domingo, 18 de noviembre de 2012

Capitulo 13



*NOTA:AL LLEGAR A LA PARTE DONDE SE ENCUENTRA EL LINK, PROCUREN PONERLO, PARA QUE ASÍ TENGA CHISTE LO QUE LEEN. (:




Los días pasaban y con eso el dolor de Camila a causa de la traición de Luis iba disminuyendo, ya no pensaba en él todos los días aunque en sus ratos libres le era inevitable ponerse a pensar en todos los momentos que vivió con él. Por su parte Daniel no dejaba de darle detalles día con día, ya fuera un ramo de rosas, chocolates o un peluche, eso a Camila le encantaba, siempre la hacía sonreír.

Se acercaba el fin de semana y Daniel le propuso a Camila ir a un antro para pasarla bien un rato, platicar, reír y por supuesto bailar, Camila accedió ya que quería distraerse un rato de todo lo que pasaba por su mente.

Cuando el sábado llegó Daniel fue por Camila a su casa.

Daniel: -recargado en el auto- Qué preciosa te ves, mi amor.
Camila: -sonriendo mientras caminaba hacia el auto- Ay, cálmate, seguro cuando lleguemos al antro y veas a las demás “señoritas” –moviendo los dedos- no pensarás lo mismo. –con tono irónico-
Daniel: -sonriendo- No me digas que estás celosa desde ahorita… todavía ni me das el honor de ser tu novio formalmente.
Camila: ¿Celosa? ¿Yo? Ja ja ja, qué risa me causas.
Daniel: Igual sabes que para mí no hay otra mujer más que tú.
Camila: -suspirando- Yo lo sé. –resignada-
Daniel: -acercándose a ella- Qué bueno que lo sepas, así será siempre. –Dándole beso-
Camila: -sonriendo- Mejor ya hay que irnos…

El camino fue normal entre ellos, risas, risas y más risas.

Finalmente llegaron al antro, había una gran bola esperando entrar, pero a Camila y Daniel los dejaron entrar de inmediato.

Daniel: -sacando la silla para que Camila se sentará- ¿Qué quieres tomar?
Camila: -sentándose- hmmm… tequila está bien, no te quiero dejar pobre.
Daniel: Ja ja tengo más dinero que tú juntando todos tus domingos.
Camila: Ay si, ay si, porque no eres mujer, no tienes que gastar en ropa, en ropa, en ropa, en zapatos, en ropa y ah, en ropa.
Daniel: Si me hubieras dicho antes te hubiera llevado a comprar toooooda la ropa que quisieras. –modesto-
Camila: Tal vez hoy no te quedes pobre, pero sí me sigues proponiendo lo de la ropa seguro mañana sí.
Daniel: Por ti yo gasto TODO, no te preocupes, en fin sí tequila quieres, tequila tendrás.
Daniel fue a pedir las bebidas a la barra y mientras Camila lo veía otra vez le vino Luis a sus pensamientos, se acordó cuando andaban de antro en antro y de baile en baile, estaba segura que el destino le estaba haciendo una mala jugada.

Daniel: Aquí tienes. –Dándole el tequila-
Camila: -pensativa- Gracias Lu… ¡Daniel!
Daniel: -dándose cuenta de la acción sin darle importancia- De nada Lu Camila. –sonriendo-

Camila no podía sacar a Luis en sus pensamientos, no lo entendía… “Tan bien que iba” se decía a ella misma, pensó que tomando más se podría olvidar de él, pero no fue así.

Camila: Danielito, Danielito –medio borracha- Pídeme otro, ¿sí? –sonriendo-
Daniel: Camila, ya estás borracha. Será mejor que no tomes más.
Camila: Ay, qué intenso, nunca me sacas a divertirme y cuando lo haces me limitas… No Daniel, así no. –Haciendo puchero-
Daniel: Entiende que lo hago por tu bien. ¿Te quieres divertir? Mejor bailemos.
Camila: Es que… -dudosa- bueno.

Empezaron a bailar salsa, hasta que pusieron esta canción http://www.youtube.com/watch?v=YXzjYMnChV8 y Daniel pegó a Camila a su pecho mientras el recargaba su cabeza en la de ella.

