sábado, 29 de diciembre de 2012

Capitulo 36


Entraron a su habitación, Daniel de inmediato se tiro en la cama y Camila hizo lo mismo lanzándose sobre de el…

Daniel: Ay amor –pícaro- no te pongas así, porque no respondo de mis actos –le besa el cuello-
Camila: -ríe- Eres un puerco Daniel, solo piensas en eso, que por cierto no lo haces nada mal, pero no mi amor, aguántate tus ganas, ahora quiero bañarme y seguro en menos de lo que yo misma pienso me dará hambre –se carcajea- no sé qué me pasa, pero últimamente tengo hambre todo el tiempo.
Daniel: Mi amor, desde siempre tú tienes hambre todo el tiempo –ríe- yo también quiero bañarme y ya te dije que si me sigues dejando así un día me va a hacer daño, y entonces cuando quieras ya no voy a poder –dramático- y te vas a arrepentir de dejarme así amor, yo lo sé.
Camila: Siempre lo he dicho mi amor, el drama es lo tuyo, y si ya sé que siempre tengo hambre, pero juro que últimamente es mas –ríe- y vente vamos a bañarnos y quizás te de un adelantito de lo que será nuestra última noche de luna de miel, solo para que no te haga daño –le guiña el ojo-

Daniel y Camila entraron al baño, el no espero mas y de inmediato se abalanzo sobre ella, la tomo por la cintura y la lleno de besos, ella por su parte no pensaba hacerse mucho del rogar así que fue subiendo la playera de Daniel poco a poco hasta que pudo quitarla por completo y así acariciar el bien formado abdomen de su marido, el hizo lo mismo con el vestido de Camila, lo tomo de donde pudo y lo fue bajando poco a poco hasta que este quedo en el suelo, Camila recorrió el pecho de su marido hasta llegar al pantalón, lo desabotono de inmediato e hizo que Daniel se lo quitara, Daniel quito las prendas que a su mujer le quedaban y al mismo tiempo fue abriendo la regadera, empujo a Camila lentamente hasta adentro y la besaba al ritmo que el agua iba cayendo sobre sus cuerpos, en una de las veces que Camila volteaba a ver a su marido se dio cuenta que aun traía puesto el bóxer, y aunque él se veía increíblemente sexy con el bóxer mojado, ella prefirió quitarlo, lo fue bajando lentamente al mismo tiempo que ella también bajaba recorriendo a besos todo el cuerpo de su esposo lo que provocaba que Daniel propiciara ciertos gemidos de placer, Daniel tomo a Camila de los brazos y la levanto tiernamente haciendo que ella quedara montaba sobre de él, mientras Camila besaba la boca y el cuello de su marido, él,  la acomodaba sutilmente para poder comenzar su rutina de movimientos que harían de ese momento algo perfecto, Camila al sentir la masculinidad de Daniel dentro de ella no pudo evitar arquear su cuerpo y gemir como muestra de placer, el por su parte disfrutaba de cada movimiento y sonido que su mujer hacia, mientras se movían al ritmo que el momento requería Daniel no dejaba de observar a Camila con un profundo amor y una infinita pasión, al mismo tiempo que la besaba por todos lados, Camila por su parte, teniendo el control de la situación al estar encima de él no dudo ni un segundo en convertir los movimientos tiernos y lentos de Daniel en movimientos fuertes y desenfrenados para poner un poco de mas pasión y lujuria al momento, Daniel dio unos cuantos pasos hacia delante y recargo a Camila en la pared aun teniéndola en brazos, Camila cruzo sus piernas por la espalda de Daniel para tener un mejor equilibrio y no romper el momento, comenzó a morder el labio de su marido propiciándole ciertos momentos de dolor pero de placer al mismo tiempo, el, por su lado besaba con fuerza los senos de su esposa y de momentos recorría su cuello con suaves besos y subía hasta su boca para darle apasionados besos al compas que sus movimientos se intensificaban para seguir propiciando placer a su esposa y por supuesto a el mismo, después de unos minutos, Camila miro a su marido con un brillo especial en los ojos lo cual para Daniel significaba que estaban cerca de llegar al clímax de su amor, Daniel beso a Camila e hizo más fuertes y profundos sus movimientos, entonces ambos suspiraron largamente y sonrieron al sentir la sensación más grande de placer…
Daniel bajo a Camila y la miro fijamente por un rato…

Camila: Eres increíble, hacer el amor contigo es maravilloso, tu eres maravilloso –lo besa-
Daniel: Me encantas, me encanta como eres en todos los sentidos, pero para hacer el amor eres única Camila, simplemente tengo a la mejor amante –le sonríe-
Camila: Ay te amo, pero bueno, terminemos de bañarnos, porque tanta acción ya me dio hambre –hace una mueca-
Daniel: -ríe- que raro mi vida, tú con hambre, pero si, terminemos de bañarnos.

