Y el último día de universidad llegó y
con eso Camila no solo cerraba un ciclo escolar, sino también un ciclo de su
vida, sabía que a partir de ese momento sería casi imposible que se volviera a
topar con Luis.
Ya estaba todo listo, empezó la ceremonia con un discurso que le tocó decir a
Daniel: "Buenos días, hoy es un día muy especial para todos los presentes
y quiero iniciarlo con esta frase... 'El conocimiento más inteligente y fuerte
que ha surgido de los contratiempos significa que estamos para siempre, seguros
en nuestra capacidad para sobrevivir. Nunca nos conoceremos a nosotros mismos
verdaderamente, o la fuerza de nuestras relaciones, hasta que las hayamos
probado en la adversidad'. Hoy compañeros, se cierra un ciclo muy importante de
nuestra vida, donde aprendimos los conocimientos necesarios para ejercer lo que
nos gusta hacer, para descubrirnos como profesionistas y también como personas,
para conocer a los amigos que nos acompañarán a lo largo de nuestra vida
-Camila lo voltea a ver con cara tierna y él le devuelve la mirada con una
sonrisa- y probablemente hasta al amor de nuestra vida -Camila voltea a ver a
Luis por unos segundos que estaba sentado a unas cuantas sillas de ella, él le
responde la mirada con una mueca de ternura y tristeza, mientras Daniel veía a
Camila con ojos de amor- en esta etapa hemos cometido muchos errores, pero de
ellos siempre aprendemos y nunca nos dejarán de suceder, porque todos aquí
somos seres humanos y nacimos para ser felices, no para ser perfectos, así que
compañeros míos, todavía nos queda una vida por vivir, hagámoslo con
responsabilidad, humildad y constancia, ya que son la clave del éxito. Lo mejor
para todos en este inicio de lo que podría ser la mejor etapa de nuestras
vidas." -todos empezaron a aplaudir y Daniel bajó para sentarse junto a
Camila- la ceremonia continúo normal, hablaron muchos dando su despedida, se
entregaron los papeles, títulos y demás cosas y por fin la ceremonia acabo.
Daniel: -abrazando a Camila- Muchas
felicidades mercadologa...
Camila: -respondiendo al abrazo-
Pero si quien lo dice, el que se graduó con honores... Estoy orgullosa de ti
Dani, agradecida con la vida de que hayamos escogido la misma carrera y de que
seas mi mejor amigo, como ya te he dicho no sé qué haría sin ti.
Daniel: Nunca te vas a tener que
hacer esa pregunta, ya vas a ver Camila que si hoy no te logro conquistar,
mañana tal vez o el mes siguiente pero algún día seremos felices...
Camila: Ay Daniel qué cosas dices...
-pensativa- ojalá que fuera tan fácil -para sus adentros-
Daniel: Y... ¿Harás algo hoy?
Camila: Mmm, no que yo sepa... ¿Qué
propones?
Daniel: Acá la pregunta es qué no...
-suelta una risa- no es cierto, pues si quieres nos vamos ahorita…
Camila: ¿Qué traes en manos Danielito?
-curiosa-
Daniel: Ya verás, ya verás...
Camila: Bueno, pero de todos modos prefiero
cambiarme
Daniel dejó a Camila en su casa para que se cambiara y después fue a la suya
para hacer lo mismo, cuando ya estaba arreglado regresó por Camila, su atuendo
era sencillo pero se veía hermosa, lo único que quería hacer era distraerse
para no pensar en Luis y esa era una buena noche para hacerlo…
Daniel: Te ves preciosa. –admirándola-
Camila: -con cara tierna- Gracias… ¿Ya me dirás
a dónde iremos?
Daniel: No, es sorpresa pero te puedo adelantar
que es mi lugar favorito.
Camila: -intrigada- Está bien… -sonriendo-.
El camino fue normal, una que otra broma
por parte de Daniel que logró que Camila no pensara en Luis por algunos
instantes, pero fue inevitable.
Al llegar, Camila se sorprendió por lo
bonito que era aquel lugar, era una cabaña pequeña alejada de la Ciudad, la
vista era preciosa, se veía pasto por todas partes, flores de muchos colores a
los alrededores, a lo lejos se podía distinguir una mesa de madera con sus
bancas del mismo material y como a 5 metros la cabaña.
Daniel: ¿Qué te parece?
Camila: -sorprendida- Es precioso Daniel,
precioso.
Daniel: Sí, lo sé, como ya te comenté es mi
lugar favorito… mira ven
–ofreciéndole la mano- te daré un recorrido.
Camila: -dándole la mano- Claro, me encantará
conocerlo.
