Entraron a su habitación,
Daniel de inmediato se tiro en la cama y Camila hizo lo mismo lanzándose sobre
de el…
Daniel: Ay amor –pícaro- no te
pongas así, porque no respondo de mis actos –le besa el cuello-
Camila: -ríe- Eres un puerco
Daniel, solo piensas en eso, que por cierto no lo haces nada mal, pero no mi
amor, aguántate tus ganas, ahora quiero bañarme y seguro en menos de lo que yo
misma pienso me dará hambre –se carcajea- no sé qué me pasa, pero últimamente tengo
hambre todo el tiempo.
Daniel: Mi amor, desde siempre tú
tienes hambre todo el tiempo –ríe- yo también quiero bañarme y ya te dije que
si me sigues dejando así un día me va a hacer daño, y entonces cuando quieras
ya no voy a poder –dramático- y te vas a arrepentir de dejarme así amor, yo lo sé.
Camila: Siempre lo he dicho mi
amor, el drama es lo tuyo, y si ya sé que siempre tengo hambre, pero juro que últimamente
es mas –ríe- y vente vamos a bañarnos y quizás te de un adelantito de lo que será
nuestra última noche de luna de miel, solo para que no te haga daño –le guiña
el ojo-
Daniel y Camila entraron
al baño, el no espero mas y de inmediato se abalanzo sobre ella, la tomo por la
cintura y la lleno de besos, ella por su parte no pensaba hacerse mucho del
rogar así que fue subiendo la playera de Daniel poco a poco hasta que pudo
quitarla por completo y así acariciar el bien formado abdomen de su marido, el
hizo lo mismo con el vestido de Camila, lo tomo de donde pudo y lo fue bajando
poco a poco hasta que este quedo en el suelo, Camila recorrió el pecho de su
marido hasta llegar al pantalón, lo desabotono de inmediato e hizo que Daniel
se lo quitara, Daniel quito las prendas que a su mujer le quedaban y al mismo
tiempo fue abriendo la regadera, empujo a Camila lentamente hasta adentro y la
besaba al ritmo que el agua iba cayendo sobre sus cuerpos, en una de las veces
que Camila volteaba a ver a su marido se dio cuenta que aun traía puesto el bóxer,
y aunque él se veía increíblemente sexy con el bóxer mojado, ella prefirió quitarlo,
lo fue bajando lentamente al mismo tiempo que ella también bajaba recorriendo a
besos todo el cuerpo de su esposo lo que provocaba que Daniel propiciara
ciertos gemidos de placer, Daniel tomo a Camila de los brazos y la levanto
tiernamente haciendo que ella quedara montaba sobre de él, mientras Camila
besaba la boca y el cuello de su marido, él, la acomodaba sutilmente para poder comenzar su
rutina de movimientos que harían de ese momento algo perfecto, Camila al sentir
la masculinidad de Daniel dentro de ella no pudo evitar arquear su cuerpo y
gemir como muestra de placer, el por su parte disfrutaba de cada movimiento y
sonido que su mujer hacia, mientras se movían al ritmo que el momento requería Daniel
no dejaba de observar a Camila con un profundo amor y una infinita pasión, al
mismo tiempo que la besaba por todos lados, Camila por su parte, teniendo el
control de la situación al estar encima de él no dudo ni un segundo en
convertir los movimientos tiernos y lentos de Daniel en movimientos fuertes y
desenfrenados para poner un poco de mas pasión y lujuria al momento, Daniel dio
unos cuantos pasos hacia delante y recargo a Camila en la pared aun teniéndola en
brazos, Camila cruzo sus piernas por la espalda de Daniel para tener un mejor
equilibrio y no romper el momento, comenzó a morder el labio de su marido propiciándole
ciertos momentos de dolor pero de placer al mismo tiempo, el, por su lado
besaba con fuerza los senos de su esposa y de momentos recorría su cuello con
suaves besos y subía hasta su boca para darle apasionados besos al compas que
sus movimientos se intensificaban para seguir propiciando placer a su esposa y
por supuesto a el mismo, después de unos minutos, Camila miro a su marido con
un brillo especial en los ojos lo cual para Daniel significaba que estaban
cerca de llegar al clímax de su amor, Daniel beso a Camila e hizo más fuertes y
profundos sus movimientos, entonces ambos suspiraron largamente y sonrieron al
sentir la sensación más grande de placer…
Daniel bajo a Camila y la
miro fijamente por un rato…
Camila: Eres increíble, hacer el
amor contigo es maravilloso, tu eres maravilloso –lo besa-
Daniel: Me encantas, me encanta
como eres en todos los sentidos, pero para hacer el amor eres única Camila,
simplemente tengo a la mejor amante –le sonríe-
Camila: Ay te amo, pero bueno,
terminemos de bañarnos, porque tanta acción ya me dio hambre –hace una mueca-
Daniel: -ríe- que raro mi vida, tú
con hambre, pero si, terminemos de bañarnos.
Entre juegos, caricias y
besos Daniel y Camila terminaron de bañarse, ambos se colocaron sus batas y
salieron del baño con una sonrisa en la cara, buscaron en sus maletas ropa
bonita para bajar al restaurant del hotel y cenar algo ligero para subir a
dormir, al otro día tenían que estar muy temprano en el aeropuerto para
regresar a México.
