viernes, 25 de enero de 2013

Capitulo 40. FINAL


Después de hacer el amor Daniel y Camila salieron de la habitación cuidando que nadie los viera, bajaron las escaleras cautelosamente y se dirigieron al jardín de la casa de Luca donde estaba la fiesta, Luca los observo y se acerco a ellos de inmediato…

Luca: Muchachos, ¿Dónde estaban?, hace un ratote que no los veía.
Camila: Ay Luca discúlpanos, es que tuve que hacer una llamada, pero ya estamos aquí para divertirnos.
Luca: Me parece perfecto, ¿por qué no bailan?
Daniel: Justo eso haremos –Sonríe-

Daniel tomo la mano de Camila y se dirigieron hacia la pista de baile improvisada que había en el jardín de Luca, bailaron un par de canciones de salsa, algunas versátiles y la noche fue llegando y con ella las canciones lentas y románticas que Camila y Daniel tanto disfrutaban bailar, mientras bailaban Daniel le susurraba palabras de amor a Camila…
Daniel: Soy el hombre más feliz del mundo, porque te tengo a mi lado, porque eres mi esposa, mi amiga, mi amante, eres el amor de mi vida, te amo Camila.
Camila: Y yo la mujer más feliz del mundo, porque a pesar de todo lo que tuvimos que pasar para estar juntos ahora que lo estamos es lo mejor que puedo vivir, estar a tu lado es mágico, tus palabras me llenan el alma, te amo mi Daniel –Lo besa-
Daniel: Y así vamos a estar mi amor, juntos hasta que la muerte nos separe, y aun después de ella yo seguiré amándote como lo hice desde el primer día que te vi.

Ambos siguieron bailando y besándose a cada oportunidad que tenían, la noche siguió avanzando, cada vez era más tarde, el número de personas se reducía pero el nivel de alcohol en todos aumentaba considerablemente…

Daniel: Amor, voy un momento al baño, no tardo –beso-
Camila: Si mi vida, pero no te tardes eh –Le guiña el ojo-

Daniel se alejo ante la mirada penetrante de Luis que ya tenía varias copas de más encima, al ver que Daniel se metió a la casa no dudo ni un minuto en acercarse a Camila…
Luis: Vaya hasta que ese amiguito tuyo te dejo sola –irónico-
Camila: Yo creo que alcohol atrofió tu cerebro verdad, Daniel no es solo mi amigo, el ahora es mi esposo, el hombre que amo, el amor de mi vida.
Luis: Eso no es cierto Camila, el podrá ser ahora tu esposo, pero el amor de tu vida y el hombre al que amas sigo siendo yo –la jala de un brazo-
Camila: Suéltame Luis, yo a ti te quise mucho, pero creo que está de más recordarte porque deje de hacerlo, verdad, pero sabes que, estuvo muy bien que me hicieras lo que me hiciste porque gracias a eso me di cuenta que Daniel siempre ha sido el hombre al que he amado, el es el amor de mi vida, grábatelo y suéltame.
Luis: Si, si te voy a soltar, pero antes voy a hacer algo que quise hacer desde que llegue…

Luis tomo a Camila con fuerza y la atrajo contra el plantándole un beso que por supuesto Camila rechazo, pero debido a la fuerza de Luis, le fue imposible separarse del todo, y para desgracia de la situación Daniel venia llegando en ese preciso momento….

Daniel: ¿Qué está pasando aquí? –desconcertado-
Luis: ¿Qué parece?, ay Danielito, Danielito, yo no sé cómo pudiste creer que Camila iba a olvidarme, yo soy el hombre que ama y al que va a amar el resto de su vida.
Camila: NO, Luis cállate y suéltame, Daniel mi amor, te juro que él me beso a la fuerza, pero es demasiado fuerte para mi, Luis que me sueltes –se zafa- Amor me crees verdad.
Daniel: Luego hablaremos, Luis lárgate, vete de aquí –lo empuja-
Luis: Esta bien, está bien los dejo –Refiriéndose a Camila- Nos vemos mi amor.
Camila: ¡LARGATE!