Entre juegos, caricias y besos Daniel y Camila terminaron de bañarse, ambos se colocaron sus batas y salieron del baño con una sonrisa en la cara, buscaron en sus maletas ropa bonita para bajar al restaurant del hotel y cenar algo ligero para subir a dormir, al otro día tenían que estar muy temprano en el aeropuerto para regresar a México.

Daniel: -Mirando a Camila- ¡Wooow! Mi amor, te ves –hace una pausa- hermosa, increíblemente sexy con ese vestido, me provocas malos pensamientos –se muerde el labio-
Camila: Ay no empieces Daniel Díaz de Monterde –se tapa los ojos- no te voy a ver porque si me sigues mirando así no salimos de este cuarto en muchas horas, así que mejor ya, dame la mano y salgamos de aquí…
Daniel: Ves como eres –ríe- está bien mi vida, vamos a cenar.

Tomados de la mano bajaron hasta el restaurant en el cual había un número considerable de personas que cenaban, todos de distintos países, por supuesto había uno que otro mexicano que hacían que Daniel y Camila se sintieran mas en confianza, Camila miro la carta e hizo una cara de no mucho agrado…

Daniel: ¿Qué paso mi amor?, ¿No te gusta nada?
Camila: No es eso, todo se ve delicioso, pero puedes creer que lo que más se me antoja en este momento es comida mexicana preparada por ti –lo mira tierna-
Daniel: -Suspira- Con esa mirada uno no puede negarte nada, NADA –enfatiza- Ven –la toma de la mano-
Camila: Daniel, ¿A dónde vamos? –curiosa-
Daniel: A cumplirte tus antojos hermosa esposa, ahora solo debo descubrir dónde está la cocina –mira por todos lados-
Camila: Daniel estás loco, ¿Qué vas a hacer?
Daniel: Si mi amor, estoy loco por ti desde hace mucho, mira –le señala- ahí está la cocina vente vamos.

Daniel y Camila entraron a la cocina ante la mirada de interrogación de todas las personas que se encontraban trabando ahí, todos hablando francés y Daniel no entendía nada así que prefirió no hacer caso, se acerco hasta un refrigerador que había, lo abrió y saco varias cosas de él ante la mirada incrédula de Camila y de las personas que se encontraban en la cocina, de repente se acerco a ellos una persona que hablaba español, no era mexicano por tanto no era un buen español, pero se le entendía…

Señor: Disculpe caballero, pero esta es una zona restringida y usted no puede estar aquí, usted tampoco señorita –dirigiéndose a Camila-
Daniel: Vera, mi esposa y yo estamos en nuestra luna de miel, ella quiso bajar a cenar pero al mirar la carta no se le apeteció nada, lo que a ella se le antoja es un platillo mexicano o lo más parecido a un platillo mexicano preparado por mí, y está de acuerdo que un hombre enamorado como yo, hace lo que sea por complacer a su mujer, y usted es tan buena gente que me va a dejar complacerla, ¿Verdad que si? –sonríe-
Señor: -ríe- Estoy de acuerdo, no puedo negarle nada a una pareja de recién casados y menos tan enamorados como se ve que lo están ustedes, no cualquiera hace este tipo de locuras por la persona que ama, ande pues, prepárele a su mujer lo que más que guste, solo no haga desorden y procure no interferir en el trabajo de los demás.
Daniel: Lo prometo –le estira la mano y la estrechan, el señor se retira-
Camila: Eres increíble, -lo abraza y lo besa- no puedo creer que estés haciendo esto.
Daniel: Yo por ti hago esto y mucho más, ahora señorita si me permite este guapísimo chef debe cocinar algo para la mujer más hermosa y maravillosa del mundo.
Camila: Guapísimo chef por favor, la cocina es toda suya, bueno –susurrando- casi toda.

Daniel puso en práctica sus habilidades culinarias ante la total atención de Camila, tardo más o menos 40 minutos en tener listo un platillo mexicano con ingredientes franceses, Camila reía y lo miraba con amor, Daniel tomo una charola puso su platillo sobre ella y tomo a Camila de la mano, caminaron y llegaron hasta su mesa, sentó a Camila delicadamente y puso el platillo sobre la mesa…

Daniel: Servida señora de Díaz, su platillo está listo, no es precisamente lo que te hubiera preparado en México mi amor, pero es con todo mi amor, ojala que te guste –le da un besito y también se sienta-
Camila: Como crees que no me va a gustar, todo lo que tú haces con tus manitas me gusta –le hace ojitos- además lo que hiciste fue maravilloso, eres el mejor hombre del mundo, gracias mi amor, gracias por ser como eres, gracias por ser así conmigo.
Daniel: Gracias a ti, por ser mi esposa –le sonríe- anda come…

Ambos pasaron una velada inolvidable, comieron delicioso gracias  a Daniel y luego de un rato de platicar, besarse y acariciarse subieron a su habitación, se pusieron la pijama y como estaban agotados del día tan largo que habían tenido se metieron a la cama, se besaron por un buen rato y se acomodaron perfectamente para dormir, Camila se acurruco en el pecho de Daniel y el la abrazo tiernamente y así se quedaron dormidos para al siguiente día emprender su viaje de regreso a México.

