrazo-
Camila: Pero, ¿qué haces aquí? ¿Cómo entraste?
Daniel: Eso es lo que menos importa, cosas de un hombre enamorado, ya sabes…
Camila: Ay Daniel. –besándolo-
Daniel: -sonriendo mientras la besa- Ay Camila, cuánto extrañaba tenerte así, tan cerquita de mi.
Camila: No eres el único enamorado, ¿eh? Digo, que no se te olvide mi amorcito.
Daniel: Ay si, ay si, soy Camila y estoy bien enamorada del hombre más perfecto del mundo, ay si.
Camila: Qué modesto eres caray.
Daniel: Sabes que es broma, yo soy el más afortunado de tenerte aquí, en mis brazos –apretándola-
Camila: Brazotototes –susurrando y viendo sus brazos-
Daniel: Y de tener tu hermosa cara aquí, en frente de la mía. –Besando su frente- y de tener tus labios en los míos –besándola- en fin, soy el hombre más feliz del mundo.
Camila: ¿Ah si? Pues yo soy más afortunada que tu al tener tu presencia cerca de mí, al tener al hombre más detallista, hermoso, guapo, generoso, noble…
Daniel: -interrumpiéndola con un beso- Ya, ya Camila, sí sigues diciendo mis virtudes no te va a alcanzar el tiempo.
Camila: Ay –riendo- “No te va a alcanzar el tiempo”… tiempo, ¡TIEMPO! ¡¿Qué hora es?! –Viendo su reloj- ¡Santa madre de atocha! Es tardísimo, ¡me tengo que bañar!
Daniel: -haciendo pucherito- No, no. –Abrazándola con fuerza- No vayas a trabajar.
Camila: ¿Cómo que no? Mi amor, estuve 8 semanas fuera, no puedo ser tan encajosa como para faltar más.
Daniel: Tienes razón mi vida, lo entiendo –resignado- ¿Oye? Dijiste que quieres, tienes, debes bañarte, ¿no? Pues yo la verdad no tengo nada interesante que hacer a estas horas de la mañana, me preguntaba si de pura casualidad… ¿necesitarías ayuda? Quiero hacer mi obra de caridad del día, ya sabes… “El más generoso” también me dicen. –con mirada pícara-
Camila: No Daniel, te conozco y si me “ayudas” tardaremos años, AÑOS en salir de esa regadera, prefiero bañarme yo sola –resistiéndose-
Daniel: ¿Segura? Hmmm, bueno, ya me bañare solo. –Quitándose la playera-
Camila: -agachando la cabeza- No, Daniel. No me vas a intimidar –haciéndose la fuerte- Es más, ya me voy a bañar. –Levantándose de la cama y dirigiéndose al baño mientras se tapa los ojos-
Daniel: ¡Ash Camila! Odio que seas tan responsable para unas cosas e irresponsable para otras.
Camila: -abriendo tantito la puerta del baño y asomando la cabeza- ¿Por qué lo dices? –extrañada-
Daniel: Porque como mercadologa si cumples: Tengo que ir a trabajar, ya es tardísimo, tengo que hacer esto, tengo que hacer lo otro... –imitándola-
Camila: Ajá –confundida- ¿Y?
Daniel: Acabo de regresar de España, estuvimos mucho tiempo sin vernos, estuve todas las noches pensando en ti y cuando por fin nos vemos ¿qué haces? “tengo que meterme a bañar” –gracioso-
Camila: -riendo- No, no, no, de verdad Daniel, aparte de ser generoso y con todas las virtudes del mundo eres el rey del drama.
Daniel: -riendo- Ya, ya, está bien, métete a bañar.

El día paso normal, cada que Camila tenía tiempo libre le marcaba a Daniel para ver cómo estaba y para recordarle que lo amaba muchísimo, Daniel por su parte se pasaba recordándole lo perfecta que era para él y cuánto la había extrañado. Camila se sentía culpable, Daniel tenía razón, tanto tiempo si verse para que cuando por fin estuvieron otra vez juntos ella tuviera que hacer deberes, así que planeo como hacerlo sentir mejor…
Cuando Camila llego a su departamento vio a Daniel sentado viendo la televisión.