Camila se acerco a Daniel de inmediato y lo abrazo con fuerza, pero él, sorpresivamente no correspondió a abrazo.

Camila: ¿Qué te pasa?, abrázame, no estás creyendo que yo lo bese porque quise verdad, te juro que me beso a la fuerza.
Daniel: No se qué pensar Camila, lo que yo vi no era precisamente un beso a la fuerza, más bien parecía que lo disfrutabas –molesto-
Camila: No puedo creer lo que estoy escuchando Daniel, como te atreves a tan siquiera pensar que yo podría serte infiel, tu eres el hombre que amo, eres lo que más amo en el mundo, no puedes estar hablando enserio –desconcertada-
Daniel: Se que me amas, pero también se cuanto lo amaste a él y cuanto te costo sacarlo de tu mente, no lo sé Camila estoy confundido.
Camila: Amor –se acerca- hace menos de dos horas acabamos de decirnos las palabras más hermosas del mundo, no acepto que ahora estemos discutiendo y mucho menos por Luis, yo te he demostrado que te amo y te lo voy a seguir demostrando día con día –lo besa-
Daniel: Yo también te amo mi amor, perdóname por pensar mal de ti, soy un estúpido, se que jamás  me serias infiel, perdóname, te amo –la besa- pero creo que tenias razón sobre tus dudas, no fue buena idea venir, te parece si mejor nos vamos.
Camila: Me parece amor, vámonos.

Daniel y Camila se tomaron de la mano se despidieron de Luca y salieron de la casa, pero antes Daniel tuvo otro pequeño altercado con Luis que provoco su ira.
Llegaron hasta su auto y Daniel le abrió la puerta a Camila, subieron y Daniel acelero lo más profundo que pudo.

Durante un gran rato ninguno dijo una sola palabra, lo único que se escuchaba en ese momento era una canción de la radio http://www.youtube.com/watch?v=7g-lPY-QjqE Pero Camila tuvo que hablar…

Camila: Amor, se que vas muy enojado, pero por favor, baja tu velocidad, vas demasiado rápido.
Daniel: No Camila, quiero llegar lo antes posible a México, llegar a casa y dormir… Además manejar así me relaja y calma un poco.
Camila: Entiendo que no pasaste un buen momento, yo también quiero llegar a México y a nuestra casa, pero amor, comprende que vas demasiado rápido, por favor, baja la velocidad.
Daniel: Ya te dije que no, no insistas.

Estaban exactamente a media hora de llegar a México cuando sucedió lo inevitable, Daniel perdió el control del auto, dio un volantazo que nada pudo solucionar, en cuestión de minutos el auto estaba volcado en un barranco, Daniel reacciono de manera impulsiva y su primer reacción fue buscar a Camila, pero ella ya no estaba en el auto, en el impacto salió volando y callo varios metros lejos del auto, Daniel intento salir pero estaba atorado entre el asiento, el volante y las bolsas de aire, las personas que venían en los autos detrás de Daniel y se dieron cuenta del accidente de inmediato llamaron una ambulancia, así que la ayuda no tardo en llegar, menos de lo previsto, los paramédicos  y rescatistas bajaron hasta donde estaba el auto, ayudaron a salir a Daniel que sin importarle lo lastimado que estaba corrió en busca de Camila hasta que la hayo, inconsciente, casi sin pulso…  

Daniel: - A los rescatistas- Ayúdenme!!!! Por favor vengan, -A Camila- Amor, por favor no me dejes, resiste mi vida, tu eres fuerte, lucha por tu vida, lucha por nuestro amor.
Paramédico: Señor por favor deme permiso, necesito revisar a la señora. –Gritando- Traigan la camilla, necesitamos trasladarla de inmediato o se nos va.
Daniel: No, no, por favor sálvenla, por favor no dejen que muera –Llorando-
Paramédico: Por eso mismo necesitamos irnos ya.