Capitulo 35


Y bueno, ahí estaban dormidos en la arena, la cabeza de Camila recostada en el pecho descubierto de Daniel con su mano abrazándolo por el abdomen y él rodeándola por la espalda para apretarla más hacia él, en frente del Sol que salía teniendo adelante al hermoso mar que había sido testigo de su amor una noche atrás.

Cuando el Sol empezó a alumbrar más fuerte Daniel despertó y al ver a Camila dormida, recostada sobre él, no le quedó duda que ella era un ángel que Dios había mandado para enseñarle a él lo que es amar a una persona de verdad, a alguien con quien simplemente pudieran ser él mismo, con quien se sintiera plenamente feliz, no dejaba de mirarla, sonreírle y agradecerle a Dios por darle el privilegio de amar y ser amado, hasta que por fin Camila despertó…

Camila: -medio dormida- Hola, mi amor.

Daniel: -sonriendo- ¿Cómo está la bella durmiente?

Camila: Más feliz que nunca, acurrucadita en tu pecho, viéndote sonreír… ¿Qué más puedo pedir?

Daniel: Hmm, tú nada, pero yo deseo con todo el corazón que todos los días empiecen así, viéndote, como el angelito que eres, dormida a mi lado y abrazándote con mis brazototes musculosos.

Camila: Primera; todos los días empezarán así, de eso me encargo yo. Segunda; NO soy un angelito –retándolo- Tercera; tengo la confianza de dormir contigo porque me siento segura, como dato curioso, no duermo con cualquiera. Y cuarta; te salió lo modesto… casual, ya me extrañaba. –riendo-

Daniel: Contestando a tus quejas, sugerencias, alternativas, soluciones o lo que sean… Primera; es una promesa. Segunda; lo acepto, no eres un angelito pero das la finta cuando estás dormida. Tercera; soy tu esposo, no soy cualquier persona –riendo-. Y cuarta; ya sabes cómo soy, acepto mis virtudes.

Camila: Ay si, ay si. Primera: TE AMO. Segunda: TE AMO. Tercera: TE VUELVO A AMAR. Cuarta: TE AMO MÁS. Quinta: ¿Ya te dije que TE AMO, verdad?  Sexta: TE AMO COMO A NADIE. Séptima: TE AMO CON TODA MI ALMA. Octava: Eres mi todo, por eso TE AMO. Novena: Creo que se me olvido decirte que TE AMO. Décima: ¿Si te quedó claro que TE AMO, no?

Daniel: -dándole un besote- Ay Camila, siempre tan currsi. –Riendo- Si ya entendí que me amas, es obvio, ¿cómo no me podrías amar? Digo… soy lo máximo. –tono digno-

Camila: ¿Sí, verdad? Discúlpame que te suba más los humos y el autoestima, pero es que tienes toda la razón, eres lo máximo como hombre, esposo, amigo, novio… yo creo que hasta de desconocido eres lo máximo. Gracias por elegirme a mí y no a cualquier arrastradita por ahí.

Daniel: Y volvemos a ese asunto, ya te dije te elegí a ti, la verdad no sé –riendo- me inspiras seguridad, ternura, pasión, alegría, felicidad, belleza… AMOR. Cuando te vi supe que un día así estaríamos, felizmente casados, amándonos con solo mirarnos, haciéndonos promesas de amor que sabemos cumpliremos con el paso del tiempo… aparte de que muero por ver como tus genes y los míos se mirarían.

Camila: Daniel, eres el hombre más lindo del mundo… ¿de dónde sacas tantas palabras hermosas? Tú me transmites eso y muchísimo más, mi vida. Y…  -sacada de onda- ¿Tus genes y los míos? –Cayéndole el veinte- ¡Nooooo! –Sin creer- ¿En serio? ¿YA? ¿Ahorita mismo? ¿Me estás choreando?

Daniel: Ah, eso de las palabras hermosas es porque me meto a internet y me aprendo todo lo que encuentro googleando “Palabras bonitas para la mujer perfecta” -riendo- Pues ahorita, ahorita en este momento no creo que sea posible, creo que para obtener el producto de la mezcla se necesitan 9 meses, pero podemos ir haciendo esa mezcla… ¿Que no?

