Y bueno, ahí estaban
dormidos en la arena, la cabeza de Camila recostada en el pecho descubierto de
Daniel con su mano abrazándolo por el abdomen y él rodeándola por la espalda
para apretarla más hacia él, en frente del Sol que salía teniendo adelante al
hermoso mar que había sido testigo de su amor una noche atrás.
Cuando el Sol empezó a
alumbrar más fuerte Daniel despertó y al ver a Camila dormida, recostada sobre
él, no le quedó duda que ella era un ángel que Dios había mandado para
enseñarle a él lo que es amar a una persona de verdad, a alguien con quien
simplemente pudieran ser él mismo, con quien se sintiera plenamente feliz, no
dejaba de mirarla, sonreírle y agradecerle a Dios por darle el privilegio de
amar y ser amado, hasta que por fin Camila despertó…
Camila: -medio dormida- Hola,
mi amor.
Daniel: -sonriendo- ¿Cómo está
la bella durmiente?
Camila: Más feliz que nunca,
acurrucadita en tu pecho, viéndote sonreír… ¿Qué más puedo pedir?
Daniel: Hmm, tú nada, pero yo
deseo con todo el corazón que todos los días empiecen así, viéndote, como el
angelito que eres, dormida a mi lado y abrazándote con mis brazototes
musculosos.
Camila: Primera; todos los días
empezarán así, de eso me encargo yo. Segunda; NO soy un angelito –retándolo- Tercera;
tengo la confianza de dormir contigo porque me siento segura, como dato
curioso, no duermo con cualquiera. Y cuarta; te salió lo modesto… casual, ya me
extrañaba. –riendo-
Daniel: Contestando a tus
quejas, sugerencias, alternativas, soluciones o lo que sean… Primera; es una
promesa. Segunda; lo acepto, no eres un angelito pero das la finta cuando estás
dormida. Tercera; soy tu esposo, no soy cualquier persona –riendo-. Y cuarta;
ya sabes cómo soy, acepto mis virtudes.
Camila: Ay si, ay si. Primera:
TE AMO. Segunda: TE AMO. Tercera: TE VUELVO A AMAR. Cuarta: TE AMO MÁS. Quinta:
¿Ya te dije que TE AMO, verdad? Sexta: TE
AMO COMO A NADIE. Séptima: TE AMO CON TODA MI ALMA. Octava: Eres mi todo, por
eso TE AMO. Novena: Creo que se me olvido decirte que TE AMO. Décima: ¿Si te
quedó claro que TE AMO, no?
Daniel: -dándole un besote- Ay
Camila, siempre tan currsi. –Riendo- Si ya entendí que me amas, es obvio, ¿cómo
no me podrías amar? Digo… soy lo máximo. –tono digno-
Camila: ¿Sí, verdad? Discúlpame
que te suba más los humos y el autoestima, pero es que tienes toda la razón,
eres lo máximo como hombre, esposo, amigo, novio… yo creo que hasta de
desconocido eres lo máximo. Gracias por elegirme a mí y no a cualquier
arrastradita por ahí.
Daniel: Y volvemos a ese
asunto, ya te dije te elegí a ti, la verdad no sé –riendo- me inspiras
seguridad, ternura, pasión, alegría, felicidad, belleza… AMOR. Cuando te vi
supe que un día así estaríamos, felizmente casados, amándonos con solo
mirarnos, haciéndonos promesas de amor que sabemos cumpliremos con el paso del
tiempo… aparte de que muero por ver como tus genes y los míos se mirarían.
Camila: Daniel, eres el hombre
más lindo del mundo… ¿de dónde sacas tantas palabras hermosas? Tú me transmites
eso y muchísimo más, mi vida. Y… -sacada
de onda- ¿Tus genes y los míos? –Cayéndole el veinte- ¡Nooooo! –Sin creer- ¿En
serio? ¿YA? ¿Ahorita mismo? ¿Me estás choreando?
