jueves, 3 de enero de 2013

Capitulo 37


El día llegó y con ello Daniel y Camila tenían que regresar a México, habían  sacado sus boletos para las 5 pm, se levantaron temprano para disfrutar sus últimos momentos en París.

Entre besos y caricias se bañaron, mientras lo hacían decidieron cuál sería su última parada por la hermosa capital de Francia, el lugar elegido fue el legendario Arco del Triunfo.

Salieron aproximadamente a las 11 am para que les diera el perfecto tiempo de ir a desayunar, visitar el Arco y comer, tenían que llegar al aeropuerto mínimo 1 hora antes para no tener problema alguno con su regreso. Fueron a un restaurant muy bonito, por suerte llegaron a buena hora pues al salir había mucha gente esperando por un lugar, desayunaron deliciosa comida francesa acompañada de los excelentes vinos típicos de este país.

Al terminar de desayunar se dirigieron directamente al Arco del Triunfo, al verlo se quedaron maravillados con lo hermoso que, como todo el país, era este monumento. Lo observaron, analizaron y admiraron por un gran rato, pasaron por sus cuatro pilares mientras seguían admirando las estatuas que estaban en cada uno de ellos, eran realmente hermosas y combinadas con la maravillosa arquitectura del Arco hacían una combinación perfecta. Se tomaron fotos solos entre sí y después le pidieron a un señor que pasaba sí por favor les podía tomar un par de fotos que terminaron siendo miles.

El tiempo se acababa, fueron al hotel, empacaron las pocas cosas que estaban regadas por la habitación hasta que terminaron, entregaron las llaves y se dirigieron al aeropuerto para por fin regresar a México.

Camila: -riendo- Daniel, ¿no crees que nos vimos un poco abusivos con el señor que ahora cuenta con experiencia en fotografía?
Daniel: -carcajeando- No creo, amor. Tampoco fueron millones de fotos, sólo le robamos un poco de tiempo, no creo que llevara tanta prisa… bueno, no se atrevió a decirnos nada, solo sonreía.
Camila: Lo mejor fue su cara cuando al principio le preguntaste en tu horrible francés si hablaba español, por suerte esos cursos de internet te han servido, poco pero por lo menos no te han estafado. Supiste decir “tomar fotos”. –burlándose-
Daniel: A ver, a ver. –cara de ‘o sea, qué pedo’- Si yo hubiera tomado algún tipo de cursos para aprender francés hubieran sido los más caros, en alguna escuela bilingüe, ya sabes –modesto- A parte no tienes por qué criticar, amorcito. Di que el señor medio le hacía el cuento en el español y yo en el francés para que mínimo entendiera que queríamos fotos. –sonriendo-
Camila: ¿Oye? Te amo, aunque hagas el intento de ser como mis amores platónicos franceses. –riendo-
Daniel: Ah, mira qué chistosita. –Enojado en broma-
Camila: Ay, ahora un no le puede hacer una broma al amor de su vida porque el muy digno se enoja con ella, pesado.
Daniel: No, si estuviera enojado créeme que ahorita nos estuviéramos divorciando –riendo- pero si no estás conforme conmigo quien ayer era el más guapo y hermoso y romántico y el mejor hombre, te puedes ir con los “amores platónicos de tu vida” y ser feliz con ellos. –indignado-
Camila: -riendo- Ay, Daniel Díaz Acosta, ¿qué voy a hacer contigo? Ah, ya sé, te voy a hacer muy feliz.
Daniel: -sonriendo tiernamente- Tú me haces feliz con existir, con estar junto a mí, con estar feliz, con besarme, abrazarme, consentirme… tú me haces feliz con solo sonreír, Camila Monterde.
Camila: Es definitivo, Daniel Díaz Acosta, eres el hombre de mi vida, ni el mismo Brad Pitt por más guapo que es, te supera, es que caray, eres guapísimo por fuera y hermoso por dentro. Ashhh, amar es poco para describir lo que siento por ti.
Daniel: Hey, hey, hey, aquí el cursi y romántico soy yo, pues oye, me robas mis líneas. –Riendo- Yo te amo como ni siquiera tú misma te amas, te amo con toda mi alma.
Camila: Bueno, aunque quisiera quitarte el papel de cursi-romántica no podría, siempre me dices algo más hermoso aún, pero bueno, yo te amo más, te amo sobre todas las cosas, te amo con el corazón, con mi ser, con mi alma… te amo con todo lo que soy, te amo con todo lo que eres. –Sonriendo- Ay, ya me estás pegando lo cursi, Daniel. ¡ME CHOCAS!
Daniel: -tierno- Ya, Camila, me estás ruborizando y fíjate que eso nadie, ¿eh? Tienes ciertos privilegios sobre mí que a veces me asustan, no quiero que sean usados en mi contra. –riendo-
Camila: Uy pues quién sabe, ya ves que luego se me dan mis desplantitos de niña caprichosa que si no le cumplen lo que quiere pues, hay consecuencias graves. –amenazándolo-
Daniel: Me estás asustando, ¿eh? Pero bueno, ya tenemos que subir al avión porque sí no… ¡FU!
Y así subieron al avión, sabían que el tiempo en el aire sería largo, así que se abrazaron y se quedaron así por un largo rato hasta que Camila puso cara traviesa…