Camila: ¡Qué tonto eres! –Riendo- Me encantaría hacer la mezcla ahora mismo, pero no, tengo otros planes para nosotros en este nuestro último día de luna de miel. –pensativa-

Daniel: Ahh… ¿Me podría hacer el favor de decirme que es lo que usted, señorita Camila Monterde de Díaz Acosta, hacer en este día que pinta para ser inolvidable?

Camila: Claro, esta vez va sin sorpresitas… -sonriendo- Quiero ir a subir la Torre Eiffel, esa noche que me llevaste a cenar se veía preciosa y te juro que tengo unas ganas inmensas de verla más cerca todavía. ¿Sabes que estarías cumpliendo uno de mis sueños? –tierna-

Daniel: ¡Me parece perfecto! Yo también me quedé con las ganas de verla a un metro de distancia, pero bueno, el tiempo se está pasando y si no nos movemos de aquí rápido se nos acabará este día…

Camila: Mi amor, los días contigo son eternos... Gracias también por hacerme tener esa sensación.

Daniel: Ay, me encantas. Por cierto, ¿ya viste este paisaje? Sí te hubieras levantado un poquito antes hubieras visto el precioso Amanecer, fue algo… indescriptible.

Camila: Me fascina la vista y lo que lo hace aún más perfecto es que estoy entre tus brazos. –Sonriendo- Ash, grosero, me hubieras levantado.

Daniel: No quería despertarte, además de que me quedé admirando como dormías, te digo que haces la finta de que pareces un ángel… eres demasiado tierna cuando duermes.

Camila: Ay si tú, te confieso que tu eres demasiado guapo todo el tiempo.

Daniel: Camila, dime algo que no sepa, por Dios… todos los días me veo en el espejo y reafirmo lo que dices.

Camila: Ya don modesto, vámonos que ya quiero estar frente a esa hermosa estructura. –besándolo y haciendo que se parara-

Entonces Daniel y Camila regresaron al hotel, se bañaron y Daniel se puso un pantalón de mezclilla con una playera tipo polo amarilla, sus lentes de sol y unas sandalias, por su parte Camila aprovechó para estrenar un vestido strapless de mezclilla, sandalias, un sombrero beige y lentes oscuros, se veían guapísimos y los dos juntos más.
Salieron del hotel y fueron directamente a la Torre Eiffel, cuando llegaron se quedaron maravillados con la magia que se podía sentir al estar frente a ella, se quedaron admirándola por un buen rato, observando todo a detalle hasta que por fin se decidieron a subirla. Disfrutaron cada momento haciéndolo, el día se acababa pero ellos estaban más felices que nada.

La tarde se hizo presente así que decidieron ir a comer a un restaurant cerca de la zona, querían seguir admirando la maravilla que tenían en frente, cuando acabaron de comer regresaron a observar la Torre un momento más, entonces a Camila se le ocurrió ir a comprar recuerditos para su familia y sus amigas.

Regresaron al hotel, un poco cansados pero con toda la actitud de cerrar con broche de oro su luna de miel, además de que Camila no tenía idea de que Daniel la esperaba con otra de sus sorpresas, todo pintaba para tener una bellísima,  como tenían que ser todas las noches de su vida.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Capitulo 34