Los paramédicos subieron a Camila a la ambulancia y Daniel subió junto con ella, durante el trayecto al hospital Camila presento ciertas anomalías que preocupaban a los paramédicos pero especialmente a Daniel, quien no dejaba de recriminarse no haberle hecho caso a su mujer y no haber disminuido su velocidad…
Al llegar al hospital, ingresaron a Camila de inmediato a quirófano, Daniel esperaba afuera ansioso por noticias de su esposa, después de tres largas horas el doctor encargado del caso e Camila salió en busca de Daniel…

Doctor: Usted es el esposo de la señora Camila Monterde, ¿cierto?
Daniel: Si doctor, soy yo, dígame como esta mi mujer –desesperado-
Doctor: Le voy a permitir que pase a verla y esté con ella…
Daniel: Entonces ya no hay peligro, mi mujer va a estar bien –esperanzado-
Doctor: Señor, nada me gustaría más que decirle que sí, que su esposa se salvé, pero no es así, le estoy permitiendo pasar a verla para que se despida, para que este con ella en sus últimos momentos, lo siento pero medicamente no podemos hacer nada mas por la señora.
Daniel: No doctor, eso no puede ser, nosotros nos acabamos de casar, yo la amo, ella no me puede dejar. –llorando-
Doctor: Lo siento señor, pero no puedo mentirle, creo que es mejor que entre, a la señora no le queda mucho tiempo.
Daniel: Es que usted no me está entendiendo… Camila NO puede morirse, ¿entiende? NO PUEDE. –alterado-
Doctor: Señor, en serio ya no se puede hacer más por su esposa… lo siento mucho.
Daniel: -para sus adentros- ¿Por qué me haces esto, Dios? Sabes lo mucho que amo a Camila, lo mucho que luche por ella, lo mucho que los dos luchamos para casarnos, y ahora solo te la llevas… ¿Por qué?
Doctor: Tiene que pasar ahora a ver a su esposa, sí es que quiere despedirse.

Daniel entro completamente destrozado a la habitación donde se encontraba su mujer, se sentó junto a ella y la tomo de la mano…

Daniel: Camila –llorando- mi amor, por favor no me vayas a dejar, yo te necesito a mi lado para seguir escribiendo nuestra historia de amor, por favor perdóname por no ir más despacio, yo no quería que te pasara esto, yo te amo.
Camila: -débil-  Yo sé que no fue tu intención, claro que te perdono, te amo mi amor, y en mi corazón me llevo tu amor y en mi mente todos los momentos maravillosos que vivimos.
Daniel: No digas eso, no te despidas de mí, no me dejes mi vida, por favor no te vayas.
Camila: -Le toca el rostro secando sus lagrimas- No te dejo mi amor, siempre voy a estar contigo a cada paso que des, solo me adelanto unos años para hacerte un espacio en el cielo y cuando sea el momento seguir escribiendo nuestra historia de amor sobre las nubes.
Daniel: Amor, por favor no me digas eso, no te vayas, quédate a mi lado –sollozando-
Camila: Hoy, ese es mi destino amor, pero debes prometerme que estarás bien, que no te dejaras caer y que cuando llegue tu momento seguirás amándome y seguiremos con nuestra historia en el cielo, prométemelo.
Daniel: Te lo juro, jamás voy a dejar de amarte mi amor, siempre estarás presente en mi mente, en mi alma y en mi corazón, te amo con todo mí ser, pero no quiero despedidas… no hay motivo. –llorando-
Camila: Y yo te amo a ti guapo, me das un último beso.

 Daniel se acerco tiernamente a Camila y la beso profundamente mientras derramaba lagrimas de dolor…

Daniel: Te voy a amar siempre mi amor, como te lo dije hace rato, aún mas allá de la muerte mi amor seguirá intacto, pero escúchame, ¿sí? Eres la mujer de mi vida, nunca nadie será como tú, nunca nadie podrá hacerme sentir eso que me haces sentir tu… fuiste, eres y serás lo más importante, por eso, por este amor tienes que ser fuerte, tienes que vivir, no debes morir por mi culpa. –llorando-
Camila: Yo no te culpo por lo que pasará, sí así lo quiere Dios así será, pero tienes que prometerme que serás feliz, aunque no sea conmigo, tú te mereces ser feliz. Daniel te amo, y te estaré esperando…

Esas fueron las últimas palabras que Daniel escucho de Camila, después de eso, el corazón de Camila dejo de latir para dar el paso más importante en la vida de todo ser humano, Daniel cayo arrodillado junto a la cama de Camila mientras besaba suavemente su mano y caía destrozado al suelo, llorando a más no poder…

Horas más tarde Daniel aviso a la familia de Camila lo sucedido, todos reaccionaron muy mal como era de esperarse, viajaron a la ciudad de México de inmediato y se despidieron de su hija y hermana respectivamente.

