El domingo Camila había quedado de verse con Vivi para comer, desde que
se habían graduado se perdieron la pista. Cuando Camila llegó Vivi ya estaba
esperándola.
Camila: -mirando hacia
la mesa en la que Vivi estaba sentada- ¿Vivi? ¡VIVIANDA!
Vivi: -volteando
hacia Camila- ¡AMIGAAAA DE MI VIDA! –Se para de la mesa-
Camila: -abrazándola
con todas sus fuerzas- Ay Viviana, no sabes cuánto te he extrañado… tengo miles
de cosas que contarte.
Vivi:
-correspondiendo al abrazo- Bueno amiga, tenemos toda la tarde para que me
cuentes tus penas, desgracias o bendiciones.
Camila: Ay Vivi
–sonriendo- no cambias.
Esa tarde Camila le contó todo a Vivi, desde la graduación hasta la
oportunidad que le estaba dando a Daniel, hasta que llegó alguien que no se
esperaba.
Vivi: Camila, Camila
–susurrando- No voltees pero ahí está Luis.
Camila: -nerviosa- Y…
¿qué hace?
Vivi: Ay, no, no.
Viene hacia acá.
Camila: ¿Qué? No, no,
no. –Conflictuada-
Luis: Hola.
Camila: -tratando de
esconder su emoción- Hola. –fría-
Vivi: Hola –volteando
los ojos para otro lado con intención de que Luis notara su enojo-
Luis: Camila, ¿puedo
hablar contigo? –Con tono de arrepentimiento-
En ese momento Camila no sabía qué hacer, sentía mariposas en su
estómago cada que Luis decía una palabra, era inevitable, lo amaba, esperaba
poder contenerse para no hacer algo que dañara a Daniel.
Camila: -indiferente-
Hmm, ¿de qué?
Luis: -sentándose-
Camila desde el día en que Daniel me dijo que te quería más que amiga no puedo
dejar de sentir celos, culpa, coraje y tristeza, sé que lo que está pasando yo
lo provoqué, pero si me dieras otra oportunidad nunca más en la vida te haría
sufrir, me dedicaría a que en lugar de derramar lágrimas de tristeza derrames
de felicidad y alegría, aquí aplica la frase “uno no sabe lo que tiene hasta
que lo pierde” en serio Camila, nunca debí haber andado con Andrea, no sé por
qué lo hice si tu eres la mujer que amo y amaré, me he dado cuenta que te
necesito más de lo que te puedas imaginar… -agachando la cabeza-
Camila con cada palabra que Luis
pronunciaba quería besarlo, abrazarlo y decirle que olvidaran el pasado y
siguieran con el presente, no sabía qué hacer, estaba a punto de arrojarse a
los brazos de Luis y decirle lo mucho que lo seguía amando, pero Daniel se hizo
presente en sus pensamientos, ella perfectamente sabía que no le podía hacer
esto, no se lo merecía y aunque le costara aceptarlo la hacía feliz, cada
detalle la hacía sentir especial, no podía hacerle daño, no después de todo lo
que había hecho por ella, no después de hacerle cambiar todas sus lágrimas por
sonrisas, no podía y analizándolo mejor, no quería.
Vivi: -extrañada de
que Camila no fuera capaz de correr a Luis- A ver Luis, en primera nadie te
invito a que te sentarás. Segundo, ¿no te das cuenta todo el daño que has
causado? Lo hecho está hecho y no puedes engañar a Camila, arrepentirte, venir
y poner tu cara de tristeza pidiendo perdón. Tú mismo lo dijiste, nadie sabe lo
que tiene hasta que lo que pierde y lo tuyo es pérdida total, ni aunque
cargaras con todo el arrepentimiento del mundo podrías curar todas las heridas
que causaste con tu infidelidad.
Camila: -analizando las
palabras de Vivi- Sí Luis, Vivi tiene razón, no tienes idea de lo mucho que me
dolió tu traición, te veía como el hombre perfecto, como el padre de mis hijos
como muchas veces lo hablamos. Vete Luis, no te quiero ver. –Con un esfuerzo
mayor-
Luis: -aceptando su
derrota- Está bien, yo sé que lo provoqué, sólo recuerda que te amo y si
cambias de opinión yo te estaré esperando.
Camila: Adiós. –viendo
como Luis se alejaba-
Vivi: Camila, ¿me
podrías explicar qué fue eso?
Camila: No sé Viviana.
Vivi: Me queda claro,
si no salgo yo a decirle sus verdades tú te quedas callada. No me parece
Camila, estás intentándolo con Daniel, este tipo no puede venir, simplemente
decir ‘perdón’ y lo peor de todo, que lo pienses.
Camila: Vivi, no sé.
–Distraída-
Vivi: A ver… ¿qué
sientes?
Camila: ¿Por quién?
Vivi: Por los dos.
Camila: Te confieso que a Luis lo sigo amando, no sabes cuánto desee
abrazarlo y besarlo cuando estuvo hace 5 minutos aquí, no sé por qué no puedo
olvidarlo. –Pegándose en la cabeza con frustración-
Vivi: Y… ¿por Daniel?
Camila: Daniel, Daniel
–suspirando- Fíjate qué buena pregunta. Daniel me hace sentir feliz, especial,
me hace sentir la mujer más bella, más inteligente, me hace sentir la mejor
mujer. Cuando estoy con él, se borran mis problemas, no puedo hacer más que
reírme con todas sus ocurrencias, me siento increíblemente bien a su lado.
–ilusionada-
Vivi: -con sonrisa
perversa- Ahhh, ¿estás segura de que amas a Luis?
Camila: Completamente.
Vivi: ¿A Daniel no lo
amas?