Camila despertó muy temprano y Daniel aun seguía durmiendo, ella se metió a bañar y como vio que Daniel seguía perdido en sus sueños, decidió salir de su habitación y ahora ser ella quien le preparara una sorpresa a Daniel.
Hablo con varias personas del hotel, salió a una tienda y se fue rumbo a un lugar que haría de ese penúltimo día de luna de miel algo inolvidable.
Al cabo de un rato Daniel despertó busco a Camila con sus manos aun sin abrir los ojos pero al no sentirla cerca abrió los ojos y volteo de inmediato pero Camila no estaba, entonces se levanto y camino hacia al baño mientras gritaba su nombre pero Camila tampoco respondió, decidió mantener la calma y meterse a bañar mientras hacía tiempo para que Camila llegara, pero al salir se dio cuenta que ya había pasado mucho tiempo y ella no aparecía, cuando decidió salir a buscarla llamaron a su puerta, el abrió de inmediato pensando que era ella pero…
Botones: Señor Díaz buen día.
Daniel: Que tal, buenos días.
Botones: Le traigo un mensaje de su esposa, me pidió que le dijera que un chofer lo está esperando en la entrada del hotel para llevarlo hasta donde esta ella, si es tan amable es hora de que se vaya.
Daniel: -Su alma descanso- Muchas gracias por el mensaje, enseguida bajo.
Daniel bajo a la entrada del hotel intrigado, el chofer le abrió la puerta del auto y emprendieron el viaje, por más que él quiso sacarle información respecto al lugar donde iban y lo que Camila planeaba el chofer no cedió, se mantuvo callado todo el camino que duro más o menos unas tres horas, hasta que por fin detuvo el auto y le indico a donde tenía que entrar.
Daniel camino unos cuantos metros por un lugar que desde antes de entrar ya era mágico, Mont St. Michel, una isla pequeña situada a 1 kilómetro de la costa francesa haría de ese día algo indescriptible, camino unos cuantos pasos más y se detuvo en seco al ver a su mujer sentada en la arena con un vestido blanco con transparencias que la hacía lucir hermosa, el cabello recogido y unas sandalias coquetas que resaltaban el tono de su piel, Daniel no dudo ni un segundo y se acerco a Camila sonriéndole.
Daniel: Mi amor que es todo esto.
Camila: Lo menos que un príncipe como tú se merece mi vida, ven –le estira la mano-
Daniel: -se sienta junto a ella- Soy un príncipe porque tú eres mi princesa –sonríe- como hiciste para preparar todo esto, este lugar es increíble, por cierto me asuste cuando no te sentí junto a mí y cuando te busque y no aparecías casi me da un infarto.
Camila: -ríe- Que exagerado eres amor, tú estabas muy dormido y yo debía recompensarte de alguna manera todo lo que tú me das, y sobre como conseguí hacer todo esto, una tienes sus contactos y sus encantos mi vida –le guiña el ojo-
Daniel: Eso ya no me gusto, que hiciste Camila Monterde de Díaz.
Camila: Nada de qué arrepentirme y nada que te ofenda precioso.
Daniel: Ok me tranquilizas, me das un beso –la mira-
Camila: ¿Uno?, no mi amor, miles, MILES –se acerca a él y lo rodea por el cuello-
Camila y Daniel se fundieron en un beso lleno de amor, pero sobre todo lleno de pasión, Daniel se movió de tal manera que hizo que Camila quedara recostada en la arena mientras el pasaba su pierna por encima del cuerpo de Camila para quedar cómodamente encima de ella, paso una de sus manos por abajo del cuello de Camila para sostener su cabeza y ella quedara cómoda, mientras con la otra mano acariciaba las piernas de su esposa por dentro y fuera del vestido, Daniel quería hacerle el amor a su mujer en ese mismo instante, pero ella no lo dejo.
Daniel: ¿Qué paso?, ¿No quieres?
Camila: Por supuesto que quiero mi amor, pero al ratito, porque si hacemos esto de una vez luego no te quedaran fuerzas para lo que tenemos que hacer ahorita, así que tranquilízate y ven –se levanta-
Daniel: Ay Camila porque siempre me dejas así, un día me va a hacer daño –ríe- pero bueno anda, vamos.
Camila: El dramón contigo siempre, vente mi amor, te va a gustar, yo lo sé –se para de puntitas y lo besa-
Tomados de la mano se dirigieron a la parte de enfrente de la isla donde había un considerable número de personas que se divertían surfeando, nadando o caminando a la orilla de la playa, Daniel se quedo perplejo al ver las olas, la sensación de practicar un deporte que tanto le gustaba era notoriamente de satisfacción, Camila lo tomo de la mano y lo dirigió hacia la orilla de la playa donde había un par de tablas que decían el nombre de ambos.
Daniel: me compraste una tabla mi amor, y dice mi nombre –emocionado- y te compraste una tú.
Camila: Si mi amor, si a todas tus preguntas –ríe- yo me la compre para que tú me enseñes y podamos compartir un momento con algo que te gusta hacer hermoso.
Daniel: de verdad que eres increíble, mejor mujer no pude escoger, cada día haces algo que me sorprende y me enamora mas de ti, y mira que esta difícil enamorarse mas, te amo tanto que estoy seguro que nadie podría amar de la manera en que yo te amo a ti –la besa-
Camila: -suspira- eres tan maravilloso que también estoy segura que nadie podría amarme como lo haces tú, aparte de todo eres guapísimo –se muerde el labio- yo no sé cómo pude resistirme hace rato, pero mejor ya no me acuerdo porque me regreso –ríe- anda, vamos al agua y enséñame como se hace esto porque la verdad no tengo idea.
