Pasaron los días mientras ellos tenían las típicas peleas de
pareja, no todo el tiempo era así, la mayoría de las veces que se la pasaban
juntos era para apapacharse, besarse, abrazarse, decirse y demostrarse cuanto
se amaban.
Por su parte Camila en sus ratos libres de la oficina y mientras llegaba Daniel
a su casa había estado haciendo llamadas y mandando correos y mensajes a sus
compañeros de generación para hacerles la invitación a la fiesta de Luca, por
supuesto llamó a Luis quien aceptó de inmediato, de alguna forma él pensaba que
al verlo Camila cambiaría de opinión, le había sentado muy bien el viaje que se
dispuso a hacer para olvidarla, lo que, por supuesto, no consiguió. A quien
Camila también tuvo que llamar fue a Andrea, no le pareció mucho la idea, pero
prefirió verse decente y de alguna forma comportarse como una persona madura, y
también para hacerle saber que no le guardaba ningún rencor, aunque era obvio
que Camila esperaba un “no” como respuesta de Andrea, lo cual fue al contrario
ya que primero de agradecer la invitación la aceptó con todo gusto.
“Vaya que ese será un buen día” pensó ella. Pero el tiempo pasó de prisa y
cuando menos se lo esperó ya estaba la noche anterior de la fiesta a punto de
acostarse para dormir.
Camila: Mi amooooor, mañana ya es la
fiesta.
Daniel: Ya sé mi vida, estoy un poco
nervioso, no lo niego.
Camila: -confundida- ¿Nervioso? ¿Tú?
¿El galanazo a quien todas se le insinuaban y morían por ser su novia?
Daniel: Pero sí mira quién habla… La
más coqueta y hermosa de la generación, a quien muchos hombres desearon y solo
pocos tuvieron.
Camila: -riendo- Ay mi amor, si la
nerviosa debería ser yo, somos jóvenes y estamos casados, pero muchas de las
“señoritas” que irán pues nomás no encuentran al “príncipe azul” que tanto
esperan y pues, no me gustaría que mañana ellas se te… ¿Sabes qué? Mejor no
vamos.
Daniel: ¿Se me qué? –Riendo- Ay
Camila, no empieces de dramática celosa compulsiva, por favor. A demás tú
fuiste la que estuviste haciendo las llamadas para invitar a todos, sería una
descortesía de tu parte el no ir.
Camila: -preocupada- ¿Sí, verdad?...
Bueno, cambio de planes, yo voy pero tú te quedas. –sonriendo-
Daniel: ¿Ahhh, sí? Pues fíjate que
SÍ VOY… ¿Algún problema? –retándola-
Camila: ¿En serio crees que irás?
Daniel: Oblígame a quedarme.
Camila: O sea que… No lo vas a hacer
por voluntad propia. Hmmm, muy bien.
Daniel: No, así que sí quieres que
no vaya me tendrás que obligar, ahora que los métodos que utilices no deben ser
muy… pesados.
Camila: ¿Métodos? No, sí quieres ir
pues ve, pero ahí de ti Danielito donde te vea coqueteando con otra.
–advirtiéndolo-
Daniel: ¿Por qué? ¿Qué me vas a
hacer? –fingiendo estar asustado-
Camila: -acercándose a él
provocadora- Algo… y no es precisamente muy lindo que digamos.
Daniel: No te tengo miedo, ¿eh?
Camila: Deberías, pero bueno, -le da
beso en la mejilla- Que tengas linda noche, MI AMOR. –se gira de su lado,
dándole la espalda a él-
Daniel: -sorprendido- Buenas noches.
–riendo- ¿Oye? TE AMO.
Camila: -volteando a verlo- Y yo a ti,
mucho más.
En ese momento Daniel la besa muy intensamente, agarrándola de las mejillas y
atrayéndola a él, se dan las buenas noches y duermen abrazados, Camila en el
pecho de Daniel, esperando el día de mañana.
Cuando por fin Amaneció Camila fue la que se levantó más temprano, quería verse
espectacular para reunirse otra vez con toda su generación, pero al final
decidió vestirse normal y no maquillarse tanto, al natural todo se ve mejor.
Por su parte Daniel se vistió casual, jeans y una playera tipo polo, no iba muy
arreglado pero se veía guapísimo, como siempre.
Salieron en camino hacia la fiesta de Luca, mientras llegaban se empezaron a
preguntar cómo estarían sus amigos y compañeros, una que otra crítica por ahí,
Camila hizo notorio su interés por ver a Vivi, abrazarla por mucho tiempo y que
se cuenten todo lo que han sido sus vidas, aparte de que se la pasaron
cantando, riendo, dándose besitos y agarrándose las manos.
Cuando llegaron no había muchas personas todavía, eran como 10, Luca les hizo
un cortés recibimiento.
Luca: Camila –mirándola de reojo-
¡Qué guapa estás! –Tomándole la mano y besándola- Con todo respeto. –Viendo a
Daniel- ¡Daniel! ¿Cómo has estado? –Chocándolas con él y dándose un típico
abrazo-
Camila: Pero sí quién lo dice, mi
amigo más lindo de toda la Universidad.
Daniel: ¡Mejor que nunca! Y por lo
que veo a ti también te va de maravilla.
Luca: Ay muchachos, me van a
sonrojar, ¿eh? Mírense a ustedes, quién diría que terminarían juntos. Bueno, a
Daniel siempre se le notaban los ojos de amor que siempre te tuvo, Camila, pero
a ti también siempre se te notaron los ojos de amor por Luis.
