martes, 13 de noviembre de 2012

Capitulo 8


El beso continuo, ahora ya no era un beso tierno, se había convertido en un beso lleno de pasión, pasión que fue interrumpida por la culpa de Camila, ella no podía lastimar a Daniel, no podía crearle falsas ilusiones al hombre más bueno del mundo.

Camila: Daniel, por favor perdóname esto no debió pasar nunca, yo no quiero lastimarte, yo no quiero que pienses cosas que no son y que tal vez nunca serán.
Daniel: No Camila, por favor no me digas eso, yo te amo y estoy dispuesto a esperarte el tiempo que sea necesario, el tiempo que tu necesites yo esperare. Además correspondiste a mi beso lo cual quiere decir que mis esperanzas no están del todo perdidas –Con un gesto de alegría-.
Camila: Daniel no. No quiero que confundas las cosas, estoy consciente que la culpa la tengo yo, porque me deja llevar, no sé ni siquiera porque, pero lo único cierto en este momento es que yo no puedo olvidar a Luis y que te estoy haciendo daño a ti, le estoy haciendo daño a mi mejor amigo. –con lagrimas en los ojos-.
Daniel: No, no, por favor no llores, lo único que yo no soporto en esta vida es verte llorar, y mira para que estés tranquila prometo no volver a insistir con el tema por el momento, pero por favor no dejemos que esto eche a perder la noche tan maravillosa que estamos teniendo.
Camila: Yo pienso que es mejor irnos, mejor llévame a mi casa y ya mañana será otro día.
Daniel: Si es lo que quieres, eso es lo que hare –Con resignación- Pero antes prométeme que mañana nos veremos, ¿sí? Por favor.
Camila: Ay Daniel, no sé qué tan buena idea sea, pero de alguna manera tengo que retribuirte todo lo que hiciste para que fuera feliz esta noche, así que –suspira- Esta bien, mañana nos vemos donde tú quieras. –le sonríe-.

EL trayecto a casa de Camila fue mocho más rápido de lo que Daniel hubiera querido, pero el saber que al otro día iba a volver a verla consolaba cualquier malestar que pudiera sentir en ese momento.

Daniel: Bueno, pues se me acabo el veinte –Se ríe-, listo señorita mercadologa, ya está de regreso en su castillo –Tomándola de la mano para ayudarla a bajar del coche-.
Camila: Ojala viviera en un castillo –Soltando una ligera carcajada- Ay Daniel, muchas gracias por todo, POR TODO –enfatiza- creo que te lo he dio muchas veces pero, eres el mejor regalo que la vida me pudo dar, eres la única persona a la cual no quiero perder NUNCA, por eso te pido que dejemos de lado lo que paso en la cabaña, por lo menos hasta que yo me sienta lista, ¿Si?
Daniel: -Lo piensa un poco- Si, si Camila, las cosas serán como tú quieras, yo estoy en esta vida solo para hacerte feliz, y si lo que tú quieres es tiempo, yo te daré todo el que quieras, todo el que necesites, lo único que pido es estar a tu lado, como tu amigo –Agacha la cabeza- Como el amigo que jamás dejare de ser pase lo que pase.

Camila se acerco a Daniel y se despidió de él con un tierno beso en la mejilla, el solo la miro hasta que ella entro a su casa, entonces el subió a su auto y partió.

Durante toda la noche Camila no dejo de recordar el beso con Daniel, indudablemente este beso había sido mejor que el primero y se habían involucrado mas sentimientos en el, sin embargo lo que más tenia sorprendida a Camila es que si pensó en Luis 3 veces en el día había sido mucho.

La mañana llego, Camila se levanto muy temprano para desayunar, bañarse y arreglarse para esperar a Daniel que estaba por llegar por ella para hacerla vivir una nueva aventura, indiscutiblemente estaba emocionada, quizás por salir de casa, o por salir con su mejor amigo, o tal vez su corazón comenzaba a sentir algo mas por Daniel.
Daniel por su parte estaba ansioso de volver a verla, su corazón latía más que de costumbre cada que pensaba en ella, finalmente ahora ella era una mujer libre, así que no espero mas, tomo las llaves de su auto y manejo rápidamente hacia la casa de Camila.

Daniel: -Viéndola salir de su casa- No puedo creer que solo te deje de ver una noche y ya estas más hermosa que ayer –suspira-.
Camila: Ay Daniel, siempre me levantas el ánimo sea como sea –Le sonríe- Y bien, ¿a dónde me ve a llevar mi mejor amigo?
Daniel: Estuve pensando toda la noche cual sería el mejor lugar para pasarla bien y llegue a la conclusión que recordar la infancia siempre será bonito, así que si no dispones otra cosa, me parece que un parque de diversiones para un par de profesionistas estaría increíble. –La mira esperando su aprobación-.
Camila: Wow!! Pues es el lugar que menos imaginaba que me propondrías, pero no cabe duda que tú siempre me sorprendes, me encantara ir a un parque de diversiones y recordar mi infancia, que mejor que junto a ti. Vámonos.

