Mientras Luis se iba, Andrea se
sorprendió de ver cómo reaccionó acerca de lo de Camila, pero no le dio mucha
importancia pues sabía que Camila no soportaría una traición, o al menos eso
creían todos.
Daniel: ¿Ya estarás contenta, no? –un poco
enojado-
Andrea: No, más bien me sorprendió su reacción,
pero bueno… equis. –tranquila-
Daniel: ¿Te digo algo muy breve y claro?
Andrea: Cómo quieras, me da igual.
Daniel: Nunca me caíste bien, siempre supe que eras una
persona falsa y sin sentimientos, sin embargo ninguna mujer merece ser el
objeto de alguien, y eso es lo que tú eres para Luis, un objeto. Con tu
permiso, buenas noches y piénsalo. –alejándose-
Andrea se quedó
pensando y analizando lo que le había dicho Daniel y no era para menos pues
tenía razón…
Por otra parte
Camila no podía dormir, seguía pensando en la perfecta tarde que había pasado
con Daniel, pero también no podía dejar de pensar en Luis y aunque le dolía lo
seguía amando como siempre, como si nunca le hubiera hecho daño, no sabía qué
le pasaba, se preguntaba constantemente por qué no podía corresponderle al
hombre que realmente la quería y que está dispuesto a todo por ella, no lo
entendía… Así pasó toda la noche, pensando y preguntando miles de cosas a Dios.
Pasaron días y no
hubo un día en el que Daniel no llamara a Camila para preguntarle su estado y
tratarle de subir un poco, en verdad Camila apreciaba esas llamadas y le
encantaba oír la voz de Daniel, después de todo era como su fuerza y su
distracción de olvidar el horrible castigo que era no dejar de pensar en Luis.
Al día siguiente de
una divertida y rutinaria llamada de Daniel a Camila, decidió buscarla en su
casa para darle una noticia que a él le parecía increíble y esperaba que a
Camila también…
Daniel: -tocando la
puerta- ¡Camila!
Camila: -colocándose su
bata ya que en esos días que estaba dormida no se había quitado la pijama-
¿Quién es?
Daniel: ¿Pues quién más?
Camila: -abriendo la
puerta- ¡DANIEL! –Dando un salto para abrazarlo con mucha fuerza-
Daniel: ¡¡Wooow!! Qué
recibimiento. –alegre-
Camila: Ay, perdón, me
agarraste por sorpresa y fue la impresión de no verte ya hace varios días, te
extrañé mucho, mucho, mucho.
Daniel: Pero te aseguro
que no más que yo –sarcástico-
Camila: Ja-ja. Y bien…
¿qué te trae por aquí a parte de alegrarme el día? –sonriendo-
Daniel: Pues obvio
querérmelo alegrar a mi también –respondiendo a la sonrisa- y segundo, te
traigo una sorpresa.
Camila: Ay, tú y tus
sorpresas que tanto extrañaba… Ya dime –curiosa-
Daniel: Bueno, cuando
salimos de la Universidad estuve moviendo mis contactos –modesto en broma- y
bueno, metí nuestros papeles para unos vacantes que estaban precisamente para el
puesto perfecto para nosotros y…¡ nos aceptaron! Desde ahora trabajamos en Hit
Media… mañana es nuestro primer día de trabajo.
Camila: -muy sorprendida-
¿Es en serio?
Daniel: No, es broma.
–sarcástico-
Camila: -soltando un
grito- Daniel, ¡MIL GRACIAS!, ¡MIL GRACIAS!, ¡MIL GRACIAS! No sé cómo
agradecértelo…
Daniel: Con que me dejes
estar cerca de ti, todo está saldado. –tierno-
Camila: En serio, no sé
qué decir… me agarraste de sorpresa.
Daniel: No digas nada, fue
un placer y mejor porque trabajaremos juntos –esperanzado-
Camila: Si, ¿quién iba a
pensar que mi mejor amigo y yo terminaríamos trabajando en la misma empresa?
Daniel: Tu amigo…
-susurrando-
Camila: ¿Qué dijiste?