Camila se quito el vestido que traía para quedar solo en un sexy traje de baño de dos partes, ante la mirada de deseo de Daniel, el por su parte se quito la camisa para solo quedarse con la bermuda que traía puesta, Daniel tomo su tabla y a Camila de la mano entraron poco a poco al agua hasta llegar a la parte más profunda, Daniel le mostro a Camila lo que tenía que hacer para no caerse y mantener el equilibrio, Camila puso mucha atención y lo intento, pero por más ganas que le echaba jamás pudo hacerlo a Daniel le daba risa así que prefirió dejar las tablas a un lado y meterse al agua con su mujer, con sus cuerpos dentro del agua era inevitable para ellos no tocarse por todas partes y besarse por todos lados, después de estar así por un buen rato, salieron del agua y se sentaron en la orilla a observar a los surfistas, estaban entretenidos platicando y besándose cuando de repente Daniel no pudo evitar desviar su mirada ante una mujer muy atractiva que surfeaba perfectamente, se separo de Camila para poder observar mejor a la mujer, gesto que disgusto a Camila, ella se levanto, tomo su vestido y camino hacia la parte trasera de la isla sin que Daniel se diera cuenta porque estaba muy entretenido mirando a la atractiva mujer que practica su deporte favorito de una manera tan magistral.
Daniel: Camila, ya viste que bien surfea esa chava –voltea- Camila, -grita- Camila.
Daniel se levanto y comenzó a caminar, busco entre la gente pero no había rastro de Camila, recordó donde habían estado antes y supuso que estaría allí, camino a la parte de atrás de la isla y efectivamente encontró a Camila sentada en la arena con su vista puesta al hermoso paisaje que tenía enfrente.
Daniel: Amor porque me dejaste ahí.
Camila: Tu pregunta sobra no se te hace, porque mejor no te vas a ver a la tipa esa que tanto te gusto, es más porque no mejor la llevas al hotel y sigues la luna de miel con ella –irónica-
Daniel se dio cuenta que la reacción que había tenido al ver a la mujer no había estado bien y menos siendo su luna de miel y estando su esposa junto a él. Daniel se sentó junto a Camila quien lo veía con cierto rechazo.
Daniel: Mi amor, Camila, perdóname, no era mi intención hacerte sentir mal, te juro que no me di cuenta, solo la observe porque surfea bastante bien y es un deporte que me gusta y porque muy pocas mujeres lo practican, pero de ninguna manera lo hice para ofenderte, mi amor por favor perdóname –la mira-
Camila: Estoy muy enojada contigo Daniel, te prepare todo esto para que pasáramos un buen rato juntos, no para que vinieras a ver a otras mujeres, mejor vámonos al hotel.
Daniel: No mi amor, tu preparaste todo esto y yo quiero disfrutar esta hermosa sorpresa a tu lado, al lado de mi mujer, sabes perfectamente que eres la única en mi vida y que no tengo ojos para nadie más, ya te explique el motivo por el cual la observe, mas allá de eso no había otra intención al verla, sé que no estuvo bien y que te molesto, pero por favor perdóname, yo quiero disfrutar nuestra luna de miel, quiero que estemos bien, ya no estés así por favor –la mira apenado-
Camila: Ya está bien, ya quita esa cara porque la pones porque sabes que así me convences de todo verdad, disfrutemos nuestra luna de miel, pero no lo vuelvas a hacer, juro que antes de estar contigo no era así de celosa, pero eres tan perfecto que no quiero perderte nunca –se acerca-
Daniel: Y no me vas a perder jamás, porque lo que yo menos quiero es irme de tu lado, quiero estar así –se acerca y la abraza- por siempre mi amor, toda la vida –la besa-
Después de aclarar las cosas Camila y Daniel se dedicaron a hacer lo que él quiso hacer desde el principio, Camila aun estaba en traje de baño y el sin camisa así que se ahorraron algunos pasos, Daniel puso su camisa sobre la arena y sobre ella recostó a Camila, volvió a ponerse encima de ella para tener mayor libertad de acariciarla, ella por su parte lo jalaba hacia ella pegándolo a su cuerpo y besándolo por donde podía, bajo sus manos recorriendo la espalda de Daniel, llego a la bermuda y recorrió su cintura hasta llegar a la parte delantera, están do allí no dudo ni un segundo en desabrochar la bermuda de Daniel para luego bajarla rápidamente, el alzo un poco a Camila para poder desatar su traje de baño, lo quito de inmediato y lo aventó hacia un lado dejando al descubierto los pechos de Camila que de inmediato beso y acaricio provocando gemidos en su mujer, ella se enfoco al bóxer de Daniel, mientras lo besaba lo iba bajando poco a poco mientras él hacía lo mismo con la prenda que aun cubría a Camila e impedía que él pudiera entrar en ella.
Ya estando completamente desnudos, Daniel no dudo en entrar en Camila profundamente ante la mirada de placer de esta y ciertos ruidos que le hacían saber a Daniel que ella lo estaba disfrutando, lo movimientos eran fuertes y constantes por parte de ambos que al ritmo que lo hacía juntaban sus labios y se besaban apasionadamente, de repente la posición cambio ahora era Camila quien estaba encima de Daniel mientras él estaba sentado en la arena, la tomo por la cintura y la ayudaba a hacer movimientos de cadera para seguir dándose placer, Daniel se levanto poco a poco con ella en brazos y de a poco la fue llevando al agua, donde se mentirón a lo más profundo y con ciertos movimientos de ambos llegaron al punto exacto de placer donde sus cuerpos se relajaban y miles de sensaciones los recorrían, así Daniel y Camila vivieron una experiencia única quedándose por un largo rato dentro del agua.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Capitulo 33


