martes, 22 de enero de 2013

Capitulo 39


Pasaron los días mientras ellos tenían las típicas peleas de pareja, no todo el tiempo era así, la mayoría de las veces que se la pasaban juntos era para apapacharse, besarse, abrazarse, decirse y demostrarse cuanto se amaban.

Por su parte Camila en sus ratos libres de la oficina y mientras llegaba Daniel a su casa había estado haciendo llamadas y mandando correos y mensajes a sus compañeros de generación para hacerles la invitación a la fiesta de Luca, por supuesto llamó a Luis quien aceptó de inmediato, de alguna forma él pensaba que al verlo Camila cambiaría de opinión, le había sentado muy bien el viaje que se dispuso a hacer para olvidarla, lo que, por supuesto, no consiguió. A quien Camila también tuvo que llamar fue a Andrea, no le pareció mucho la idea, pero prefirió verse decente y de alguna forma comportarse como una persona madura, y también para hacerle saber que no le guardaba ningún rencor, aunque era obvio que Camila esperaba un “no” como respuesta de Andrea, lo cual fue al contrario ya que primero de agradecer la invitación la aceptó con todo gusto.

“Vaya que ese será un buen día” pensó ella. Pero el tiempo pasó de prisa y cuando menos se lo esperó ya estaba la noche anterior de la fiesta a punto de acostarse para dormir.

Camila: Mi amooooor, mañana ya es la fiesta.
Daniel: Ya sé mi vida, estoy un poco nervioso, no lo niego.
Camila: -confundida- ¿Nervioso? ¿Tú? ¿El galanazo a quien todas se le insinuaban y morían por ser su novia?
Daniel: Pero sí mira quién habla… La más coqueta y hermosa de la generación, a quien muchos hombres desearon y solo pocos tuvieron.
Camila: -riendo- Ay mi amor, si la nerviosa debería ser yo, somos jóvenes y estamos casados, pero muchas de las “señoritas” que irán pues nomás no encuentran al “príncipe azul” que tanto esperan y pues, no me gustaría que mañana ellas se te… ¿Sabes qué? Mejor no vamos.
Daniel: ¿Se me qué? –Riendo- Ay Camila, no empieces de dramática celosa compulsiva, por favor. A demás tú fuiste la que estuviste haciendo las llamadas para invitar a todos, sería una descortesía de tu parte el no ir.
Camila: -preocupada- ¿Sí, verdad?... Bueno, cambio de planes, yo voy pero tú te quedas. –sonriendo-
Daniel: ¿Ahhh, sí? Pues fíjate que SÍ VOY… ¿Algún problema? –retándola-
Camila: ¿En serio crees que irás?
Daniel: Oblígame a quedarme.
Camila: O sea que… No lo vas a hacer por voluntad propia. Hmmm, muy bien.
Daniel: No, así que sí quieres que no vaya me tendrás que obligar, ahora que los métodos que utilices no deben ser muy… pesados.
Camila: ¿Métodos? No, sí quieres ir pues ve, pero ahí de ti Danielito donde te vea coqueteando con otra. –advirtiéndolo-
Daniel: ¿Por qué? ¿Qué me vas a hacer? –fingiendo estar asustado-
Camila: -acercándose a él provocadora- Algo… y no es precisamente muy lindo que digamos.
Daniel: No te tengo miedo, ¿eh?
Camila: Deberías, pero bueno, -le da beso en la mejilla- Que tengas linda noche, MI AMOR. –se gira de su lado, dándole la espalda a él-
Daniel: -sorprendido- Buenas noches. –riendo- ¿Oye? TE AMO.
Camila: -volteando a verlo- Y yo a ti, mucho más.

En ese momento Daniel la besa muy intensamente, agarrándola de las mejillas y atrayéndola a él, se dan las buenas noches y duermen abrazados, Camila en el pecho de Daniel, esperando el día de mañana.

Cuando por fin Amaneció Camila fue la que se levantó más temprano, quería verse espectacular para reunirse otra vez con toda su generación, pero al final decidió vestirse normal y no maquillarse tanto, al natural todo se ve mejor. Por su parte Daniel se vistió casual, jeans y una playera tipo polo, no iba muy arreglado pero se veía guapísimo, como siempre.

Salieron en camino hacia la fiesta de Luca, mientras llegaban se empezaron a preguntar cómo estarían sus amigos y compañeros, una que otra crítica por ahí, Camila hizo notorio su interés por ver a Vivi, abrazarla por mucho tiempo y que se cuenten todo lo que han sido sus vidas, aparte de que se la pasaron cantando, riendo, dándose besitos y agarrándose las manos.

Cuando llegaron no había muchas personas todavía, eran como 10, Luca les hizo un cortés recibimiento.

Luca: Camila –mirándola de reojo- ¡Qué guapa estás! –Tomándole la mano y besándola- Con todo respeto. –Viendo a Daniel- ¡Daniel! ¿Cómo has estado? –Chocándolas con él y dándose un típico abrazo-
Camila: Pero sí quién lo dice, mi amigo más lindo de toda la Universidad.
Daniel: ¡Mejor que nunca! Y por lo que veo a ti también te va de maravilla.
Luca: Ay muchachos, me van a sonrojar, ¿eh? Mírense a ustedes, quién diría que terminarían juntos. Bueno, a Daniel siempre se le notaban los ojos de amor que siempre te tuvo, Camila, pero a ti también siempre se te notaron los ojos de amor por Luis. 
Camila: -incómoda- ¿Sí, verdad? -riendo nerviosamente- Pasaron una serie de acontecimientos que no quisiera recordar, pero lo bueno es que por fin encontré al hombre de mi vida. -volteando a ver a Daniel con una sonrisa- 
Luca: -interrumpiéndola- Hablando del rey de Roma... 

