martes, 27 de noviembre de 2012

Capitulo 21


Mientras tanto cuando Daniel vio a Camila con esa sonrisa no pudo evitar sentir mucha culpa, ¿qué tal si esto perjudicaba su relación? ¿Acaso era una prueba para ver si su amor lo podía todo?

Camila: -sonriendo- ¿Qué pasó amor? ¿Ya todo arreglado?
Daniel: -preocupado- Hmm, Camila… Es que no sé cómo decirlo.
Camila: ¿Qué tienes? ¿Qué pasa? –preocupada-
Daniel: No me puedo ir de aquí.
Camila: -sorprendida- ¡¿QUÉ?!
Daniel: Es que cuando llegué y firmé mi contrato no me di cuenta de que decía que tengo que quedarme más tiempo. –conflictuado-
Camila: ¿Cuánto más?
Daniel: Mínimo 4 meses…
Camila: ¿4 meses? –Enojada- ¿Por qué no te fijaste en lo que firmabas Daniel?
Daniel: Perdóname, Camila. Todo fue tan rápido, llegué a la empresa me presentaron a Karla y directamente fui a firmar mi contrato…
Camila: -enojada- Ah, ya me imagino, seguro viste a Karla y te impresionó tanto que dijiste “Genial, me quedaré aquí por tiempo indefinido, con esa jefa…”
Daniel: -Interrumpiéndola- Eyyy, ¿qué insinúas?
Camila: Lo que escuchas, por andar viendo un par de piernas nuestra relación está en la cuerda floja.
Daniel: A ver Camila, a ver. Cuando vine aquí en lo único que pensaba era en cómo te iba a olvidar, cómo te iba a sacar de mi corazón, sólo quería despejarme de todo lo que había pasado, de tu rechazo y de pensar que para ti solo era el “reemplazo” de Luis. –Enojado- no sé por qué viene a colación el tema de Karla.
Camila: Pues porque ella es bonita y se ve que te quiere retener aquí a como dé lugar.
Daniel: Sí, es bonita, pero aquí el único que tiene la culpa soy yo por firmar sin leer bien.
Camila: Ahora la defiendes…
Daniel: Ya, Camila, estamos en una situación difícil como para que por tus celos se complique más.
Camila: ¿Celos? No, es sexto sentido.
Daniel: Encima tu orgullo se hace presente. –susurrando-
Camila: ¿Qué? Olvídalo, haz lo que quieras.

Camila se fue muy enojada al departamento, al llegar su primer impulso fue ponerse a hacer su maleta mientras derramaba un par de lágrimas, pensaba en cómo iba a hacer para poder regresar sin Daniel, después de todo esas últimas semanas ese sentimiento llamado “amor” era lo mínimo que Camila sentía por Daniel, todo lo que habían vivido era maravilloso, ¿cómo iba a poder olvidarlo todo de un día a otro? No estaba preparada y ni siquiera estaba dispuesta a dar todo por terminado por la primera piedra que rodara en su camino, Camila sabía que estaba mal y aunque le costara trabajo tenía que dejar su orgullo a un lado para que su relación con Daniel no se complicara más.

Por su parte Daniel seguía pensando en qué hacer para que Camila no se fuera mal, él sabía que se tenía que quedar por ley, el firmó un acuerdo y lo tenía que cumplir así que definitivamente el regresar a México no estaba en sus posibilidades. Cuando llegó al departamento vio a Camila sentada en una silla y con una maleta al lado, esperándolo.