Camila: -incómoda- ¿Sí, verdad?
-riendo nerviosamente- Pasaron una serie de acontecimientos que no quisiera
recordar, pero lo bueno es que por fin encontré al hombre de mi vida.
-volteando a ver a Daniel con una sonrisa-
Luca: -interrumpiéndola- Hablando
del rey de Roma...
Justo en ese momento llegaba Luis, quien muy elegante se veía guapísimo
también, en cuanto vio a Camila se dirigió hacia ella...
Luis: ¡Camila! -abrazándola y dándole un
beso en la mejilla- Pero que guapa estás, más guapa de lo normal.
Daniel: Sí, ¿Verdad? Lo mismo le
digo todas las mañanas. -mirando a Camila y abrazándola por la cintura-
Luis: -bajándose de su nube- Ah,
hola Daniel, sí, tienes que hacerlo... Es lo menos que merece. -sonriéndole a
Camila-
Camila: No te preocupes, se encarga
de eso y más. -viendo a Daniel con una sonrisa en su rostro-
Luca: -sintiendo la tensión- ¡Bueno!
¿Quieren algo de tomar?
Daniel: No, gracias. ¿Tú, mi amor?
Camila: Tampoco, gracias.
Luis: Yo si acepto un vaso de
agua... Ahorita regreso. -se va con Luca-
Camila: Ay, Daniel... Qué pesado.
Sólo me halagaba. -riendo-
Daniel: Bueno pero que tú me
seguiste el juego bien bonito.
Camila: Si... -riendo- era necesario
mi vida.
Daniel: -riendo con ella- ME ENCANTAS.
Y justo en ese momento entró alguien acaparando todas las
miradas...
Era Andrea que iba
partiendo plaza y llevaba puesto un vestido más vulgar que sexy, pero al final
era inevitable voltear a verla, Daniel no pudo evitar mirarla pero de inmediato
regreso la vista a su mujer aunque fue demasiado tarde, Camila noto
perfectamente que Daniel recorrió a Andrea con la mirada…
Camila: ¿Qué?, ¿Te gusta?, ósea
si quieres voy y le digo que venga y se dé una vuelta enfrente tuyo para que la
veas mejor –Molesta-
Daniel: Amor, no, ósea es inevitable
no verla, pero no quise faltarte al respeto, discúlpame por favor, la mire como
si fuera cualquier persona, yo a ti te amo y te respeto y te miro con amor –apenado-
Camila: Ya, está bien, sé que es
inevitable no verla con ese “vestidito” que trae, pero me choca, esa tipa saca
lo peor de mi, mejor dame un beso y demuéstrame cuanto me amas.
Daniel: Bueno, creo que en esta ocasión
un beso es insuficiente para demostrarte cuanto te amo, pero podemos hacer nuestra
segunda travesura de casados –La mira y le guiña el ojo-
Camila: Que me estas proponiendo
Daniel Díaz de Monterde –digna-
Daniel: Quizás, podríamos entrar
a alguna de las habitaciones de esta casa y yo podría demostrarte cuanto te
amo, pero bueno, si no quieres, pues no verdad.
Camila: ¿De qué hablas? –Ríe-
por supuesto que quiero, anda vamos.
Se tomaron de la mano y
caminaron lenta y disimuladamente hacia adentro de la casa, miraron por todos
lados cuidando que nadie los viera, subieron las escaleras y entraron a la
primer habitación vacía que encontraron…
Daniel: Juro que antes de
conocerte a mi no se me ocurrían estas cosas, pero tú me inspiras tantas
emociones juntas que no puedo evitarlo.
Camila: Me alegra que no se te
ocurriera esto antes de conocerme, ya sabes, soy celosa, pero bueno, ya estamos
aquí y alguien me iba a demostrar algo…
Daniel: No, no te iba, te voy –la
besa- Ven aquí…
Daniel cargo a Camila y
la recostó sobre la cama posándose el sobre de ella, acaricio el rostro de su
mujer para ir bajando sus manos poco a poco y llegar hasta sus piernas, subió lenta
pero desesperadamente el vestido de Camila, ella por su parte quito de manera
inmediata la camisa que su esposo traía puesta acaricio su bien formado abdomen
y beso su pecho haciendo que Daniel se llenara de sensaciones incontenibles…
No podían perderse mucho
tiempo de la fiesta, así que tenían que hacer su travesura lo más pronto
posible…
Daniel bajo los tirantes
del vestido de Camila para poder besar sus pechos con una mayor libertad,
Camila desabrocho el pantalón de su marido y entonces ambos supieron que hora
de comenzar, Daniel quito la prenda intima de su mujer y bajo su bóxer, dio un
profundo beso a Camila y entro en ella fuertemente generando gemidos claros y
fuertes en Camila que el callaba con besos, durante varios minutos los
movimientos de Daniel fueron rápidos, no fue hasta que ambos quedaron frente a
frente y cruzaron una mirada, hasta que el supo que sus movimientos ahora debían
ser lentos y tiernos, Daniel beso el cuello de Camila para luego subir a su
boca, así besándose apasionadamente, con la ternura y el amor que siempre lo hacían
fue como llegaron al clímax, que le demostraba a Camila una vez mas lo mucho
que Daniel la amaba…
buen capitulo el otro yaaaaaaaa plisas
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