Justo en ese momento llegaba Luis, quien muy elegante se veía guapísimo también, en cuanto vio a Camila se dirigió hacia ella...

Luis: ¡Camila! -abrazándola y dándole un beso en la mejilla- Pero que guapa estás, más guapa de lo normal.
Daniel: Sí, ¿Verdad? Lo mismo le digo todas las mañanas. -mirando a Camila y abrazándola por la cintura- 
Luis: -bajándose de su nube- Ah, hola Daniel, sí, tienes que hacerlo... Es lo menos que merece. -sonriéndole a Camila- 
Camila: No te preocupes, se encarga de eso y más. -viendo a Daniel con una sonrisa en su rostro- 
Luca: -sintiendo la tensión- ¡Bueno! ¿Quieren algo de tomar?
Daniel: No, gracias. ¿Tú, mi amor?
Camila: Tampoco, gracias.
Luis: Yo si acepto un vaso de agua... Ahorita regreso. -se va con Luca-
Camila: Ay, Daniel... Qué pesado. Sólo me halagaba. -riendo-
Daniel: Bueno pero que tú me seguiste el juego bien bonito.
Camila: Si... -riendo- era necesario mi vida.

Daniel: -riendo con ella- ME ENCANTAS.
Y justo en ese momento entró alguien acaparando todas las miradas...

Era Andrea que iba partiendo plaza y llevaba puesto un vestido más vulgar que sexy, pero al final era inevitable voltear a verla, Daniel no pudo evitar mirarla pero de inmediato regreso la vista a su mujer aunque fue demasiado tarde, Camila noto perfectamente que Daniel recorrió a Andrea con la mirada…

Camila: ¿Qué?, ¿Te gusta?, ósea si quieres voy y le digo que venga y se dé una vuelta enfrente tuyo para que la veas mejor –Molesta-
Daniel: Amor, no, ósea es inevitable no verla, pero no quise faltarte al respeto, discúlpame por favor, la mire como si fuera cualquier persona, yo a ti te amo y te respeto y te miro con amor –apenado-
Camila: Ya, está bien, sé que es inevitable no verla con ese “vestidito” que trae, pero me choca, esa tipa saca lo peor de mi, mejor dame un beso y demuéstrame cuanto me amas.
Daniel: Bueno, creo que en esta ocasión un beso es insuficiente para demostrarte cuanto te amo, pero podemos hacer nuestra segunda travesura de casados –La mira y le guiña el ojo-
Camila: Que me estas proponiendo Daniel Díaz de Monterde –digna-
Daniel: Quizás, podríamos entrar a alguna de las habitaciones de esta casa y yo podría demostrarte cuanto te amo, pero bueno, si no quieres, pues no verdad.
Camila: ¿De qué hablas? –Ríe- por supuesto que quiero, anda vamos.

Se tomaron de la mano y caminaron lenta y disimuladamente hacia adentro de la casa, miraron por todos lados cuidando que nadie los viera, subieron las escaleras y entraron a la primer habitación vacía que encontraron…

Daniel: Juro que antes de conocerte a mi no se me ocurrían estas cosas, pero tú me inspiras tantas emociones juntas que no puedo evitarlo.
Camila: Me alegra que no se te ocurriera esto antes de conocerme, ya sabes, soy celosa, pero bueno, ya estamos aquí y alguien me iba a demostrar algo…
Daniel: No, no te iba, te voy –la besa- Ven aquí…

Daniel cargo a Camila y la recostó sobre la cama posándose el sobre de ella, acaricio el rostro de su mujer para ir bajando sus manos poco a poco y llegar hasta sus piernas, subió lenta pero desesperadamente el vestido de Camila, ella por su parte quito de manera inmediata la camisa que su esposo traía puesta acaricio su bien formado abdomen y beso su pecho haciendo que Daniel se llenara de sensaciones incontenibles…
No podían perderse mucho tiempo de la fiesta, así que tenían que hacer su travesura lo más pronto posible…
Daniel bajo los tirantes del vestido de Camila para poder besar sus pechos con una mayor libertad, Camila desabrocho el pantalón de su marido y entonces ambos supieron que hora de comenzar, Daniel quito la prenda intima de su mujer y bajo su bóxer, dio un profundo beso a Camila y entro en ella fuertemente generando gemidos claros y fuertes en Camila que el callaba con besos, durante varios minutos los movimientos de Daniel fueron rápidos, no fue hasta que ambos quedaron frente a frente y cruzaron una mirada, hasta que el supo que sus movimientos ahora debían ser lentos y tiernos, Daniel beso el cuello de Camila para luego subir a su boca, así besándose apasionadamente, con la ternura y el amor que siempre lo hacían fue como llegaron al clímax, que le demostraba a Camila una vez mas lo mucho que Daniel la amaba…

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