–Dándose cuenta de la acción-
Daniel: Qué es lo que
siempre soñé –sonriendo mientras podía-
Camila: Más te vale, ojalá
no te hartes de mí, ¿eh?
Daniel: ¿Yo? ¿Hartarme de
ti? Ja- ja. Más bien tú te hartarás de mí porque de ahora en adelante, volveré
a mi plan de reconquista…
Camila: Ahhh –incómoda-
pues, esperemos dé resultados. –esperanzándolo-
Daniel: Ya verás que sí o
al menos eso espero…
Camila no quería
darle más esperanzas a Daniel, sabía que no era correcto mentirle, pero tampoco
quería que el dejara de insistir pues eso la llenaba, la hacía sentir especial
y eso era lo que ella necesitaba, aún le dolía el asunto de Luis y en esos días
en los que Daniel solo le llamaba se sentía muy mal, extrañaba demasiado a
Daniel y eso la confundía, porque por una parte ella sentía que no podía ni
podría olvidar nunca el amor hacia Luis, pero cuando estaba con Daniel sentía
algo muy bonito y sabía que era el hombre ideal, más no quería hacerle daño,
Daniel se merecía algo mejor, alguien que lo quisiera de verdad, alguien que le
pudiera ofrecer todo ese amor, que le entregara todos sus pensamientos, todo su
tiempo y Camila sabía que ella no era esa persona, estaba muy conflictuada, no
tenía la mínima idea de lo que iba a ser, prefería que Dios eligiera cuál era
el mejor camino que tomar, por lo pronto iba a hacer lo que pensara mejor e iba
a esperar a que su corazón cediera ante el ciego amor que Daniel le tiene.
A la mañana
siguiente Camila se había levantado muy temprano, pues en la noche no sabía qué
atuendo era el adecuado para su primer día de trabajo, después de todo la
primera impresión es la que cuenta. Cuando por fin eligió su outfit, se
maquilló aunque realmente ella no lo necesitaba era más bien por vanidad. Al
salir de su casa se dio cuenta de que Daniel ya la estaba esperando en su
carro…
Camila: -tocando la
ventanilla del copiloto- Hola qué tal, buenos días.
Daniel: Sí, dígame madame
¿a dónde quiere que la lleve?
Camila: Mmm, depende…
¿cuánto cobra?
Daniel: Pues por su
admirable belleza sería un honor poder llevarla a su destino y como el honor
sería mío, yo creo que usted me estaría haciendo un favor… así que por esta vez
le saldría a una cantidad de cero pesos con cero centavos –propio-
Camila: -soltando una
sonrisa que pronto sería una carcajada- Pues viéndolo de esa manera acepto su
propuesta, es usted muy amable.
Daniel: No hay de qué, el
placer es mío. –sonriendo-
Camila: -riendo a más no
poder- Ya Daniel, qué menso estás.
Daniel: Ay si tú, ahora
yo…
Camila: -subiéndose al
carro y saludando a Daniel de beso-
Daniel: Qué linda manera
de empezar el día… -feliz-
Camila: Yo lo sé, si yo
viéndome en el espejo me pongo más feliz que una lombriz, tú recibiendo un beso
mío… te entiendo.
Daniel: Y mejor va a ser
cuando me recibas con un beso de pareja y no de amigos… -haciéndose el
distraído-
Camila: Ni que fueras tan
afortunado… -tomándolo con humor-
Daniel: En eso tienes
razón, pero ya verás Camila, ya verás.
El camino fue muy
divertido, no pararon de reír, de cantar y hasta de contar uno que otro chiste.
Al llegar al trabajo les pareció un lugar muy agradable, se veía un ambiente en
el que se sentían cómodos, además de que no estarían solos sin conocer a nadie.
Al entrar a la
empresa realizaron todo el protocolo necesario, conocieron a sus jefes, sus
compañeros y les especificaron las actividades que realizarían, para la buena
suerte de ambos sus cubículos estaban pegados, así que no tendrían pretexto
para no verse, situación que a Daniel le parecía muy conveniente y a Camila la
hacía feliz.
