El beso continuo, ahora ya no era un
beso tierno, se había convertido en un beso lleno de pasión, pasión que fue interrumpida
por la culpa de Camila, ella no podía lastimar a Daniel, no podía crearle
falsas ilusiones al hombre más bueno del mundo.
Camila: Daniel, por favor perdóname esto no
debió pasar nunca, yo no quiero lastimarte, yo no quiero que pienses cosas que
no son y que tal vez nunca serán.
Daniel: No Camila, por favor no me digas eso,
yo te amo y estoy dispuesto a esperarte el tiempo que sea necesario, el tiempo
que tu necesites yo esperare. Además correspondiste a mi beso lo cual quiere
decir que mis esperanzas no están del todo perdidas –Con un gesto de alegría-.
Camila: Daniel no. No quiero que confundas las
cosas, estoy consciente que la culpa la tengo yo, porque me deja llevar, no sé
ni siquiera porque, pero lo único cierto en este momento es que yo no puedo
olvidar a Luis y que te estoy haciendo daño a ti, le estoy haciendo daño a mi
mejor amigo. –con lagrimas en los ojos-.
Daniel: No, no, por favor no llores, lo único
que yo no soporto en esta vida es verte llorar, y mira para que estés tranquila
prometo no volver a insistir con el tema por el momento, pero por favor no
dejemos que esto eche a perder la noche tan maravillosa que estamos teniendo.
Camila: Yo pienso que es mejor irnos, mejor
llévame a mi casa y ya mañana será otro día.
Daniel: Si es lo que quieres, eso es lo que hare
–Con resignación- Pero antes prométeme que mañana nos veremos, ¿sí? Por favor.
Camila: Ay Daniel, no sé qué tan buena idea sea,
pero de alguna manera tengo que retribuirte todo lo que hiciste para que fuera
feliz esta noche, así que –suspira- Esta bien, mañana nos vemos donde tú
quieras. –le sonríe-.
EL trayecto a casa de Camila fue mocho más
rápido de lo que Daniel hubiera querido, pero el saber que al otro día iba a
volver a verla consolaba cualquier malestar que pudiera sentir en ese momento.
Daniel: Bueno, pues se me acabo el veinte –Se
ríe-, listo señorita mercadologa, ya está de regreso en su castillo –Tomándola
de la mano para ayudarla a bajar del coche-.
Camila: Ojala viviera en un castillo –Soltando
una ligera carcajada- Ay Daniel, muchas gracias por todo, POR TODO –enfatiza-
creo que te lo he dio muchas veces pero, eres el mejor regalo que la vida me
pudo dar, eres la única persona a la cual no quiero perder NUNCA, por eso te
pido que dejemos de lado lo que paso en la cabaña, por lo menos hasta que yo me
sienta lista, ¿Si?
Daniel: -Lo piensa un poco- Si, si Camila, las
cosas serán como tú quieras, yo estoy en esta vida solo para hacerte feliz, y
si lo que tú quieres es tiempo, yo te daré todo el que quieras, todo el que
necesites, lo único que pido es estar a tu lado, como tu amigo –Agacha la
cabeza- Como el amigo que jamás dejare de ser pase lo que pase.
Camila se acerco a Daniel y se despidió
de él con un tierno beso en la mejilla, el solo la miro hasta que ella entro a
su casa, entonces el subió a su auto y partió.
Durante toda la noche Camila no dejo de
recordar el beso con Daniel, indudablemente este beso había sido mejor que el
primero y se habían involucrado mas sentimientos en el, sin embargo lo que más
tenia sorprendida a Camila es que si pensó en Luis 3 veces en el día había sido
mucho.
La mañana llego, Camila se levanto muy
temprano para desayunar, bañarse y arreglarse para esperar a Daniel que estaba
por llegar por ella para hacerla vivir una nueva aventura, indiscutiblemente
estaba emocionada, quizás por salir de casa, o por salir con su mejor amigo, o
tal vez su corazón comenzaba a sentir algo mas por Daniel.
Daniel por su parte estaba ansioso de
volver a verla, su corazón latía más que de costumbre cada que pensaba en ella,
finalmente ahora ella era una mujer libre, así que no espero mas, tomo las
llaves de su auto y manejo rápidamente hacia la casa de Camila.
Daniel: -Viéndola salir de su casa- No puedo
creer que solo te deje de ver una noche y ya estas más hermosa que ayer
–suspira-.
Camila: Ay Daniel, siempre me levantas el ánimo
sea como sea –Le sonríe- Y bien, ¿a dónde me ve a llevar mi mejor amigo?
Daniel: Estuve pensando toda la noche cual sería
el mejor lugar para pasarla bien y llegue a la conclusión que recordar la
infancia siempre será bonito, así que si no dispones otra cosa, me parece que
un parque de diversiones para un par de profesionistas estaría increíble. –La
mira esperando su aprobación-.
Camila: Wow!! Pues es el lugar que menos
imaginaba que me propondrías, pero no cabe duda que tú siempre me sorprendes,
me encantara ir a un parque de diversiones y recordar mi infancia, que mejor
que junto a ti. Vámonos.
El camino recorrido hacia el parque de
diversiones estuvo lleno de anécdotas de la infancia por parte de ambos, de risas, de canciones, etc. Por fin
llegaron al parque, Camila no podía creer que fuera a pasar un día subiéndose a
juegos y comiendo dulces como solía hacerlo cuando era pequeña, pero sin duda
era algo que le emocionaba y ver la cara de Daniel la cual denotaba una
profunda alegría la animaba aun mas a pasar un día “diferente”.