Camila: Daniel… ¿Oye? Tengo una idea muy… buena. –pícara-
Daniel: ¿Qué pasó, mi amor?
Camila: Te veo en el baño. –Se levanta y camina por el avión-
Daniel: Pero… Cami… la.

Camila se adelanto unos pasos discretamente y entro al baño, obviamente sin poner seguro se recargo sobre unas de las “paredes” del estrecho baño a esperar que Daniel entrara y pudieran hacer una de las muchas travesuras que seguramente el destino les tenía preparadas.
Daniel estaba muy nervioso, pero por su mujer haría eso y mucho mas, así que espero un tiempo prudente, se levanto y miro a todos lados dándose cuenta que la mayoría de los pasajeros iban profundamente dormidos, sonrió y camino hacia el baño, volvió a mirar hacia delante y entonces tomo el valor para abrir la puerta…

Camila: Hola mi amor, te tardaste mucho –lo jala hacia dentro-
Daniel: Hola, no puedo creer que estemos aquí, parecemos adolecentes Camila.
Camila: Parecemos recién casados y eso somos, pero si no quieres, vámonos a sentarnos –avanza unos pasos-
Daniel: A no, me costó mucho trabajo llegar hasta aquí, ahora vamos a hacer lo que tenemos que hacer –la jala hacia él y comienza a besarla-
Camila: Si mi amor sí, pero despacito, ese es el chiste que contengas sonidos –ríe despacio-
Daniel: ¿Si? Y tu como sabes, donde lo viste o como…
Camila: En una película –carcajada-
Daniel: ¿A si? ¿En cuál?
Camila: Ay Daniel si quieres cuando lleguemos a México la vemos juntos o te la cuento completa, pero ahora dedícate a lo tuyo –lo besa-

Daniel quito la chamarra que Camila traía puesta y la puso sobre un pequeño perchero, el hizo lo mismo con la suya, no podían desnudarse totalmente por las condiciones del pequeño lugar y porque tenían que hacer lo suyo lo más rápido y placentero posible, Daniel bajo su pantalón solo lo necesario y Camila por lo consiguiente, pero ella prefirió quitar la camisa que su esposo traía puesta, Daniel de inmediato la cargo para subirla sobre de él, la acomodo en su firme masculinidad y Camila comenzó a hacer una serie de movimientos que subían la temperatura en el lugar, Daniel y Camila debían contener sus gemidos para que nadie los cachara, aunque al ritmo que iban haciendo las cosas y con las múltiples sensaciones que  experimentaban resultaba casi imposible que no se les escapara uno que otro ruido de placer.
Daniel besaba a Camila apasionadamente en los labios y ella hacía lo mismo con el cuello de él, estuvieron en esa posición varios minutos, estaban a punto de llegar al clímax, cuando alguien toco la puerta del baño…

Daniel: -Notablemente agitado- Está ocupado.
Pasajero: Lo sé, se que esta con su esposa, pero llevan mucho tiempo allí adentro, trate de esperar, pero comprendan que solo hay un baño y justo ahora tengo necesidades que no pueden esperar.
Camila: -Carcajada- solo 10 minutos más en lo que nos vestimos.
Pasajero: Ok, 10 minutos, solamente 10 –Se retira a su asiento-
Daniel: No puedo creerlo, que pena, pero pues ya si vamos a vivir la pena, vivámosla con provecho, vamos a terminar mi amor…

Daniel sujeto fuertemente a Camila y solo bastaron un par de movimientos más para que ambos explotaran de placer y acallaran sus gemidos con profundos y apasionados besos… Daniel bajo a Camila y ambos se vistieron rápidamente, tomaron sus chamarras y abrieron la puerta del baño topándose de frente al pasajero que los había interrumpido...
Pasajero: Todos están dormidos, pueden ir tranquilos a sus lugares, y perdón por interrumpir pero ustedes comprenderán que hay cosas que uno no puede controlar, como los deseos carnales por ejemplo –sonríe- no se preocupen muchachos, alguna vez yo también fui joven, anden vayan.
Camila y Daniel: Muchas gracias.
 Así, apenados y con mucho cuidado de no despertar a nadie caminaron a sus asientos, se sentaron y reían bajito por la travesura que habían hecho.

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