Daniel le empezó a dar el recorrido
hasta llegar a la cabaña, la abrió y era un lugar muy agradable de estilo
rustico, tenía muebles de madera, muy sencilla, se veía alumbrada ya que tenía
ventanas por doquier.
Daniel: ¡Bienvenida!
Camila: No pues, muchas gracias. Te juro que me
encantó cada parte, es un lugar perfecto…
Daniel: Ya ves, no por nada es mi lugar
favorito, pero bueno es hora de comer, hoy señorita Camila Monterde será
premiada por graduarse como la mejor mercadologa de todos los tiempos.
Camila: ¡Eres un exagerado! –sonriendo-
Daniel: Claro que no, eres la mejor Cam, yo lo
sé.
Camila: -sonrojada- Ya pues, ¿cuál será mi
premio?
Daniel: Te haré la especialidad de la casa,
solo para ti… considérate afortunada.
–Con presunción-
Camila: -Con risa sarcástica- JA-JA, espero
logres sorprenderme.
Daniel: ¡Ufffff! Y todavía te puedo sorprender
con muchas cosas si me dejaras.
Camila: -incomoda- Ammm, ya me puedes preparar
la comida ¿eh? Mi estómago ruge.
Daniel: -dándose cuenta de la situación- Claro
que sí, ahorita te lo preparo.
Mientras Daniel preparaba la comida,
Camila se sentía rara y no por el momento sino que durante todo el tiempo desde
que había estado en ese lugar no había pensado para nada en Luis y eso era muy
agradable para ella, se la pasó mirando hacia todas partes del interior de la
cabaña, le parecía muy bonita…
Daniel: -con guantes y un plato de comida
gigante- Aquí tienes Camilita, ya vas a ver que todos los días me pedirás que
te cocine…
Camila: Eso espero –hambrienta- qué bueno que
hiciste mucho porque ahorita me puedo comer un elefante.
La tarde pasó tranquila, mientras comían
se la pasaban platicando de su futuro, de los planes que tenían, finalmente
acabaron de comer y llevaron los platos a lavar.
Camila: Oye, ¿por qué es tu lugar favorito?
–curiosa-
Daniel: Hmm, por muchas cosas, mira ven.
–Cerrando la llave del fregadero-
Llegaron a la ventana que estaba al
fondo.
Daniel: -abriendo la ventana- Es por esto.
Camila: -maravillada- Es indescriptible. –sin
poder creerlo-
La vista de la ventana era preciosa,
estrellas esparcidas por doquier, la luna brillaba con una intensidad que no se
creía.
Daniel: Bueno, cada que vengo aquí siempre me
relajo, me olvido de todo, de la escuela, de los problemas, del estrés, pero
nunca me olvido de ti, cada que vengo especialmente a esta ventana, la abro y
veo la maravillosa vista que tiene y te me vienes a la mente, no sé que me
transmiten, no sé si es la perfección que veo en esta vista que me recuerda a
ti, siento que eres como una estrella por la luz que siempre tienes, porque
siempre brillas no importa cuál sea el lugar, siempre te recuerdo aquí, por eso
es mi lugar favorito.
Camila: -sorprendida- Daniel, no sé qué decir…
Daniel: No digas nada, pero prométeme que cada
que veas el cielo plagado de estrellas me recordarás como yo siempre lo hago
contigo.
Camila: -asintiendo con la cabeza-
Daniel: -sonriendo- Se siente tan bien saber que
lo harás, ¿qué te parece si salimos para que veas las estrellas de cerquita?
Camila: Por supuesto, me va a encantar mirar
las estrellas en tan buena compañía –Mirándolo con ternura-.
La noche era mágica, el momento era inmejorable,
las risas de Camila y Daniel se unían en una sola para hacerle saber a la noche
que no les importaba cual tarde fuera, ellos estaban realmente celebrando su
graduación, celebraban el sitio donde estaban, pero sobre todo celebraban el
placer de estar juntos.
Daniel: Sabes, a pesar de la belleza de todas
esas estrellas, ninguna se asemeja a la tuya –La toma por la cintura y la pone
de frente a él- Si tan solo me dieras la oportunidad de hacerte feliz.
Camila: Daniel por favor – El la interrumpe acallando
sus palabras con el dedo pulgar-
Daniel: Por favor no digas nada, déjame
demostrarte que puedo hacer que olvides tú pasado y vivas un presente
maravilloso. –Se acerca a ella y la besa-.
El beso al principio fue tierno, en el
Daniel estaba entregando todo lo que guardo para Camila durante mucho tiempo,
Camila experimentaba sentimientos que jamás había sentido, por un lado tenia la
confusión y desilusión de Luis, el hombre que ella aun amaba, pero por otro
lado estaba sintiendo el beso del hombre que siempre le había sido fiel hasta
con el pensamiento, aun cuando no eran más que amigos.
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