Camila: No te negaré
que lo quiero de una forma especial, no sé cómo explicarlo, pero sé que sigo
amando a Luis y esa es la realidad.
Vivi: Pues espero que
en tu historia con Daniel no se aplique la frase que Luis dijo: “uno no sabe lo
que tiene hasta que lo pierde”, espero no sea demasiado tarde cuando te des
cuenta que tienes al hombre perfecto en frente y que tienes que aprovechar todo
el amor que él te ofrece. Pero bueno, me tengo que ir que ya se me hizo tarde.
Nos vemos amiga –levantándose- Te quiero y siempre estaré para ti. –abrazando a
Camila- Chau.
Camila llegó a su casa, se quito la ropa, los zapatos y se puso su
pijama, se recostó en su cama y pensó en todo lo que le había dicho Vivi,
analizaba todo perfectamente, sacaba sus propias conclusiones, estaba
concentrada hasta que su celular sonó de que le había llegado un mensaje, era
Daniel: “Buenas noches linda, espero la
comida con Vivi haya estado muy padre, ya ansío verte, necesito ver esa hermosa
sonrisa que me alegra el día, por lo pronto solo te paso a desear una preciosa
noche, obvio no más que tú, es imposible. Te veo en mis sueños. Te amo.” Camila
no podía evitar sonreír al celular, es que Daniel era el hombre más dulce que
jamás había conocido, ni siquiera con Luis. Le dio más vueltas al asunto y
finalmente se quedó dormida con una sonrisa de oreja a oreja, era evidente que
el mensaje de Daniel le había hecho la noche.
Al día siguiente como ya era costumbre desde que Camila le dio una
oportunidad a Daniel, el la esperaba recargado en su coche con una rosa para
irse juntos al trabajo.
Daniel: -La mira salir
de su casa y suspira- Pero mira nadamas que cosa tan hermosa. ¿Cómo amaneciste
Camila?
Camila: Hermoso tu –sonríe-
Amanecí bien y dormí muy bien gracia a tu mensaje –Lo besa-.
Daniel: Me parece muy
bien, bueno pues subamos al auto y en el camino me cuentas como te fue con Vivi
sale.
-Suben al auto- Camila: Bueno
más que contarte como me fue con Vivi porque es obvio que muy bien, quiero
contarte algo que paso mientras comía con Vivi –Preocupada-
Daniel: ¿Qué paso? –intrigado-
Camila: Daniel pero no
quiero que te vayas a molestar, pero tengo que contártelo porque no quiero que
haya secretos entre nosotros, nunca.
Daniel: Prometo no
enojarme, es mas no tengo porque, pero anda ya dime que tengo mucha curiosidad.
Camila: Es que ayer me encontré
a Luis en el lugar donde estaba comiendo con Vivi y el se acerco a saludarnos y
pues…
Daniel: -Con una
actitud incomoda- Y pues..?
Camila: Pues comenzó a
decirme que lo perdonara, que me amaba y que sentía celos porque lo que tú le habías
dicho, de que me querías como algo más que amiga, y si te soy sincera, no supe
que contestarle.
Daniel: Bueno es obvio
que no piensa darse por vencido, pero yo confío en ti, confío en tu dignidad de
mujer, y bueno, el que no le hayas contestado es obvio, la herida aun esta
reciente, no te preocupes Camila, yo no tengo motivos para molestarme contigo,
al contrario te agradezco la sinceridad –Le toma el mentón y le sonríe-.
En ese momento Camila reafirmo lo que ya sabía, Daniel era el hombre más
bueno del mundo, el merecía que ella hiciera un esfuerzo mayor y olvidara a
Luis de una vez por todas, el merecía que ella dedicara su vida a hacerlo feliz
así como el se lo menciono un día.
Llegaron a la empresa, subieron rápidamente a sus cubículos y se
pusieron a trabajar, el día fue pesado pero ninguno perdía la oportunidad de
escaparse por minutos al cubículo del otro, para intercambiar palabras, besos
abrazos o simplemente lanzarse miradas, ese día ni siquiera tuvieron tiempo de
salir a comer, pero amablemente dejaron que salieran dos horas antes de su
salida normal, lo cual era muy conveniente para Camila ya que durante el día había
pensado prepararle una sorpresa a Daniel y así retribuir un poco a todo lo que él
había hecho por ella, le pidió que la llevara a su casa y que regresara cuatro
horas más tarde, Daniel no entendía el motivo pero accedió a la petición de su
Camila.
Cuatro horas más tarde, Daniel llego a casa de Camila, puntual como era
el, se acerco a la puerta y toco el timbre, Camila abrió la puerta recibió a
Daniel con un beso en los labios y le dijo que pasara, lo tomo de la mano y lo
llevo hasta el jardín, lo que Daniel veía sobrepasaba sus expectativas, el jardín
se veía hermoso, lleno de globos, flores, colores, música y una mesa justo en
medio.
Daniel: Camila no –hace
una pausa-, no sé qué decirte –sorprendido- esto es maravilloso, ¿Es para mí?
Camila: Ay Daniel, y
para quien más, por supuesto que es para ti, quería que tuviéramos una noche
especial, yo sé que esto no es ni la milésima parte de todo lo que tú haces
para sorprenderme día con día, pero hago el intento –ríe-.
Daniel se quedo parado y observando todo detenidamente, no podía creer
que Camila hubiera hecho semejante cosa por él, de repente Camila lo saco de su
nube, lo agarro de la mano y lo jalo hasta la mesa para quedar sentados frente
a frente.
Estoy intrigada, sube otro cap
ResponderEliminarMañana temprano, lo prometo! (: Gracias por leerla!
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