Camila fue sepultada entre lagrimas de dolor de las personas que la amaban, la ceremonia llevada a cabo en el panteón fue por demás dolorosa para todos los que se encontraban ahí, que después de un rato comprendieron que era mejor retirarse y dejar a Daniel solo para que pudiera despedirse del amor de su vida.

Daniel: -A la tumba donde ya descansaba Camila- Amor, te juro que siempre te voy a amar, jamás te voy a olvidar y aunque ya no estés físicamente para mi seguirás conmigo, no quiero cumplir la promesa, no puedo serte infiel amor mío, nunca, gracias por toda la felicidad que me diste, gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo, mi Camila, mi mujer, mi amiga, Amiga mía. Aún no es mi tiempo, pero el día que lo sea seré el hombre más afortunado porque volveré a ver tus hermosos ojos y tu sonrisa inigualable, y entonces, nos amaremos por toda la eternidad, TE AMO.
                    FIN.

 y yo (  ) les agradecemos muchísimo que nos hayan leído.

martes, 22 de enero de 2013

Capitulo 39


Pasaron los días mientras ellos tenían las típicas peleas de pareja, no todo el tiempo era así, la mayoría de las veces que se la pasaban juntos era para apapacharse, besarse, abrazarse, decirse y demostrarse cuanto se amaban.

Por su parte Camila en sus ratos libres de la oficina y mientras llegaba Daniel a su casa había estado haciendo llamadas y mandando correos y mensajes a sus compañeros de generación para hacerles la invitación a la fiesta de Luca, por supuesto llamó a Luis quien aceptó de inmediato, de alguna forma él pensaba que al verlo Camila cambiaría de opinión, le había sentado muy bien el viaje que se dispuso a hacer para olvidarla, lo que, por supuesto, no consiguió. A quien Camila también tuvo que llamar fue a Andrea, no le pareció mucho la idea, pero prefirió verse decente y de alguna forma comportarse como una persona madura, y también para hacerle saber que no le guardaba ningún rencor, aunque era obvio que Camila esperaba un “no” como respuesta de Andrea, lo cual fue al contrario ya que primero de agradecer la invitación la aceptó con todo gusto.

“Vaya que ese será un buen día” pensó ella. Pero el tiempo pasó de prisa y cuando menos se lo esperó ya estaba la noche anterior de la fiesta a punto de acostarse para dormir.

Camila: Mi amooooor, mañana ya es la fiesta.
Daniel: Ya sé mi vida, estoy un poco nervioso, no lo niego.
Camila: -confundida- ¿Nervioso? ¿Tú? ¿El galanazo a quien todas se le insinuaban y morían por ser su novia?
Daniel: Pero sí mira quién habla… La más coqueta y hermosa de la generación, a quien muchos hombres desearon y solo pocos tuvieron.
Camila: -riendo- Ay mi amor, si la nerviosa debería ser yo, somos jóvenes y estamos casados, pero muchas de las “señoritas” que irán pues nomás no encuentran al “príncipe azul” que tanto esperan y pues, no me gustaría que mañana ellas se te… ¿Sabes qué? Mejor no vamos.
Daniel: ¿Se me qué? –Riendo- Ay Camila, no empieces de dramática celosa compulsiva, por favor. A demás tú fuiste la que estuviste haciendo las llamadas para invitar a todos, sería una descortesía de tu parte el no ir.
Camila: -preocupada- ¿Sí, verdad?... Bueno, cambio de planes, yo voy pero tú te quedas. –sonriendo-
Daniel: ¿Ahhh, sí? Pues fíjate que SÍ VOY… ¿Algún problema? –retándola-
Camila: ¿En serio crees que irás?
Daniel: Oblígame a quedarme.
Camila: O sea que… No lo vas a hacer por voluntad propia. Hmmm, muy bien.
Daniel: No, así que sí quieres que no vaya me tendrás que obligar, ahora que los métodos que utilices no deben ser muy… pesados.
Camila: ¿Métodos? No, sí quieres ir pues ve, pero ahí de ti Danielito donde te vea coqueteando con otra. –advirtiéndolo-
Daniel: ¿Por qué? ¿Qué me vas a hacer? –fingiendo estar asustado-
Camila: -acercándose a él provocadora- Algo… y no es precisamente muy lindo que digamos.
Daniel: No te tengo miedo, ¿eh?
Camila: Deberías, pero bueno, -le da beso en la mejilla- Que tengas linda noche, MI AMOR. –se gira de su lado, dándole la espalda a él-
Daniel: -sorprendido- Buenas noches. –riendo- ¿Oye? TE AMO.
Camila: -volteando a verlo- Y yo a ti, mucho más.