Daniel: -dudoso- Hola
Camila: Hola –seria-
Daniel: -viendo la maleta- ¿Y eso?
Camila: ¿Qué?
Daniel: La maleta…
Camila: Ah, es una bolsa gigante en donde las personas guardan sus cosas para viajar…
Daniel: -angustiado- ¿Te vas?
Camila: Esa pregunta estaba respondida muy claramente cuando llegué aquí, fue entonces cuando me puse a hacer la maleta y…
Daniel: -desesperado- ¿Y?
Camila: Y me di cuenta de que irme así, sin despedirme como pensaba hacerlo no sería la solución, más bien sería un problema, arruinaría todo, arruinaría mi vida… No te mentiré, yo sé que puedo vivir sin ti, lo que pasa es que no quiero hacerlo, te has convertido en alguien indispensable en mi vida…
Daniel: Camila… no…
Camila: -interrumpiéndolo- Ahora me toca a mi entender, discúlpame por el desplante de hace rato, pero es que de solo pensar que tienes que compartir mucho tiempo con ella casi todos los días me pone mal y más cuando ella es cómo todo hombre quisiera, tengo miedo de perderte Daniel y por eso no te librarás de mi tan fácilmente, ya te metiste en mi corazón y para que te deje salir tsss, ya te fregaste. –sonriendo-
Daniel: En primera, para mí no hay mujer más perfecta que tú, en segunda, cuando trabajo lo único que me da la energía para hacerlo es que te veré en la noche, Karla… es mi jefa y ya, hasta ahí y ¿tú crees que me quiero librar de ti? Al contrario, soy yo el que tiene miedo de que un día llegue alguien mucho mejor que yo y te vayas de mi lado, no lo soportaría.
Camila: Pues todo está muy claro, ¿juntos por siempre? –Levantándose de la silla-
Daniel: ¡Juntos por siempre! –Tomándola por la cintura y dándole un apasionado beso-
Camila: No sabes cuánto extrañé tus besos durante estas horitas separados –dándole besitos-
Daniel: Pero sí yo, te juro que si no te besaba ahora me iba a caer de la abstinencia de besos en la que me tenías –exagerado-
Camila: ¡Ay! Me gustas –pico- me encantas- beso- M-E F-A-S-C-I-N-A-S –besote-
Daniel: Tú me vuelves loco –haciendo más intensos los besos-
Camila: ¿Ah sí? –risita traviesa- Pero bueno, lástima que me tenga que ir a bañar…
Daniel: ¿Tienes qué?
Camila: Si, si, me siento toda sucia, pegajosa, sudorosa, llena de tu baba que siempre me dejas cuando me besas –indignada-
Daniel: Ja-ja qué chistosita, pero si bien que te encanta, ¿no?
Camila: ¿Eh? Nada que ver.
Daniel: Me parece perfecto, yo tengo que dormir un rato, ya sabes.
Camila: Muy bien.
Daniel: Bieeeeen. –yendo a su cuarto-



Ambos salieron rumbo al cuarto, Camila comenzó a desvestirse ante la mirada de Daniel, pero de inmediato se metió al baño no sin antes pedirle a Daniel que la esperara despierto, porque aun tenía que hablar a lo que Daniel accedió de inmediato. Después de un rato Camila salió, Daniel tenía mucho sueño, pero aguanto no dormirse para poder hablar con Camila.
Camila: Oye mi amor, ahora ya todo está arreglado entre nosotros, pero eso no cambia mucho las cosas, yo si tengo que regresar a México y tú debes quedarte aquí, hace un rato que llegue ya cancele tu boleto, pero mi salida sigue tal cual, me voy mañana en la mañana.
Daniel: -Triste- Ya sé que te tienes que ir, pero es que no quiero separarme de ti, pero tampoco te puedo pedir que te quedes, se que tienes que trabajar, pero Camila, tengo miedo.
Camila: ¿Miedo? ¿De qué mi amor?, no entiendo porque tienes ese sentimiento –intrigada-
Daniel: Si mi vida, miedo, miedo de que cuando estés en México te des cuenta que no te hago falta, o peor aun miedo de que Luis vuelva a aparecer en tu vida y tu le hagas caso.
Camila: A ver, ya hablamos de Luis, Daniel, pensé que  había quedado claro, ya te dije que por el solo sentí cariño, a ti te amo, así que por eso no te preocupes, las cosas con Luis ya quedaron claras, y por lo otro, no sé cómo puedes pensar que no me harás falta, por supuesto que me harás falta, pero por eso tenemos teléfono mi amor, se que será difícil, porque son 4 meses, pero yo estoy segura que nuestro amor podrá soportar la distancia, y cuando tu termines aquí, yo te estaré esperando en México con todo mi amor –Se acerca y lo besa- ¿Te quedas más tranquilo?
Daniel: Mucho mas, muchas gracias mi amor, veras que este tiempo pasara rápido y muy pronto estaremos juntos de nuevo disfrutando de nuestro amor, prometo que te llamare todos los días cuando despiertes y antes de que duermas, como antes –sonríe- Así que como te vas mañana por la mañana, creo, creo, que merezco una despedida –La mira-
Camila: -ríe- Indudablemente, la mereces –se recuestan sobre la cama-
Como ya era costumbre para Camila y Daniel, esa noche se entregaron al amor de la manera más pura en que alguien puede hacerlo, pero esa noche era especial, sabían que durante 4 largos meses no se verían, así que tenían que llenarse el uno del otro, para poder soportar la distancia. Pasaron la noche entre caricias y besos, durmieron apenas algunas horas, así que la mañana llego rápidamente, la alarma sonó y eso indicaba que la hora de que Camila partiera había llegado.
Camila: Bueno mi amor, voy a bañarme y a arreglarme llego la hora de irme –triste-
Daniel: -triste- ni me lo recuerdes mi vida, me cuesta mucho trabajo dejarte ir, bañémonos para que nos vayamos al aeropuerto.
Camila: No mi vida, yo puedo rime sola, tú tienes que ir a trabajar.
Daniel: De ninguna manera, el trabajo puede esperar y yo tengo que despedir a mi novia como debe de ser –le guiña el ojo-
Ambos se bañaron, arreglaron y salieron rumbo al aeropuerto con una notable tristeza en sus caras, pero con la esperanza de que se amor era tan grande que soportaría 4 meses de distancia.



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