Daniel y Camila se habrían seguido besando de no ser porque el mesero llego a interrumpir tan hermoso momento… Por cierto el mesero era mexicano a Daniel no se le daba el francés así que tenía todo fríamente calculado.

Mesero: Lamento mucho interrumpir, pero quería saber si desean ya algo de cenar o prefieren brindar primero –apenado-
Daniel: No se preocupe, yo lo entiendo, quisiera que por favor nos trajera la cena la deje a un lado de la mesa para cuando queramos degustarla y si usted fuera tan amable nos dejara solos –sonriendo-
Mesero: -riendo- Por supuesto que sí señor, como usted diga, enseguida le traigo lo que ordeno. –se va-
Camila: Porque lo corres mi amor, ósea sutilmente, pero lo corriste, que pretendes hacerme quedándonos solos –ríe-
Daniel: La pregunta seria, ¿Qué no pretendo hacerte? –La mira pícaro- la verdad quiero que nos quedemos solitos, es una cena de recién casados mi amor, por cierto tiene como 5 minutos que no te digo que te amo, TE AMO.
Camila: -suspira- Ay eres divino mi amor, yo te amo a ti con toda mi corazón, con toda mi alma y con todo mi ser.

Ambos alzaron sus copas y brindaron por una vida juntos llena de amor, respeto y unión, estaban completamente seguros que ambos se habían encontrado, y que el sentimiento que los unía era algo aun más allá del amor, era sencillamente mágico.
Después de terminarse su copa, Daniel se levanto de su asiento, tomo la charola de la cena y la puso sobre la mesa, acomodo los platos perfectamente y destapo la cena que degustarían, Camila estaba sorprendida de que Daniel pensara en cada detalle, lo que cenarían era la comida favorita de Camila, por tal motivo la cena fue perfecta, la compañía, la comida y la música de fondo hacían de la ocasión algo hermoso…

Daniel: Con esta hermosa vista de testigo, quiero reafirmarte lo que te prometí ante dios, voy a estar contigo siempre Camila, voy a serte fiel, voy a amarte toda la vida y voy a cuidarte de todo y de todos eternamente, porque te amo, te amo para siempre mi amor.
Camila: Yo también te prometo estar a tu lado siempre mi vida, amarte, respetarte, cuidarte y llenarte de besos por toda la eternidad y aun mas allá, yo también te amo Daniel, te adoro mi amor.

Daniel se levanto de su asiento y camino hacia Camila la tomo de la mano y la ayudo a levantarse, la puso frente a él, la tomo del rostro y la beso lentamente, Camila por su parte, tomo a Daniel de los brazos y se dejo llevar, luego de unos cuantos segundos el beso se había vuelto apasionado y lleno de emociones, se separaron de una manera lenta y Camila abrazo a Daniel rápidamente, le acaricio el cabello mientras él la tomaba por la cintura y le hacía caricias, al mismo tiempo que le susurraba unas palabras en el oído…

Daniel: Yo creo que es hora de irnos mi amor, quiero estar contigo ya.
Camila: Estas conmigo mi amor –ríe fuertemente- no es cierto mi amor, a mí también me urge, desde que llegamos de hecho, así que si, vámonos.

Daniel y Camila salieron apuradamente del restaurant, subieron al auto que habían rentado por el tiempo que estuvieran en ese país, y se dirigieron al hotel, durante el trayecto Camila no dejo de acariciar a Daniel poniendo a este nervioso y bastante interesado en llegar al hotel de inmediato, Camila se acerco a Daniel lentamente y subió una de sus piernas a las de él mientras besaba su cuello…

Daniel: Camila si sigues haciendo eso voy a chocar.
Camila: Tú tienes la culpa por no apurarte a llegar.
Daniel: Amor, estamos en un país que no conozco, así que tengo que seguir las indicaciones, por eso estoy tardando.
Camila: -mordiéndole la oreja- tú sigues teniendo la culpa por traerme aun país que no conoces, hermoso, pero que no conoces.
Daniel: -ríe- mira que chistosita, listo mi amor, llegamos.
Camila: ay qué bueno, porque un minuto más y no me hubiera importado chocar.