El primer día de
trabajo fue pesado para ambos ya que se la pasaron acomodando cosas y
organizando lo que sería su lugar de trabajo, eran justo las 8:30 en el reloj
checador lo que significaba que la hora de irse había llegado, como Camila no
llevaba coche no había mejor opción que Daniel para regresarla sana y salva a
su casa, ambos salieron de la empresa al estacionamiento, en el camino Daniel
iba pensando que sería buena idea contarle a Camila todo lo que había pasado
con Luis quizás eso le ayudaría a olvidarlo y a él le daba más esperanzas de
conquistarla. Llegaron al coche y a Camila le sorprendió mucho que Daniel
hubiera tomado un camino distinto.
Camila: Daniel, -Sacada de onda- Por aquí no es
el camino para mi casa, ¿Apoco tan rápido lo olvidaste?, creo que no estoy entendiendo,
¿A dónde me llevas?
Daniel: Camila, necesito que platiquemos de
algo importante, por eso quiero que vayamos a un café, se que ya es tarde pero
considero importante contártelo.
Camila: Ok –asentando con la cabeza- Que
misterioso andas, pero está bien vayamos a donde tú quieras y platiquemos.
Llegaron hasta un
café alejado de la ciudad, a Daniel le gustaba ir allí porque consideraba que
era el sitio idóneo para tratar asuntos importantes sin interrupciones, no
había señal de celular, no había transporte ni teléfonos públicos, lo que
significaba que solo podías llegar en coche propio. Ambos entraron y tomaron
asiento en una mesa que daba a un ventanal del cual percibían una vista maravillosa.
Daniel: Bueno Camila, si te traje hasta aquí es
porque quiero contarte algo que paso ayer después de que fui a dejarte a tu
casa. –Con semblante de preocupación-.
Camila: ¿Qué paso?, Daniel me estas asustando,
¿Qué te paso? –Preocupada-.
Daniel: No, no, a mi nada, bueno… Lo que pasa
es que después de llevarte a tu casa, decidí irme a tomar un café a la plaza de
siempre, comencé a caminar y a lo lejos vi a Luis y Andrea tomados de la mano,
como si el destino me estuviera jugando una mala pasada e insistiera en que yo
los encontrara.
Camila: Daniel –un poco molesta- Porque me
cuentas eso, sabes que me lastima, ¿Por qué lo haces?
Daniel: No, yo jamás te contaría algo para
lastimarte, pero es que no me dejas terminar, ya sé que te vas a enojar y quizás
no quieras verme mas, pero me conciencia me dictaba que tenía que hacerlo…
Camila: -Lo interrumpe- ¿Hacer qué?
Daniel: Pues enfrentarlo y pedirle que de una
vez por todas te dejara en paz, que no se me hacia justo que el siguiera
rogándote que lo perdonaras cuando era más que evidente que mantenía una
relación de pareja con Andrea, el me dijo que no me metiera porque no era más
que tu amigo, pero yo le confesé lo que siento por ti, y pues…
Camila: ¿Y? Daniel habla, ¿Qué te dijo?
Daniel: Me pego, y pues obviamente yo no me iba
a quedar cruzado de brazos verdad, entonces le regrese el golpe, el caso es que
se hizo una pelea y pues quería contártelo yo, para que no te enteraras por
otro lado.
Camila: ¿Te das cuenta? –sorprendida-
Daniel: ¿De qué?
Camila: Como que de que, pues de que le importo
a Luis, que si me ama y que se pone celoso de las intenciones que tú tienes
hacia mí.
Camila estaba
emocionada de descubrir que Luis sentía cosas aun por ella, pero no se daba
cuenta que esas palabras calaban el corazón de Daniel en lo más profundo,
Daniel no podía entender como de todo lo que le platico Camila solo había
notado importante que Luis se puso celoso, y dejo de lado que Daniel le conto
que Andrea estaba ahí, que estaban tomados de la mano, eso apagaba las
esperanzas de Daniel, el se dio cuenta que Camila jamás voltearía a verlo de
otra forma por mas cosas que el hiciera.
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