El cuadro que Camila
veía en ese momento destrozaba por completo su vida, no dejaba de llorar
mientras Daniel como su mejor amigo, estaba allí para ella, de repente Luis y
Andrea dejaron de besarse y el al sentir miradas sobre de él decidió voltear,
su cara se puso de mil colores al ver el rostro lleno de tristeza e impotencia
de Camila, Luis inmediatamente se acerco a donde estaba ella con Daniel.
Luis: Camila mi amor, pero ¿Qué haces tú aquí?
Camila: Eres un cínico, como te atreves a llamarme mi amor y pedirme explicaciones,
jamás imagine que me traicionarías y menos como una tipa como Andrea
–sollozando-
Luis: No Camila, todo tiene una explicación, Andrea y yo nos encontramos aquí
y una cosa nos llevo a otra, pero yo te amo.
Camila: De verdad que lo tuyo es el cinismo, no puedo creer como pude estar tan
ciega y creerte el hombre perfecto, esta humillación no te la voy a perdonar
nunca –Lo abofetea-.
Luis: Se que me merezco el golpe, pero creo que también merezco una
explicación porque si mi vista no me falla tú estabas tomada de la mano con
Daniel –Con tono sarcástico-.
Daniel: -Se levanta y golpea a Luis en la cara- No te voy a permitir que dudes
de la honorabilidad de Camila, ella es incapaz de traicionarte ni con el
pensamiento en cambio tu eres una basura, como yo siempre lo supuse Camila es
mucha mujer para un ser tan despreciable como
tú, y tu Andrea, que pena me das, lo único bueno es que por fin me
dejaras en paz.
Andrea como era de
suponerse no pudo argumentar nada para defenderse, al contrario tenía una risa
de maldad pintada en la cara que hacía que el suplicio de Camila fuera más
doloroso.
Finalmente y después de
varios minutos de discusión Luis salió del lugar junto con Andrea quedando
Camila inconsolable en brazos de Daniel.
Daniel: Tranquilízate Camila por favor, piensa que te diste cuenta a tiempo de
la clase de hombre que es Luis, el no merece ni una sola de tus lagrimas, ni
una sola –Tomando la carita de Camila con sus manos y secándole las lagrimas-.
Camila: Ay Daniel, yo no sé qué sería de mi si tu no estuvieras siempre a mi
lado, pero no deja de ser doloroso lo que acabo de vivir, el hombre que amo, el
hombre en el que más confiaba me ha defraudado y de la peor manera, mi vida ya
no tiene ningún sentido. –Hundida en un llanto inconsolable-.
Daniel: Es mejor que nos vayamos, te llevo a tu casa.
Camila: No, no quiero ir a mi casa, seguro Luis me buscara y no quiero verlo
nunca más, mejor llévame a otro lugar, cualquiera donde el no pueda
encontrarme.
Daniel: Luis no sabe donde vivo, quizás lo más prudente es que vayamos a mi
casa y allí te tranquilices. –Le sonrió-.
Camila y Daniel salieron
de la plaza y fueron directo a casa de Daniel, durante el camino Camila no
hablo nada y Daniel prefirió darle su tiempo y espacio para que asimilara lo sucedido.
Llegaron a cada de Daniel y Camila se sentó en
uno de los sillones de la sala y no hacía más que llorar y llorar.
Daniel: Por favor Camila, no llores mas, me parte el alma verte así, me duele
el corazón cada que derramas una lagrima.
Camila: No puedo dejar de hacerlo lo que Luis me hizo me calo hasta lo más
profundo lo único que quiero ahora es no verlo más y tratar de olvidar, aunque
sé que será imposible –Voltea su cara hasta quedar frente a frente con Daniel y
viéndolo a los ojos- Oye, y es enserio que le agradezco a la vida el tenerte, eres
una luz entre tanta oscuridad, gracias Daniel, gracias amigo.
Daniel: No tienes que agradecerme nada, porque lo poco que hago por ti, lo hago
con el corazón, lo hago porque te adoro como a nadie y porque eres mi mejor
amiga, mi…
Camila: ¿tú qué?
Daniel: Este, alguien muy importante para mí. –Le dio un beso en la frente-.
Camila siguió llorando
por un largo rato hasta que se canso de tanto llorar y se quedo dormida
recostada en el hombro de Daniel, el no hacía más que mirarla con amor y
ternura, decidió quedarse allí y velar su sueño, aunque para Camila era un
momento doloroso, para Daniel era una oportunidad, la oportunidad de
demostrarle a Camila que el siempre estaría allí, pero que ahora quería estar de
una manera diferente, quería estar como
el hombre que podía hacerla feliz sin condiciones.
La noche transcurrió,
Daniel después de tanto pensar se quedo dormido con su cabeza recargada en la
de Camila, el momento era realmente conmovedor, hasta que la mañana se hizo
presente y con ella los primeros rayos de sol que incomodaron el sueño de
Camila e hicieron que despertara, siendo Daniel lo primero que vio al
despertar, su agradecimiento hacia él era infinito, tanto que sin pensar le
susurro al oído que porque no era él la persona de la que ella se había
enamorado, lo que hizo que Daniel despertara y como un impulso besara a Camila
lenta y tiernamente.
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