Daniel: Ah, eso de las palabras
hermosas es porque me meto a internet y me aprendo todo lo que encuentro
googleando “Palabras bonitas para la mujer perfecta” -riendo- Pues ahorita,
ahorita en este momento no creo que sea posible, creo que para obtener el
producto de la mezcla se necesitan 9 meses, pero podemos ir haciendo esa
mezcla… ¿Que no?
Camila: ¡Qué tonto eres! –Riendo-
Me encantaría hacer la mezcla ahora mismo, pero no, tengo otros planes para
nosotros en este nuestro último día de luna de miel. –pensativa-
Daniel: Ahh… ¿Me podría hacer
el favor de decirme que es lo que usted, señorita Camila Monterde de Díaz
Acosta, hacer en este día que pinta para ser inolvidable?
Camila: Claro, esta vez va sin
sorpresitas… -sonriendo- Quiero ir a subir la Torre Eiffel, esa noche que me
llevaste a cenar se veía preciosa y te juro que tengo unas ganas inmensas de
verla más cerca todavía. ¿Sabes que estarías cumpliendo uno de mis sueños?
–tierna-
Daniel: ¡Me parece perfecto! Yo
también me quedé con las ganas de verla a un metro de distancia, pero bueno, el
tiempo se está pasando y si no nos movemos de aquí rápido se nos acabará este
día…
Camila: Mi amor, los días
contigo son eternos... Gracias también por hacerme tener esa sensación.
Daniel: Ay, me encantas. Por
cierto, ¿ya viste este paisaje? Sí te hubieras levantado un poquito antes
hubieras visto el precioso Amanecer, fue algo… indescriptible.
Camila: Me fascina la vista y
lo que lo hace aún más perfecto es que estoy entre tus brazos. –Sonriendo- Ash,
grosero, me hubieras levantado.
Daniel: No quería despertarte,
además de que me quedé admirando como dormías, te digo que haces la finta de
que pareces un ángel… eres demasiado tierna cuando duermes.
Camila: Ay si tú, te confieso
que tu eres demasiado guapo todo el tiempo.
Daniel: Camila, dime algo que
no sepa, por Dios… todos los días me veo en el espejo y reafirmo lo que dices.
Camila: Ya don modesto, vámonos
que ya quiero estar frente a esa hermosa estructura. –besándolo y haciendo que
se parara-
Entonces Daniel y Camila
regresaron al hotel, se bañaron y Daniel se puso un pantalón de mezclilla con
una playera tipo polo amarilla, sus lentes de sol y unas sandalias, por su
parte Camila aprovechó para estrenar un vestido strapless de mezclilla,
sandalias, un sombrero beige y lentes oscuros, se veían guapísimos y los dos
juntos más.
Salieron del hotel y
fueron directamente a la Torre Eiffel, cuando llegaron se quedaron maravillados
con la magia que se podía sentir al estar frente a ella, se quedaron
admirándola por un buen rato, observando todo a detalle hasta que por fin se
decidieron a subirla. Disfrutaron cada momento haciéndolo, el día se acababa
pero ellos estaban más felices que nada.
La tarde se hizo presente
así que decidieron ir a comer a un restaurant cerca de la zona, querían seguir
admirando la maravilla que tenían en frente, cuando acabaron de comer
regresaron a observar la Torre un momento más, entonces a Camila se le ocurrió
ir a comprar recuerditos para su familia y sus amigas.
Regresaron al hotel, un
poco cansados pero con toda la actitud de cerrar con broche de oro su luna de
miel, además de que Camila no tenía idea de que Daniel la esperaba con otra de
sus sorpresas, todo pintaba para tener una bellísima, como tenían que ser todas las noches de su
vida.
Yo amo esta historia, no quiero que termine, ustedes muy bien chicas!!!!!
ResponderEliminarme encantooooooooo... =D
ResponderEliminarQue hermoso capitulo me encanto!!!
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