Camila: -caminando hacia el- Uffff, qué día.
Daniel: -abriendo sus brazos para abrazarla- ¿Cómo te fue mi amor? –Le da un pico-
Camila: Bien… -sentándose en sus piernas- ¿Sabes qué fue lo peor de mi día?
Daniel: No se me ocurre… ¿qué fue?
Camila: -seductora- El no haber aceptado tu oferta de que me ayudaras a bañar…
Daniel: ¿Ah sí? ¿Por qué? –indiferente-
Camila: Pues… -pensativa- Es que me he sentido medio sucia, ya sabes, una que no se talla bien, ¿me ayudarías en este momento?
Daniel: No sé, qué tal si te duermes tarde por lo sucia que estás… ¿Y tu trabajo? –haciéndose el difícil-
Camila: No creo que nos tardemos mucho, pero si lo hiciéramos pues ni modo, todo sea por la higiene de uno, ¿no? –Quitándose la blusa- ¿Entonces? ¿Me ayudarás?
Daniel: Tenemos que hacer un chequeo rápido ahorita para no tardarnos en buscar las partes sucias de tu cuerpo mientras te ayude…
Camila: Lo que digas, ¿qué tengo que hacer?
Daniel: a ver, a ver… -mirándola- Date una vuelta, mmh, ok, ya vi las partes sucias del tórax hacia arriba, ¿me podrías dejar ver tus piernas? Esas han de estar peor.
Camila: Cómo digas… -quitándose el pantalón-
Daniel: Creo que ya vi suficiente, es hora de que subamos a la recamara, entremos al baño y te ayude a bañar mi vida –se levantan y caminan-

Al llegar al baño ninguno pudo aguantar más, de inmediato empezaron los intensos besos y las caricias provocativas, Camila ya se encontraba semidesnuda, pero Daniel no, así que de inmediato Camila comenzó a desabotonarle la camisa, beso su pecho suavemente mientras bajaba poco a poco para poder quitarle el pantalón a Daniel mas fácilmente
Por su parte Daniel desabrochaba el brasier de Camila para bajar lenta y cuidadosamente a sus pechos y besarlos con pasión, las caricias y besos siguieron hasta que ambos se despojaron de todas sus prendas, entonces Daniel empujo a Camila suavemente hasta la regadera, ya estando dentro, la abrió, el agua estaba tibia, perfecta para que Camila y Daniel pudieran disfrutar de tan maravilloso momento, el agua recorría sus cuerpos y ellos ante la sensación se dejaban llevar, se besaron hasta que se casaron, lenta pero apasionadamente consumaron su acto de amor, entre agua, espuma y sus besos el momento se hizo inolvidable, cuando ambos terminaron de “bañarse”, Daniel tomo una bata de Camila que está colgada y se la puso encima, el tomo una toalla y la enredo en su cintura, salieron solo para seguir besándose y acariciándose en la comodidad de la cama de Camila, así pasaron toda la noche y parte de la madrugada.

Aun cuando se había quedado dormidos muy tarde, despertaron muy temprano, más temprano de lo que Camila solía despertar para ir a trabajar, ambos se miraron un buen rato, hasta que Daniel rompió el silencio.

Daniel: Buenos días mis amor –la besa-
Camila: ¿Buenos? Buenísimos –ríe- así quiero despertar siempre Daniel, contigo a mi lado y con esta sensación en mi cuerpo de haber estado contigo, te amo.
Daniel: Y yo a tu lado mi amor, y también te amo –sonríe- pero eso es muy fácil, casémonos.
Camila: -Sorprendida- ¿Qué dijiste?
Daniel: Que también quiero despertar contigo siempre…
Camila: Aja ¿Qué más?
Daniel: Que también te amo –se ríe-
Camila: Daniel YA!!!
Daniel: Lo que escuchaste mi amor, que me quiero casar contigo, me quiero casar lo antes posible, no veo el motivo para esperar o ¿tu si?...

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