jueves, 15 de noviembre de 2012

Capitulo 11


El domingo Camila había quedado de verse con Vivi para comer, desde que se habían graduado se perdieron la pista. Cuando Camila llegó Vivi ya estaba esperándola.

Camila: -mirando hacia la mesa en la que Vivi estaba sentada- ¿Vivi? ¡VIVIANDA!
Vivi: -volteando hacia Camila- ¡AMIGAAAA DE MI VIDA! –Se para de la mesa-
Camila: -abrazándola con todas sus fuerzas- Ay Viviana, no sabes cuánto te he extrañado… tengo miles de cosas que contarte.
Vivi: -correspondiendo al abrazo- Bueno amiga, tenemos toda la tarde para que me cuentes tus penas, desgracias o bendiciones.
Camila: Ay Vivi –sonriendo- no cambias.

Esa tarde Camila le contó todo a Vivi, desde la graduación hasta la oportunidad que le estaba dando a Daniel, hasta que llegó alguien que no se esperaba.

Vivi: Camila, Camila –susurrando- No voltees pero ahí está Luis.
Camila: -nerviosa- Y… ¿qué hace?
Vivi: Ay, no, no. Viene hacia acá.
Camila: ¿Qué? No, no, no. –Conflictuada-
Luis: Hola.
Camila: -tratando de esconder su emoción- Hola. –fría-
Vivi: Hola –volteando los ojos para otro lado con intención de que Luis notara su enojo-
Luis: Camila, ¿puedo hablar contigo? –Con tono de arrepentimiento-

En ese momento Camila no sabía qué hacer, sentía mariposas en su estómago cada que Luis decía una palabra, era inevitable, lo amaba, esperaba poder contenerse para no hacer algo que dañara a Daniel.

Camila: -indiferente- Hmm, ¿de qué?
Luis: -sentándose- Camila desde el día en que Daniel me dijo que te quería más que amiga no puedo dejar de sentir celos, culpa, coraje y tristeza, sé que lo que está pasando yo lo provoqué, pero si me dieras otra oportunidad nunca más en la vida te haría sufrir, me dedicaría a que en lugar de derramar lágrimas de tristeza derrames de felicidad y alegría, aquí aplica la frase “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde” en serio Camila, nunca debí haber andado con Andrea, no sé por qué lo hice si tu eres la mujer que amo y amaré, me he dado cuenta que te necesito más de lo que te puedas imaginar… -agachando la cabeza-

 Camila con cada palabra que Luis pronunciaba quería besarlo, abrazarlo y decirle que olvidaran el pasado y siguieran con el presente, no sabía qué hacer, estaba a punto de arrojarse a los brazos de Luis y decirle lo mucho que lo seguía amando, pero Daniel se hizo presente en sus pensamientos, ella perfectamente sabía que no le podía hacer esto, no se lo merecía y aunque le costara aceptarlo la hacía feliz, cada detalle la hacía sentir especial, no podía hacerle daño, no después de todo lo que había hecho por ella, no después de hacerle cambiar todas sus lágrimas por sonrisas, no podía y analizándolo mejor, no quería.

Vivi: -extrañada de que Camila no fuera capaz de correr a Luis- A ver Luis, en primera nadie te invito a que te sentarás. Segundo, ¿no te das cuenta todo el daño que has causado? Lo hecho está hecho y no puedes engañar a Camila, arrepentirte, venir y poner tu cara de tristeza pidiendo perdón. Tú mismo lo dijiste, nadie sabe lo que tiene hasta que lo que pierde y lo tuyo es pérdida total, ni aunque cargaras con todo el arrepentimiento del mundo podrías curar todas las heridas que causaste con tu infidelidad.
Camila: -analizando las palabras de Vivi- Sí Luis, Vivi tiene razón, no tienes idea de lo mucho que me dolió tu traición, te veía como el hombre perfecto, como el padre de mis hijos como muchas veces lo hablamos. Vete Luis, no te quiero ver. –Con un esfuerzo mayor-
Luis: -aceptando su derrota- Está bien, yo sé que lo provoqué, sólo recuerda que te amo y si cambias de opinión yo te estaré esperando.
Camila: Adiós. –viendo como Luis se alejaba-
Vivi: Camila, ¿me podrías explicar qué fue eso?
Camila: No sé Viviana.
Vivi: Me queda claro, si no salgo yo a decirle sus verdades tú te quedas callada. No me parece Camila, estás intentándolo con Daniel, este tipo no puede venir, simplemente decir ‘perdón’ y lo peor de todo, que lo pienses.
Camila: Vivi, no sé. –Distraída-
Vivi: A ver… ¿qué sientes?
Camila: ¿Por quién?
Vivi: Por los dos.
Camila: Te confieso que a Luis lo sigo amando, no sabes cuánto desee abrazarlo y besarlo cuando estuvo hace 5 minutos aquí, no sé por qué no puedo olvidarlo. –Pegándose en la cabeza con frustración-
Vivi: Y… ¿por Daniel?
Camila: Daniel, Daniel –suspirando- Fíjate qué buena pregunta. Daniel me hace sentir feliz, especial, me hace sentir la mujer más bella, más inteligente, me hace sentir la mejor mujer. Cuando estoy con él, se borran mis problemas, no puedo hacer más que reírme con todas sus ocurrencias, me siento increíblemente bien a su lado. –ilusionada-
Vivi: -con sonrisa perversa- Ahhh, ¿estás segura de que amas a Luis?
Camila: Completamente.
Vivi: ¿A Daniel no lo amas?
Camila: No te negaré que lo quiero de una forma especial, no sé cómo explicarlo, pero sé que sigo amando a Luis y esa es la realidad.
Vivi: Pues espero que en tu historia con Daniel no se aplique la frase que Luis dijo: “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, espero no sea demasiado tarde cuando te des cuenta que tienes al hombre perfecto en frente y que tienes que aprovechar todo el amor que él te ofrece. Pero bueno, me tengo que ir que ya se me hizo tarde. Nos vemos amiga –levantándose- Te quiero y siempre estaré para ti. –abrazando a Camila- Chau.