En ese momento Daniel la besa muy intensamente, agarrándola de las mejillas y atrayéndola a él, se dan las buenas noches y duermen abrazados, Camila en el pecho de Daniel, esperando el día de mañana.

Cuando por fin Amaneció Camila fue la que se levantó más temprano, quería verse espectacular para reunirse otra vez con toda su generación, pero al final decidió vestirse normal y no maquillarse tanto, al natural todo se ve mejor. Por su parte Daniel se vistió casual, jeans y una playera tipo polo, no iba muy arreglado pero se veía guapísimo, como siempre.

Salieron en camino hacia la fiesta de Luca, mientras llegaban se empezaron a preguntar cómo estarían sus amigos y compañeros, una que otra crítica por ahí, Camila hizo notorio su interés por ver a Vivi, abrazarla por mucho tiempo y que se cuenten todo lo que han sido sus vidas, aparte de que se la pasaron cantando, riendo, dándose besitos y agarrándose las manos.

Cuando llegaron no había muchas personas todavía, eran como 10, Luca les hizo un cortés recibimiento.

Luca: Camila –mirándola de reojo- ¡Qué guapa estás! –Tomándole la mano y besándola- Con todo respeto. –Viendo a Daniel- ¡Daniel! ¿Cómo has estado? –Chocándolas con él y dándose un típico abrazo-
Camila: Pero sí quién lo dice, mi amigo más lindo de toda la Universidad.
Daniel: ¡Mejor que nunca! Y por lo que veo a ti también te va de maravilla.
Luca: Ay muchachos, me van a sonrojar, ¿eh? Mírense a ustedes, quién diría que terminarían juntos. Bueno, a Daniel siempre se le notaban los ojos de amor que siempre te tuvo, Camila, pero a ti también siempre se te notaron los ojos de amor por Luis. 
Camila: -incómoda- ¿Sí, verdad? -riendo nerviosamente- Pasaron una serie de acontecimientos que no quisiera recordar, pero lo bueno es que por fin encontré al hombre de mi vida. -volteando a ver a Daniel con una sonrisa- 
Luca: -interrumpiéndola- Hablando del rey de Roma... 

Justo en ese momento llegaba Luis, quien muy elegante se veía guapísimo también, en cuanto vio a Camila se dirigió hacia ella...

Luis: ¡Camila! -abrazándola y dándole un beso en la mejilla- Pero que guapa estás, más guapa de lo normal.
Daniel: Sí, ¿Verdad? Lo mismo le digo todas las mañanas. -mirando a Camila y abrazándola por la cintura- 
Luis: -bajándose de su nube- Ah, hola Daniel, sí, tienes que hacerlo... Es lo menos que merece. -sonriéndole a Camila- 
Camila: No te preocupes, se encarga de eso y más. -viendo a Daniel con una sonrisa en su rostro- 
Luca: -sintiendo la tensión- ¡Bueno! ¿Quieren algo de tomar?
Daniel: No, gracias. ¿Tú, mi amor?
Camila: Tampoco, gracias.
Luis: Yo si acepto un vaso de agua... Ahorita regreso. -se va con Luca-
Camila: Ay, Daniel... Qué pesado. Sólo me halagaba. -riendo-
Daniel: Bueno pero que tú me seguiste el juego bien bonito.
Camila: Si... -riendo- era necesario mi vida.

