jueves, 22 de noviembre de 2012

Capitulo 16


Camila llegó impuntual a la cita con Luis pues quería que este notara el poco interés que tenía por él y aunque ella todavía lo quería, sabía que no era lo mismo, ahora a quien no se podía sacar de los pensamientos era a Daniel, ella creía que por alguna extraña razón el destino no quería que fuera feliz, siempre que su felicidad empezaba algo tenía que acabar con ella.

Luis: -sonriendo- ¡Camila! –haciendo señas para que ella lo quiera-
Camila: Hmmm –fría- Hola Luis. –Caminando hacia la mesa-
Luis: -abriendo la silla- ¿Cómo has estado, preciosa?
Camila: Pues… bien.
Luis: Oye… ¿Has pensado en lo que me dijiste aquella noche?
Camila: Aquella noche –suspirando- Eso no debió suceder ni esa noche ni ninguna.
Luis: -desconcertado- Pero… Cam…
Camila: -interrumpiéndolo- No, Luis, permíteme terminar. Nunca debí haber hecho esa llamada, sí, yo pensaba que seguía enamorada de ti, pero sólo era eso, mi mente que me engañaba y de alguna manera me cegué por lo que decía sentir, pero ahora todo es distinto, amo a Daniel y por culpa de esa llamada lo perdí, aún tengo la ilusión de volver a verlo, de decirle que fui una idiota por siempre pensar en ti primero que en él.
Luis: -sorprendido- Camila, tú y yo somos el uno para el otro, ¿olvidas aquellas promesas que nos hicimos? ¿Qué hay de Santiago, Leonardo, Carolina y Sara? ¿Qué hay de nuestro futuro?
Camila: Haber, haber, para empezar fuiste TU el primero en olvidar todas las promesas que nos hicimos al traicionarme. Acerca de Santiago, Leonardo, Carolina y Sara obvio que serán mis hijos pero no tuyos, tú nunca serás el padre de alguno de mis hijos y de nuestro futuro hmm, no hay nuestro, está MI futuro y TU futuro, en mi futuro no estás tú y en tú futuro yo no quiero aparecerme.
Luis: Camila… No me digas eso. Yo sé que me equivoqué y como ya te había dicho, viviré con el arrepentimiento toda mi vida, también sé que me sigues amando, lo siento…
Camila: Pues tienes que hacerte un chequeo porque tus sentidos te están fallando, ya no siento nada por ti.
Luis: Pero Camila, yo te amo, nunca te volvería hacer daño, nunca en la vida.
Camila: Ya me cansé de oír lo mismo siempre… -parándose de la mesa-
Luis: -parándose con ella- Te demostraré que sí lo haces –jalándola con fuerza hacia él y pegando sus labios a los de ella-

El beso fue a la fuerza más que nada, Camila le siguió el juego a Luis sólo para confirmar lo que ya sabía, no sentía lo mismo por él, al contrario, mientras sus labios estaban presionados con los de Luis jamás deseó más que aquel hombre fuera Daniel, sentir su calor y sus tiernos y suaves labios…

Camila: -empujando a Luis y propiciándole una buena cachetada- Mira Luis, ya te dejé muy claro que no quiero nada contigo, lo que pasó entre nosotros fue hermoso no lo niego, pero todo eso se convirtió en un lindo recuerdo desde que me engañaste, así que por favor, déjame en paz antes de que en lugar de un lindo recuerdo seas una horrible pesadilla.
Luis: -resignado- Está bien. Ya, te dejaré por la paz, pero recuerda que si algún día me necesitas, estaré para ti, no importa lo que pase, no importa con quien estemos, ¿ok?
Camila: Claro, muchas gracias.
Luis: Una última cosa, ¿me podrías dar un abrazo? –tierno-
Camila: -acercándose a él- Sólo uno. –abrazándolo-

El abrazo fue tiernísimo, Luis lo disfrutaba y Camila también, él recargaba su cabeza en la de ella mientras los dos cerraban los ojos pensando en todos los hermosos momentos que vivieron juntos, sin duda alguna era la culminación de algo muy lindo, algo que quedaría como un recuerdo, un recuerdo de amor, sin rencores, sin nada negativo, solo la aceptación de que esa relación no duraría por siempre.