Daniel: ¿Te das cuenta? La historia de nuestras vidas. –Soltando una pequeña risa-
Camila: Oye, cierto…
Daniel: Llenarte los bolsillos de guerras ganadas, de sueños e ilusiones renovadas… -cantando con la música-
Camila: Daniel… -incómoda-
Daniel: Amiga mía, princesa de un cuento infinito… Amiga mía, tan solo pretendo que cuentes conmigo…
Camila: Ya Daniel, no te merezco.
Daniel: Hey, tranquila. Eres mucho para mí, yo lo sé, pero créeme que pronto verás que te puedo hacer feliz. –tierno-
Camila: Ahorita vengo, voy al baño… -soltándose-
Daniel: Ok, te espero en la mesa Cam.

Camila en lugar de ir al baño fue directamente a la barra y pidió 3 tequilas más, quería de una vez por todas arrancar a Luis de sus pensamientos, quería corresponder ese amor que le tenía Daniel, quería quererlo como él se merecía, pero el alcohol y el destino hicieron un “pacto” para ese día y era tener a Luis en los pensamientos, pensaba que era su karma.
Camila se vio débil, no pudo contenerse y le marcó a Luis.

Luis: ¿Sí?
Camila: Luis…
Luis: ¡Camila! ¿Qué pasó? ¿Estás bien?

Daniel había ido a buscar a Camila, ya se había tardado mucho y eso le preocupaba, cuando la vio en la barra la iba a tomar por detrás pero empezó a oír lo que decía.

Camila: No, Luis, no estoy bien, no estoy bien gracias a tu traición, no sabes todos los días que he sufrido por ti, no sabes cuánto te he llorado cuando no te lo mereces, ¿por qué lo hiciste? ¿Que acaso no te bastaba con todo el amor que siempre te daba? ¿No era suficiente para ti saber cuánto te amaba? Yo sí me tomé en serio todas esas promesas que nos hicimos, lo de casarnos, tener muchos hijos a los cuales le pondríamos Santiago, Leonardo, Carolina y Sara, irnos de viaje por todo el mundo y ser felices por el resto de nuestras vidas… -borracha-

Daniel sólo oía y callaba aunque por dentro estaba muriéndose.

Luis: Camila yo te sigo amando, yo sé que fui un tonto, yo sé que lo tenía todo contigo, y me arrepiento, siempre viviré arrepentido pero si tan solo me dieras otra oportunidad te juro, te juro que nunca más derramarías una sola lágrima por mi culpa.
Camila: ¿De qué sirven los arrepentimientos? Ya he derramado muchas lágrimas por ti.
Luis: Camila, ¿por qué me llamaste?
Camila: Porque justamente esta noche todo mi karma se junto, no te sales de mi cabeza, estás tú y tus recuerdos, todos unidos para arruinarme la noche, pero ¿sabes? Aunque te siga amando y te siga pensando todas las noches, te olvidaré. Tú reemplazo está haciendo méritos. –Dolida, enojada y borracha- Adiós.

Camila terminando la llamada, se agarró la cabeza con desesperación, estaba muy mal, así que decidió ir con Daniel y decirle que ya se fueran, que se sentía mal, cuando dio la vuelta para su desgracia ahí estaba Daniel, con notable tristeza en los ojos y con cara de pocos amigos.

Camila: Daniel… -preocupada- ¿qué haces aquí?
Daniel: Estaba preocupado por ti, tardaste mucho así que decidí irte a buscar, qué irónico, yo preocupado y tu diciéndome “reemplazo” –con sonrisa mal-
Camila: No, no, lo que oíste… No, no quise decir eso.
Daniel: ¿Entonces qué quisiste decir? ¿“El idiota que piensa que me puede conquistar”? ¿“Ese que siempre estará para mí como un perro fiel porque me ama”? –Con coraje-
Camila: Daniel, no quise decir eso… No te veo así, lo sabes.
Daniel: Yo sé perfectamente lo que oí Camila, no tienes porque seguir fingiendo que algún día podrás amarme, desde hoy dejo de ser tu sombra, tu paño de lágrimas, tu bufón… ya me cansé, mi plan de conquista es un fracaso, nunca podrás olvidar a Luis, al menos no conmigo.
Camila: -con lágrimas- ¡Daniel no eres nada de eso!
Daniel: Ah, claro, se me olvidaba… Soy el reemplazo de Luis. Ya vámonos.
Camila: Daniel, por favor, déjame explicarte… -desesperada-
Daniel: Ya, Camila… No hay nada que explicar. Vámonos.

Daniel fue a pagar dejando a Camila triste y frustrada, no sabía qué hacer, no sabía cómo remediar el dolor que sentía Daniel aunque tratará de disimular.


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