Daniel: -riendo con ella- ME ENCANTAS.
Y justo en ese momento entró alguien acaparando todas las miradas...

Era Andrea que iba partiendo plaza y llevaba puesto un vestido más vulgar que sexy, pero al final era inevitable voltear a verla, Daniel no pudo evitar mirarla pero de inmediato regreso la vista a su mujer aunque fue demasiado tarde, Camila noto perfectamente que Daniel recorrió a Andrea con la mirada…

Camila: ¿Qué?, ¿Te gusta?, ósea si quieres voy y le digo que venga y se dé una vuelta enfrente tuyo para que la veas mejor –Molesta-
Daniel: Amor, no, ósea es inevitable no verla, pero no quise faltarte al respeto, discúlpame por favor, la mire como si fuera cualquier persona, yo a ti te amo y te respeto y te miro con amor –apenado-
Camila: Ya, está bien, sé que es inevitable no verla con ese “vestidito” que trae, pero me choca, esa tipa saca lo peor de mi, mejor dame un beso y demuéstrame cuanto me amas.
Daniel: Bueno, creo que en esta ocasión un beso es insuficiente para demostrarte cuanto te amo, pero podemos hacer nuestra segunda travesura de casados –La mira y le guiña el ojo-
Camila: Que me estas proponiendo Daniel Díaz de Monterde –digna-
Daniel: Quizás, podríamos entrar a alguna de las habitaciones de esta casa y yo podría demostrarte cuanto te amo, pero bueno, si no quieres, pues no verdad.
Camila: ¿De qué hablas? –Ríe- por supuesto que quiero, anda vamos.

Se tomaron de la mano y caminaron lenta y disimuladamente hacia adentro de la casa, miraron por todos lados cuidando que nadie los viera, subieron las escaleras y entraron a la primer habitación vacía que encontraron…

Daniel: Juro que antes de conocerte a mi no se me ocurrían estas cosas, pero tú me inspiras tantas emociones juntas que no puedo evitarlo.
Camila: Me alegra que no se te ocurriera esto antes de conocerme, ya sabes, soy celosa, pero bueno, ya estamos aquí y alguien me iba a demostrar algo…
Daniel: No, no te iba, te voy –la besa- Ven aquí…

Daniel cargo a Camila y la recostó sobre la cama posándose el sobre de ella, acaricio el rostro de su mujer para ir bajando sus manos poco a poco y llegar hasta sus piernas, subió lenta pero desesperadamente el vestido de Camila, ella por su parte quito de manera inmediata la camisa que su esposo traía puesta acaricio su bien formado abdomen y beso su pecho haciendo que Daniel se llenara de sensaciones incontenibles…
No podían perderse mucho tiempo de la fiesta, así que tenían que hacer su travesura lo más pronto posible…
Daniel bajo los tirantes del vestido de Camila para poder besar sus pechos con una mayor libertad, Camila desabrocho el pantalón de su marido y entonces ambos supieron que hora de comenzar, Daniel quito la prenda intima de su mujer y bajo su bóxer, dio un profundo beso a Camila y entro en ella fuertemente generando gemidos claros y fuertes en Camila que el callaba con besos, durante varios minutos los movimientos de Daniel fueron rápidos, no fue hasta que ambos quedaron frente a frente y cruzaron una mirada, hasta que el supo que sus movimientos ahora debían ser lentos y tiernos, Daniel beso el cuello de Camila para luego subir a su boca, así besándose apasionadamente, con la ternura y el amor que siempre lo hacían fue como llegaron al clímax, que le demostraba a Camila una vez mas lo mucho que Daniel la amaba…

viernes, 4 de enero de 2013

Capitulo 38


Daniel: Sigo sin creer que hayamos hecho semejante cosa mi amor.
Camila: Pues créelo y acostúmbrate porque tu vida a mi lado así pretendo que sea, de sorpresa en sorpresa, de travesura en travesura. Te amo mi vida, gracias por hacer este tipo de locuras por complacerme, eres el mejor esposo del mundo.
Daniel: Me encanta complacerte, me encanta ser tu esposo, me encanta que seas mi esposa, me encantas Camila. –La besa-
Camila: Bueno, compláceme, abrázame y déjame acurrucarme porque ya tengo sueño, y aun falta para aterrizar, así que quiero dormir en tu pecho mi amor.
Daniel: Por supuesto que si mi vida ven –la jala y acomoda- vamos a dormir así juntitos como siempre.

