Camila sintió celos al
ver la conversación tan fluida que mantenían Luis y Andrea, pero era tanto el
amor y confianza que sentía por Luis que al final no le dio importancia, al
cabo de un rato los 4 salieron del antro, se despidieron y partieron por
separado hacia sus casas.
Esa noche Daniel no pudo
dejar de pensar en Camila, sabía que ella era feliz con Luis, pero también que
más allá de ese cariño de amigos él sentía amor, ese amor que fue creciendo
desde que la conoció, ese amor del que muy difícilmente se iba a poder olvidar…
estaba hecho un lío, pero al cabo de un rato cayó rendido.
Al otro día ya estaba
mejor, con la convicción de contarle a Camila todo esto que llevaba dentro y
que pasara lo que Dios quisiera…
Por otra parte Camila
seguía dormida, soñando con su vida en un futuro al lado de Luis, estaba tan
metida en su sueño que no escucho cuando su celular sonaba, dos horas después
volvió a sonar, era Daniel…
Camila: Alo –con voz floja-
Daniel: ¡Hola Cam!
Camila: Danieeeel, ¿qué onda? –un poco más despierta-
Daniel: Te quería preguntar si tenías algo que hacer esta
tarde…
Camila: Amm, no que yo sepa, dime lugar y hora.
Daniel: Muy bien, nos vemos en Plaza Antara, ya sabes nuestro
lugar de siempre, a las 4, ¿te parece?
Camila: -tierna- Muy bien, ahí nos vemos Danielito, un beso.
–Cuelga-
Cuando Camila colgó vio un mensaje que le había
enviado Luis, diciéndole que la veía en el mismo lugar en el que se había
citado con Daniel, pensó que sería buena idea llegar de sorpresa cuando haya
terminado de hablar con Daniel…
Eran las 3:30 y Daniel ya había llegado a la cita, no
sabía cómo iba a decirle a Camila todo lo que sentía, seguía pensando hasta que
se le ocurrió ir a comprarle de sus dulces favoritos, ya que conocía a Camila
tan bien que sabía que esos dulces siempre la ponían feliz.
Al ir a Liverpool a comprarlos vio a Luis acompañado
de Andrea, se veían muy… bien y agarrados de la mano, le sorprendió mucho
verlos juntos y peor aún sin Camila, algo no le caía por completo. Decidió que
cuando se viera con ella le preguntaría por él, dependiendo de su respuesta,
sabría sí contarle o no.
Cuando por fin eran las 4 Camila llegó al lugar
acordado, se veía preciosa como de costumbre, Daniel como siempre se quedó
embobado mirándola…
Camila: Danieeeeel –muy efusiva-
Daniel: Caaaaam –respondiendo a su efusividad-
Camila: -acercándose para abrazarlo- ¿Qué onda con tu vida?
Daniel: -correspondiendo al abrazo- Uhh, si yo te contara…
Camila: Bueno pues para eso estoy aquí… hoy nos pondremos al
corriente de nuestras vidas, te tengo que contar lo feliz que soy.
Daniel: ¿Ah sí? ¿Y eso? –embobado-
Camila: Debes de saberlo, como siempre: Luis. -con ojos
brillosos-
Daniel: -serio- Ahhh, claro. Debí imaginarlo, apropósito…
¿dónde está el? Se me hace muy raro que no te haya llamado antes que yo.
Camila: De hecho me envió mensaje pero no lo había visto, me
decía que me veía aquí, pero la verdad le quise caer de sorpresa, ya sabes.
Daniel: ¿Segura que está por aquí?
Camila: Pues yo supongo, siempre ha sido así, me manda un
mensaje y siempre me espera en donde dice, pero como esta vez no le contesté
espero haya pensado que me quedé sin crédito o algo y haya venido. Cuando
terminemos de hablar lo buscaré…
Daniel se quedó pensativo sentado en su lugar, no
sabía si decirle que lo vio con Andrea agarrados de la mano, no quería
interferir en la felicidad de su amiga, tampoco estaba dispuesto a tapar el
engaño de Luis si de eso se trataba, pero también sabía que si Luis le estaba
siendo infiel a Camila sería la oportunidad perfecta para conquistarla, para
hablarle libremente de sus sentimientos, en ese momento no sabía qué hacer.
Camila: -extrañada- Tierra llamando a Daniel, ¿me escuchas?
Daniel: ¿Eh? Ay, perdón, me quedé pensando en algunas
situaciones.
Camila: Uhh, ¿cómo cuáles? No me digas que ya no te puedes sacar
de tu cabecita a Andrea…
Daniel: ¿Andrea? –Soltando una ligera risa- para nada. Más
bien no me puedo sacar de la cabeza a otra persona…
Camila: Iuuuuui, ¿se puede saber quién es?
Daniel estaba decidido a contarle todo, aplicaría el
dicho de: “es mejor intentar y fracasar que fracasar sin haberlo intentado”,
pero justo en ese momento Camila se puso en shock, mirando a un lugar fijo,
Daniel volteo hacia donde Camila tenía la mirada, eran Luis y Andrea, estaban
abrazados y fundidos en un apasionado beso que destrozo el corazón de Camila al
instante.
Camila: No lo puedo creer. –Las lágrimas comenzaban a rodar
por sus mejillas-
Daniel: Tranquila Camila aquí estoy para ti. –entrelazando
sus manos con las de ella-
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