El día transcurrió sin mayor
inconveniente, al contrario Camila y Daniel se subieron absolutamente a todos
los juegos, comieron de casi todo y sus
carcajadas eran imparables, Daniel decidió que para terminar su recorrido por
el parque un algodón de azúcar era lo último que les faltaba, Recorrieron gran
parte del parque hasta encontrar un algodonero, todo era tan perfecto hasta que
al llegar por el algodón Camila se dio cuenta que justo en una banca retirada
de los juegos y el bullicio estaba sentado Luis pero no estaba solo, junto a él
estaba Andrea, el cuadro era desgarrador para Camila, Luis y Andrea parecían la
pareja mas enamorada del mundo, él le daba de comer en la boca a ella y ella le
agradecía el gesto con besos en la boca, para Camila eso significaba que el
arrepentimiento de Luis no eras más que una farsa, que realmente nunca la amo
como él decía y que ahora Andrea era la mujer que disfrutaba de su compañía y
mimos.
Camila: Daniel vámonos, por favor sácame de aquí
–Notablemente exaltada-.
Daniel: Pero ¿Por qué? ¿Qué te pasa?, porque
quieres que nos vayamos la estamos pasando muy bien y aun tengo planes para
nuestro día –Preocupado-.
Camila: Voltea para allá –Hace que el dirija su
mirada a la banca-, lo ves, es Luis y está muy feliz con esa tipa, no puedo
creer que se atreva a decirme que está arrepentido cuando salta a la vista que él
es muy feliz con Andrea, no sabes cómo duele Daniel, no sabes cómo duele
–llorando-.
Daniel: Tienes razón es mejor que nos vayamos,
pero por favor no llores. –La toma de los hombros y comienzan a caminar-.
Subieron rápidamente al auto de Daniel
con destino a casa de Camila, Daniel no dejaba de recriminarse que por su culpa
Camila se había puesto así ya que él había decidido ir al parque de
diversiones.
Daniel: Camila por favor perdóname, yo no debí
llevarte a ese lugar, lo que menos quiero es hacerte llorar y ahora por mi
culpa mira nadamas como estas –Triste-.
Camila: Daniel pero que estás diciendo, tu lo
único que haces es hacerme sentir bien, levantarme el ánimo, nada de lo paso
fue tu culpa, ¿Tu como podrías saber que Luis estaría allí?, por favor no te
culpes, además esto me servirá para hacerme a la idea que Luis no me ama y te
juro Daniel, que lo voy a arrancar de mi corazón, te lo juro.
Daniel llevo a Camila hasta su casa,
ella le pidió tiempo para estar sola y como era de esperarse Daniel la
complació, le dio un beso en la frente lleno de amor en señal de despedida y
quedo de llamarla en la noche para ver como seguía, el no estaba de humor para
regresar a su casa así que decidió ir por un café a la plaza, esa plaza donde
ocurrió todo y donde Camila fue tan infeliz aquel día que vio a Luis y Andrea
juntos por primera vez.
Daniel llego a la plaza, pidió su café
pero en lugar de sentarse a degustarlo prefirió caminar y caminar, para su
desgracia o su fortuna el destino parecía jugarle una mala broma, ya que a lo
lejos miro entrar a Luis y Andrea tomados de la mano, pensó en irse sin dejar
que ellos lo vieran, pero después de pensarlo unos segundos decidió que era la
oportunidad perfecta para echarle en cara a Luis todo el daño que le estaba
haciendo a Camila y pedirle que de una vez por todas la dejara en paz, ya que
Luis había tenido el descaro de rogarle a Camila que regresara con él cuando
desde hace mucho ya salía con Andrea en plan de pareja.
Daniel: Que bueno que te veo Luis –Con
sarcasmo-, necesito hablar contigo un par de cosas.
Luis: Yo no tengo nada que halar contigo
–retirándose-.
Daniel: Pero yo sí, -tomándolo por un brazo y
poniéndolo frente a él- y me vas a escuchar, quieras o no quieras.
Luis: -Con un gesto de enojo- Esta bien, pero
habla rápido porque no tengo mucho tiempo.
Daniel: Bien, iré al grano, quiero decirte que
eres un infeliz, un desgraciado que no merece las lagrimas que Camila ha
derramado, no sé como tienes el descaro de buscarla y pedirle que te perdone y
regrese contigo cuando es evidente la relación que existe entre tú y Andrea.
Luis: Y tu ¿Por qué te metes?, ¿qué te
importa?, como te lo dije una vez y te lo repito tú no eres más que el amigo
fiel de Camila, o es que ahora que Camila y yo estamos pasando por un mal
momento vas a sacar el cobre y deseas que sea algo más que tu amiga. –Lo toma
del cuello de la camisa-Contéstame estúpido, quieres a Camila como mujer ¿verdad?,
¿VERDAD? –Con un tomo bastante agresivo-.
De un momento a otro la “platica” entre
Daniel y Luis se había convertido en campo de batalla ante la mirada de
sorpresa de Andrea que no hacía más que agachar la cabeza y ver como Daniel y Luis
peleaban por Camila la mujer que ambos a su manera querían lo que provoco la
frustración de ella al darse cuenta que no era más que la distracción de Luis.
Daniel le confesó a Luis que
efectivamente el sentía mucho más que una amistad por Camila, y que él la esperaría
el tiempo que fuera necesario hasta que ella se diera cuenta que él era el
hombre indicado, el hombre que podía hacerla feliz y que no la lastimaría nunca,
esto provoco en Luis una gran frustración pues en el fondo sabia que el ya no
era el hombre para Camila, así que decidió marcharse del lugar sin darle más
replica a Daniel y dejando a Andrea allí parada.
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