Daniel y Camila permanecieron dormidos plácidamente hasta que el mismo pasajero que los interrumpió en el baño se acerco a ellos…

Pasajero: Muchachos –los mueve- muchachos, como siempre interrumpiéndolos, pero esta vez si no lo hacia se quedan en el avión quien sabe hasta cuándo.
Camila: -carcajada- Es usted muy amable, muchas gracias por despertarnos, y perdón por lo del baño –apenada-
Pasajero: No se preocupen ya por eso, de verdad no tuvo importancia, y como ya les dije alguna vez yo también fui joven. Ahora si me disculpan debo bajar del avión e irme a una junta importante que tengo, les deseo toda la felicidad del mundo en su matrimonio muchachos –sonríe y se retira-
Daniel: Muchas gracias, -se dirige a Camila- que buen tipo verdad, por cierto te ves hermosa con tu cara de adormilada –ríe- bajemos para irnos a casa a descasar porque mañana de nuevo a trabajar amor mío –se levanta y le da la mano-
Camila: Si, muy buen tipo y tu también te ves hermoso recién levantado mi vida, vámonos.

Salieron del aeropuerto tomados de la mano, de inmediato Daniel paro un taxi y emprendieron el camino a casa. Llegaron rápidamente pues sorpresivamente no había tanto tráfico en la cuidad.

Camila: -entrando- Ay extrañaba tanto mi casa, ¿tú no?
Daniel: Bueno, no es mi casa, pero si también la extrañaba mucho.
Camila: -Lo jala y se sientan en el sofá- Es tu casa desde el momento en que tu y yo somos una pareja, y ahora que estamos casados con más razón es tu casa, además aportas dinero, así que siéntete en tu casa porque lo es –lo besa-
Daniel: -ríe- me quedo claro lo de “tu casa” gracias mi amor, pero no importa donde vivamos con tenerte a mi lado yo me siento en MI CASA, deberíamos ir a descansar preciosa, mañana tenemos que trabajar.
Camila: Si, tienes razón pero antes de subir bésame, ¿Si?
Daniel: Es lo que más me gusta hacer, como negártelo –sonríe- ven aquí…

Daniel tomo a Camila de la cintura y sutilmente la puso sobre sus piernas, la beso apasionadamente por largos minutos al mismo tiempo que acariciaba sus piernas y su bien formada cintura, ella lo tomaba de la nuca y se dejaba llevar, el beso los habría llevado más lejos de no ser porque el celular de Camila sonó en ese momento interrumpiendo el momento…