Entraron al hotel y Daniel pidió rápidamente la llave de su habitación, en el elevador no dejaban de besarse y hacerse caricias provocativas, al llegar al piso donde se encontraba su habitación, Daniel tomo a Camila por la cintura y la levanto en sus brazos, abrió su habitación y la beso y acaricio hasta que llegaron a la cama, la recostó cuidadosamente al mismo tiempo que acariciaba sus piernas por debajo del vestido, Camila desabotono la camisa de Daniel en tiempo record, se deshizo de ella rápidamente mientras él seguía acariciando sus piernas y besando su cuello, Daniel deslizo sus manos hacia arriba para poder bajar los tirantes del vestido de Camila, la alzo un poco solo para poder bajar su cierre, volvió a recostarla y fue bajando su vestido lentamente al tiempo que la besaba por todos lados, Camila disfrutaba del momento quedándose recostada, quieta y con los ojos cerrados, Daniel llego al final y logro quitar el vestido por completo, tomo de la mano a Camila y la levanto, ambos quedaron hincados en la cama Daniel besaba los hombros de Camila y desabrochaba con cuidado su brasier, cuando logro quitarlo no dudo ni un momento en besar los pechos de Camila, ella proporcionaba ciertos gemidos de placer cuando él lo hacía, Camila bajo sus manos acariciando el pecho y abdomen de Daniel hasta que llego al pantalón, quito el cinturón y con ciertas caricias fue desabrochando el pantalón de Daniel, los movimientos que Camila hacia con sus manos por encima del pantalón de Daniel hacían que él la mirara de una manera especial, en un movimiento Daniel logro recostar a Camila para el poder hacer lo mismo, se quito el pantalón y Camila le ayudo con el bóxer, Daniel se encargo de dejar a Camila también al descubierto, cuando ambos estuvieron desnudos se miraron fijamente a los ojos, Daniel se acerco lentamente a Camila y ella lo jalo de la nuca para poder besarlo con pasión, los besos subieron de tono, Camila abrió sus piernas en automático y atrajo a Daniel hacia ella, el recargo sus manos en la cama mientras besaba el cuello de Camila, cuando ella empezó a emitir ciertos sonidos él supo que era el momento de profundizar en ella, de inmediato se acomodo y comenzó a introducirse en Camila, ella arqueaba su cuerpo y cerraba los ojos como muestra del gran placer que estaba sintiendo en ese momento, los movimientos de Daniel pasaban de lentos a rápidos y viceversa haciendo que Camila gritara en un par de ocasiones y lo besara con mucha fuerza y pasión.

Después de estar en esa posición por varios, VARIOS minutos, ambos se levantaron de la cama solo para que Daniel se sentara sobre un sillón y Camila se posara encima de él, Daniel la tomo de la cintura y la beso apasionadamente, ella por su parte se acomodo encima de Daniel para seguir dándose placer, Camila movía sus caderas al ritmo que Daniel quería, el sudor de ambos era la muestra perfecta de lo mucho que estaban disfrutando el momento, después de un rato de besarse, acariciarse y moverse al ritmo que querían, llegaron al clímax de su amor, Camila recargo su cabeza sobre el pecho de Daniel mientras el acariciaba la espalda desnuda de Camila, luego de un rato de estar así, Camila levanto su mirada y miro a Daniel como nunca antes…

Camila: Eres increíble, te amo y eres mío mi amor.
Daniel: Increíble tu, yo también te amo y amo ser tuyo, pero amo más que tú seas mía.
Camila: -suspira- que bonito hablas siempre, oye y si me cargas y nos recostamos en la cama mejor, es que ya me canse –ríe-
Daniel: Ay mi amor y como no vas a estar cansada –pícaro- bueno pero si te cargo con mucho gusto ven aquí –la tomo entre sus brazos y camino con ella hacia la cama-
Camila: Hacer el amor contigo siempre es mágico pero esta vez tuvo un algo más que no sé como explicártelo.
Daniel: Si mi amor, yo también lo sentí así, pienso que es porque es la primera vez que hacemos el amor como marido y mujer, y así será de ahora en adelante, haremos el amor todos los días y a toda hora.
Camila: Relájate mi amor, no soy una maquina –ríe- oye, también me canso, ya sé que no se nota y que cuando me besas jamás puedo negarte nada, pero compréndeme.
Daniel: -ríe fuerte- si mi amor creo que exagere un poco, pero hacer el amor contigo es tan mágico como tú dices que quisiera hacerlo siempre.
Camila: Lo sé mi amor, soy irresistible –sonríe- mi amor, tengo sueño –se acurruca en el-
Daniel: Lo eres mi amor, lo eres, y si yo también tengo sueño, ven acomódate bien para poder abrazarte, así es como quiero dormir siempre, abrazado a ti mi vida –baja su cabeza y le da un beso-

Daniel y Camila se quedaron dormidos abrazados y desnudos, estando juntos no les hacía falta nada mas así que durmieron plácidamente para que al amanecer pudieran disfrutar de su penúltimo día en Paris, no podían estar mucho tiempo fuera porque ambos debían trabajar, pero los días que estuvieran pensaban hacerlos inolvidables.