Camila llegó a su casa, se quito la ropa, los zapatos y se puso su pijama, se recostó en su cama y pensó en todo lo que le había dicho Vivi, analizaba todo perfectamente, sacaba sus propias conclusiones, estaba concentrada hasta que su celular sonó de que le había llegado un mensaje, era Daniel: “Buenas noches linda, espero la comida con Vivi haya estado muy padre, ya ansío verte, necesito ver esa hermosa sonrisa que me alegra el día, por lo pronto solo te paso a desear una preciosa noche, obvio no más que tú, es imposible. Te veo en mis sueños. Te amo.” Camila no podía evitar sonreír al celular, es que Daniel era el hombre más dulce que jamás había conocido, ni siquiera con Luis. Le dio más vueltas al asunto y finalmente se quedó dormida con una sonrisa de oreja a oreja, era evidente que el mensaje de Daniel le había hecho la noche.

Al día siguiente como ya era costumbre desde que Camila le dio una oportunidad a Daniel, el la esperaba recargado en su coche con una rosa para irse juntos al trabajo.

Daniel: -La mira salir de su casa y suspira- Pero mira nadamas que cosa tan hermosa. ¿Cómo amaneciste Camila?
Camila: Hermoso tu –sonríe- Amanecí bien y dormí muy bien gracia a tu mensaje –Lo besa-.
Daniel: Me parece muy bien, bueno pues subamos al auto y en el camino me cuentas como te fue con Vivi sale.
-Suben al auto- Camila: Bueno más que contarte como me fue con Vivi porque es obvio que muy bien, quiero contarte algo que paso mientras comía con Vivi –Preocupada-
Daniel: ¿Qué paso? –intrigado-
Camila: Daniel pero no quiero que te vayas a molestar, pero tengo que contártelo porque no quiero que haya secretos entre nosotros, nunca.
Daniel: Prometo no enojarme, es mas no tengo porque, pero anda ya dime que tengo mucha curiosidad.
Camila: Es que ayer me encontré a Luis en el lugar donde estaba comiendo con Vivi y el se acerco a saludarnos y pues…
Daniel: -Con una actitud incomoda- Y pues..?
Camila: Pues comenzó a decirme que lo perdonara, que me amaba y que sentía celos porque lo que tú le habías dicho, de que me querías como algo más que amiga, y si te soy sincera, no supe que contestarle.
Daniel: Bueno es obvio que no piensa darse por vencido, pero yo confío en ti, confío en tu dignidad de mujer, y bueno, el que no le hayas contestado es obvio, la herida aun esta reciente, no te preocupes Camila, yo no tengo motivos para molestarme contigo, al contrario te agradezco la sinceridad –Le toma el mentón y le sonríe-.

En ese momento Camila reafirmo lo que ya sabía, Daniel era el hombre más bueno del mundo, el merecía que ella hiciera un esfuerzo mayor y olvidara a Luis de una vez por todas, el merecía que ella dedicara su vida a hacerlo feliz así como el se lo menciono un día.

Llegaron a la empresa, subieron rápidamente a sus cubículos y se pusieron a trabajar, el día fue pesado pero ninguno perdía la oportunidad de escaparse por minutos al cubículo del otro, para intercambiar palabras, besos abrazos o simplemente lanzarse miradas, ese día ni siquiera tuvieron tiempo de salir a comer, pero amablemente dejaron que salieran dos horas antes de su salida normal, lo cual era muy conveniente para Camila ya que durante el día había pensado prepararle una sorpresa a Daniel y así retribuir un poco a todo lo que él había hecho por ella, le pidió que la llevara a su casa y que regresara cuatro horas más tarde, Daniel no entendía el motivo pero accedió a la petición de su Camila.

Cuatro horas más tarde, Daniel llego a casa de Camila, puntual como era el, se acerco a la puerta y toco el timbre, Camila abrió la puerta recibió a Daniel con un beso en los labios y le dijo que pasara, lo tomo de la mano y lo llevo hasta el jardín, lo que Daniel veía sobrepasaba sus expectativas, el jardín se veía hermoso, lleno de globos, flores, colores, música y una mesa justo en medio.

Daniel: Camila no –hace una pausa-, no sé qué decirte –sorprendido- esto es maravilloso, ¿Es para mí?
Camila: Ay Daniel, y para quien más, por supuesto que es para ti, quería que tuviéramos una noche especial, yo sé que esto no es ni la milésima parte de todo lo que tú haces para sorprenderme día con día, pero hago el intento –ríe-.

Daniel se quedo parado y observando todo detenidamente, no podía creer que Camila hubiera hecho semejante cosa por él, de repente Camila lo saco de su nube, lo agarro de la mano y lo jalo hasta la mesa para quedar sentados frente a frente.



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