Camila: ¿bueno?, ¿Quién habla?
Luca: Camila, soy Luca tu ex compañero de clases, alto, delgado, guapo –ríe- ¿me recuerdas?
Camila: ¿Luca? –Daniel la miraba intrigado- Luca claro, obvio me acuerdo de ti, no precisamente por lo de guapo pero si porque eras super moleston –carcajea- que gusto escucharte, a que debo el honor.
Luca: Pues veras, estoy organizando una fiesta en mi casa de Valle de Bravo para toda nuestra generación, y tomando en cuenta que tu eres de las más queridas pues eres la primera a la que llamo, y pues como Luis es tu novio supuse que ustedes podrían ayudarme a contactar a los demás.
Camila: Bueno, gracias por lo de “querida” –ríe- y claro que si te ayudo a contactar a los demás, pero Luis ya no es mi novio, de hecho yo me case, estoy casada con Daniel Díaz, ¿lo recuerdas?
Luca: Ay, discúlpame por favor, yo no sabía –apenado- Y claro que lo recuerdo, tu mejor amigo, el mejor alumno de la generación y me da mucho gusto que estén casados, de verdad hacen una linda pareja, y es por demás decirte que el también está invitado.
Camila: Muchas gracias se lo hare saber, y dime, ¿Cuándo sería la fiesta?, para organizarme y localizar a unas cuantas personas de las cuales aún conservo teléfonos.
Luca: Planeo que sea en dos semanas, porque después de eso me voy a trabajar al extranjero y no sé cuando vuelva, por eso quiero llevarme un lindo recuerdo y que mejor que una fiesta con las personas con las que pase una de las mejores etapas de mi vida, así que Camila a ponerse las pilas, te agradezco mucho tu colaboración, nos estamos hablando en estos días y por favor salúdame al buen Daniel. Chao.
Camila: Nada que agradecer mi queridísimo Luca, también fue una de las mejores etapas de mi vida así que lo hago encantada y yo le digo, gracias, nos hablamos entonces, bye.
Daniel: Era el Luca que creo, ese que también estaba tras tus huesitos –hace mueca-
Camila: -ríe- Ese mero, que por cierto te manda saludos y dice que le da mucho gusto que estemos casados porque hacemos una linda pareja.
Daniel: Bien, comienza a simpatizarme ese muchacho –le besa el cuello- y que quería…
Camila: Está organizando una fiesta con toda la generación, dice que se irá a trabajar al extranjero y quiere reunirse con todos antes de irse, y quiere que le ayude a localizar a los que más se pueda, obviamente tu y yo vamos a ir ¿verdad? –Lo mira-
Daniel: ¿Cuándo te he negado algo?, además yo también tengo ganas de ir, tengo ganas de ver a todos esos jóvenes que hicieron de esa etapa algo especial, y está muy interesante la plática, pero muero de sueño mi amor.
Camila: Si, si, vámonos a dormir, que mañana regresamos a nuestras labores muy temprano.

Ambos subieron, se pusieron la pijama y se metieron a la cama, Daniel de inmediato comenzó a cerrar los ojos y Camila no dejaba de dar vueltas en la cama, situación que puso de nervios a Daniel y prefirió sentarse en la cama para preguntarle a Camila que le pasaba…

Daniel: Amor, ya duérmete, ¿Qué te sucede preciosa?
Camila: Nada mi vida, nada, perdón por molestarte, prometo ya no moverme, anda vuelve a acostarte porque tu estas muy cansado.
Daniel: Mmmm, cuando dices que no te pasa nada te pasa a TODO, así que yo aquí me voy a quedar sentadito para que me cuentes que te preocupa.
Camila: -Se levanta y lo besa- Ay eres un amor, la verdad es que estaba pensando en la fiesta me preocupa un poco.
Daniel: ¿Por qué mi amor?, estabas muy emocionada, a ver ven acá –la acerca a él para abrazarla- cuéntame que es lo que te preocupa.
Camila: Pues que la fiesta es de generación y esa G-E-N-E-R-A-C-I-Ò-N incluye a Andrea la tipa esa que te coqueteaba y que tú ya sabes qué, y obviamente a Luis, no sé qué tan conveniente sea ir.
Daniel: A ver mi amor, el asunto de Luis quedo aclarado desde la vez que ambos lo vimos en la cafetería así que no te preocupes, ahora con más razón todo le quedara claro cuando sepa que ya estamos casados, y Andrea ¿Qué?, ella es totalmente “x” en nuestra historia, no le des importancia a cosas que no la tienen amor, a ti y a mi nada nos va a separar, nada va a tambalear esta relación, así que por favor, deja de pensar tonterías con esa cabecita que tienes y duérmete por el amor de dios –ríe-
Camila: Tienes razón en absolutamente todo, como siempre, prometo ya no pensar en eso y dormirme ya, siempre y cuando me abraces mucho toda la noche.

Por fin, Camila y Daniel se quedaron dormidos, al siguiente día retomarían su vida laboral, Camila ayudaría a su amigo Luca con la organización de la fiesta, fiesta que les depara grandes sorpresas a Camila y a Daniel para su relación, buenas… o malas.



AHORA SI, DOS MAS Y ESTO SE ACABA, L DE NUEVO LES DAMOS LAS GRACIAS POR LEERNOS. J