Camila: -quitándose- Bueno, creo que ya ha quedado todo claro. –sonriendo-
Luis: Claro, no se te olvide que siempre para ti –devolviéndole la sonrisa-
Camila: No se me olvidará, hasta pronto. –retirándose-

Camila tomó súper bien las cosas y no era para menos, ella había tomado la decisión de cómo terminaría su historia con Luis, todo había salido mejor que cómo Camila lo había querido, ella sólo deseaba que quedaran bien, sin rencores. Por otro lado extrañaba a Daniel, ahora sí moría lentamente, se puso a pensar en que si en lugar de ser Daniel extrañara a otra persona, él estaría ahí, dándole ánimos, haciéndola reír contando chistes, una anécdota o simplemente haciendo alguna de las tonterías que siempre te sacaban una sonrisa, se puso a pensar que sí ese fuera su caso él estaría al lado de ella, soportando sus lágrimas y tratando de borrarlas de su hermoso rostro, regalándole dulces que era lo que más le gustaba y que Daniel ya sabía que eran su punto débil, Camila sabía que ella había tenido la culpa de que Daniel se fuera muy lastimado, si algún día ese asunto no se arreglaba ella viviría arrepentida por el resto de su vida.

Al llegar a su casa Camila lo único que quería era oír la voz de Daniel y como su única opción le habló por teléfono.

Daniel: -con voz ronca- ¿Sí?
Camila: ¡DANIEL! –emocionada-
Daniel: Camila, qué tal. –raro-
Camila: ¿Qué te pasa? –preocupada-
Daniel: Nada… -soltando una risita- Es que estaba dormido.
Camila: Ay, cierto, cierto. –Apenada- Que haya es madrugada… en serio discúlpame, es que le emoci... –callándose de repente-
Daniel: ¿La qué?
Camila: No, nada, quería saber cómo estabas, como vas por allá, pero mejor te dejo para que puedas dormir bien y mañana te marco, al fin es mi día libre.
Daniel: No te preocupes Cam, siempre para ti, no importa la hora…
Camila: -feliz- No, pero en serio, tienes que descansar, igual yo también me tengo que dormir.
Daniel: Bueno, si eso quieres…
Camila: ¡NO! No es que quiera, es que es lo más conveniente…
Daniel: -riendo- Tranquila, yo entiendo.
Camila: No quiero que pienses que no quiero hablar contigo ¿ok? Simplemente tienes que descansar.
Daniel: Yo lo sé, Cam. Ahora con tu permiso, me voy a dormir.
Camila: Ok, lo dejo señor Daniel, que descanse y duerma rico.
Daniel: Así será, señorita. Nos vemos.
Camila: ¡OYE! -exaltada-
Daniel: ¿Mande?
Camila: Te... Te quiero muchísimo. -tierna-
Daniel: Ay, ya sabes que yo te quiero más.
Camila: -susurrando- si supieras...
Daniel: ¿Eh? -confuso-
Camila: Que si no te duermes ya te saldrán ojeras.
Daniel: Ahhh -riendo- qué mensa eres, pero bueno, tienes razón, ahora sí me voy, te mando muchos besos.
Camila: ¡No más que yo! Linda noche. -colgando-

Esa noche Daniel notó que algo le pasaba a Camila, la sentía ilusionada otra vez, su voz expresaba fraternidad y muy a su pesar, esperaba que así fuera aunque no sea con él, lo único que quería era verla feliz, con quien fuera, pero feliz.
Por otro lado Camila estaba emocionada, amaba oír su voz, era siempre tan el... No cambiaba y eso era algo que le encantaba a Camila, no importa el lugar, con quien o que estuviera dormido, él siempre era el mismo hombre simpático, era autentico. Esa noche Camila se durmió pensando en la llamada que le haría mañana, qué le contaría, qué le diría, estaba nerviosa, algo que jamás le había pasado con él y en verdad no sabía por qué, con él siempre podía ser ella misma.


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