Daniel: -Mirando a Camila-
¡Wooow! Mi amor, te ves –hace una pausa- hermosa, increíblemente sexy con ese
vestido, me provocas malos pensamientos –se muerde el labio-
Camila: Ay no empieces Daniel Díaz
de Monterde –se tapa los ojos- no te voy a ver porque si me sigues mirando así
no salimos de este cuarto en muchas horas, así que mejor ya, dame la mano y
salgamos de aquí…
Daniel: Ves como eres –ríe- está
bien mi vida, vamos a cenar.
Tomados de la mano
bajaron hasta el restaurant en el cual había un número considerable de personas
que cenaban, todos de distintos países, por supuesto había uno que otro
mexicano que hacían que Daniel y Camila se sintieran mas en confianza, Camila
miro la carta e hizo una cara de no mucho agrado…
Daniel: ¿Qué paso mi amor?, ¿No
te gusta nada?
Camila: No es eso, todo se ve
delicioso, pero puedes creer que lo que más se me antoja en este momento es
comida mexicana preparada por ti –lo mira tierna-
Daniel: -Suspira- Con esa mirada
uno no puede negarte nada, NADA –enfatiza- Ven –la toma de la mano-
Camila: Daniel, ¿A dónde vamos? –curiosa-
Daniel: A cumplirte tus antojos
hermosa esposa, ahora solo debo descubrir dónde está la cocina –mira por todos
lados-
Camila: Daniel estás loco, ¿Qué vas
a hacer?
Daniel: Si mi amor, estoy loco
por ti desde hace mucho, mira –le señala- ahí está la cocina vente vamos.
Daniel y Camila entraron
a la cocina ante la mirada de interrogación de todas las personas que se
encontraban trabando ahí, todos hablando francés y Daniel no entendía nada así
que prefirió no hacer caso, se acerco hasta un refrigerador que había, lo abrió
y saco varias cosas de él ante la mirada incrédula de Camila y de las personas
que se encontraban en la cocina, de repente se acerco a ellos una persona que
hablaba español, no era mexicano por tanto no era un buen español, pero se le entendía…
Señor: Disculpe caballero, pero
esta es una zona restringida y usted no puede estar aquí, usted tampoco
señorita –dirigiéndose a Camila-
Daniel: Vera, mi esposa y yo
estamos en nuestra luna de miel, ella quiso bajar a cenar pero al mirar la
carta no se le apeteció nada, lo que a ella se le antoja es un platillo
mexicano o lo más parecido a un platillo mexicano preparado por mí, y está de
acuerdo que un hombre enamorado como yo, hace lo que sea por complacer a su
mujer, y usted es tan buena gente que me va a dejar complacerla, ¿Verdad que
si? –sonríe-
Señor: -ríe- Estoy de acuerdo,
no puedo negarle nada a una pareja de recién casados y menos tan enamorados
como se ve que lo están ustedes, no cualquiera hace este tipo de locuras por la
persona que ama, ande pues, prepárele a su mujer lo que más que guste, solo no
haga desorden y procure no interferir en el trabajo de los demás.
Daniel: Lo prometo –le estira la
mano y la estrechan, el señor se retira-
Camila: Eres increíble, -lo
abraza y lo besa- no puedo creer que estés haciendo esto.
Daniel: Yo por ti hago esto y
mucho más, ahora señorita si me permite este guapísimo chef debe cocinar algo
para la mujer más hermosa y maravillosa del mundo.
Camila: Guapísimo chef por
favor, la cocina es toda suya, bueno –susurrando- casi toda.
Daniel puso en práctica
sus habilidades culinarias ante la total atención de Camila, tardo más o menos
40 minutos en tener listo un platillo mexicano con ingredientes franceses,
Camila reía y lo miraba con amor, Daniel tomo una charola puso su platillo
sobre ella y tomo a Camila de la mano, caminaron y llegaron hasta su mesa, sentó
a Camila delicadamente y puso el platillo sobre la mesa…
Daniel: Servida señora de Díaz,
su platillo está listo, no es precisamente lo que te hubiera preparado en México
mi amor, pero es con todo mi amor, ojala que te guste –le da un besito y también
se sienta-
Camila: Como crees que no me va
a gustar, todo lo que tú haces con tus manitas me gusta –le hace ojitos- además
lo que hiciste fue maravilloso, eres el mejor hombre del mundo, gracias mi
amor, gracias por ser como eres, gracias por ser así conmigo.
Daniel: Gracias a ti, por ser mi
esposa –le sonríe- anda come…
Ambos pasaron una velada
inolvidable, comieron delicioso gracias
a Daniel y luego de un rato de platicar, besarse y acariciarse subieron
a su habitación, se pusieron la pijama y como estaban agotados del día tan
largo que habían tenido se metieron a la cama, se besaron por un buen rato y se
acomodaron perfectamente para dormir, Camila se acurruco en el pecho de Daniel
y el la abrazo tiernamente y así se quedaron dormidos para al siguiente día
emprender su viaje de regreso a México.