El camino recorrido hacia el parque de diversiones estuvo lleno de anécdotas de la infancia por parte de  ambos, de risas, de canciones, etc. Por fin llegaron al parque, Camila no podía creer que fuera a pasar un día subiéndose a juegos y comiendo dulces como solía hacerlo cuando era pequeña, pero sin duda era algo que le emocionaba y ver la cara de Daniel la cual denotaba una profunda alegría la animaba aun mas a pasar un día “diferente”.
El día transcurrió sin mayor inconveniente, al contrario Camila y Daniel se subieron absolutamente a todos los juegos,  comieron de casi todo y sus carcajadas eran imparables, Daniel decidió que para terminar su recorrido por el parque un algodón de azúcar era lo último que les faltaba, Recorrieron gran parte del parque hasta encontrar un algodonero, todo era tan perfecto hasta que al llegar por el algodón Camila se dio cuenta que justo en una banca retirada de los juegos y el bullicio estaba sentado Luis pero no estaba solo, junto a él estaba Andrea, el cuadro era desgarrador para Camila, Luis y Andrea parecían la pareja mas enamorada del mundo, él le daba de comer en la boca a ella y ella le agradecía el gesto con besos en la boca, para Camila eso significaba que el arrepentimiento de Luis no eras más que una farsa, que realmente nunca la amo como él decía y que ahora Andrea era la mujer que disfrutaba de su compañía y mimos.

Camila: Daniel vámonos, por favor sácame de aquí –Notablemente exaltada-.
Daniel: Pero ¿Por qué? ¿Qué te pasa?, porque quieres que nos vayamos la estamos pasando muy bien y aun tengo planes para nuestro día –Preocupado-.
Camila: Voltea para allá –Hace que el dirija su mirada a la banca-, lo ves, es Luis y está muy feliz con esa tipa, no puedo creer que se atreva a decirme que está arrepentido cuando salta a la vista que él es muy feliz con Andrea, no sabes cómo duele Daniel, no sabes cómo duele –llorando-.
Daniel: Tienes razón es mejor que nos vayamos, pero por favor no llores. –La toma de los hombros y comienzan a caminar-.

Subieron rápidamente al auto de Daniel con destino a casa de Camila, Daniel no dejaba de recriminarse que por su culpa Camila se había puesto así ya que él había decidido ir al parque de diversiones.

Daniel: Camila por favor perdóname, yo no debí llevarte a ese lugar, lo que menos quiero es hacerte llorar y ahora por mi culpa mira nadamas como estas –Triste-.
Camila: Daniel pero que estás diciendo, tu lo único que haces es hacerme sentir bien, levantarme el ánimo, nada de lo paso fue tu culpa, ¿Tu como podrías saber que Luis estaría allí?, por favor no te culpes, además esto me servirá para hacerme a la idea que Luis no me ama y te juro Daniel, que lo voy a arrancar de mi corazón, te lo juro.

Daniel llevo a Camila hasta su casa, ella le pidió tiempo para estar sola y como era de esperarse Daniel la complació, le dio un beso en la frente lleno de amor en señal de despedida y quedo de llamarla en la noche para ver como seguía, el no estaba de humor para regresar a su casa así que decidió ir por un café a la plaza, esa plaza donde ocurrió todo y donde Camila fue tan infeliz aquel día que vio a Luis y Andrea juntos por primera vez.

Daniel llego a la plaza, pidió su café pero en lugar de sentarse a degustarlo prefirió caminar y caminar, para su desgracia o su fortuna el destino parecía jugarle una mala broma, ya que a lo lejos miro entrar a Luis y Andrea tomados de la mano, pensó en irse sin dejar que ellos lo vieran, pero después de pensarlo unos segundos decidió que era la oportunidad perfecta para echarle en cara a Luis todo el daño que le estaba haciendo a Camila y pedirle que de una vez por todas la dejara en paz, ya que Luis había tenido el descaro de rogarle a Camila que regresara con él cuando desde hace mucho ya salía con Andrea en plan de pareja.

Daniel: Que bueno que te veo Luis –Con sarcasmo-, necesito hablar contigo un par de cosas.
Luis: Yo no tengo nada que halar contigo –retirándose-.
Daniel: Pero yo sí, -tomándolo por un brazo y poniéndolo frente a él- y me vas a escuchar, quieras o no quieras.
Luis: -Con un gesto de enojo- Esta bien, pero habla rápido porque no tengo mucho tiempo.
Daniel: Bien, iré al grano, quiero decirte que eres un infeliz, un desgraciado que no merece las lagrimas que Camila ha derramado, no sé como tienes el descaro de buscarla y pedirle que te perdone y regrese contigo cuando es evidente la relación que existe entre tú y Andrea.
Luis: Y tu ¿Por qué te metes?, ¿qué te importa?, como te lo dije una vez y te lo repito tú no eres más que el amigo fiel de Camila, o es que ahora que Camila y yo estamos pasando por un mal momento vas a sacar el cobre y deseas que sea algo más que tu amiga. –Lo toma del cuello de la camisa-Contéstame estúpido, quieres a Camila como mujer ¿verdad?, ¿VERDAD? –Con un tomo bastante agresivo-.

De un momento a otro la “platica” entre Daniel y Luis se había convertido en campo de batalla ante la mirada de sorpresa de Andrea que no hacía más que agachar la cabeza y ver como Daniel y Luis peleaban por Camila la mujer que ambos a su manera querían lo que provoco la frustración de ella al darse cuenta que no era más que la distracción de Luis.
Daniel le confesó a Luis que efectivamente el sentía mucho más que una amistad por Camila, y que él la esperaría el tiempo que fuera necesario hasta que ella se diera cuenta que él era el hombre indicado, el hombre que podía hacerla feliz y que no la lastimaría nunca, esto provoco en Luis una gran frustración pues en el fondo sabia que el ya no era el hombre para Camila, así que decidió marcharse del lugar sin darle más replica a Daniel y dejando a Andrea allí parada.

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