sábado, 29 de diciembre de 2012

Capitulo 35


Y bueno, ahí estaban dormidos en la arena, la cabeza de Camila recostada en el pecho descubierto de Daniel con su mano abrazándolo por el abdomen y él rodeándola por la espalda para apretarla más hacia él, en frente del Sol que salía teniendo adelante al hermoso mar que había sido testigo de su amor una noche atrás.

Cuando el Sol empezó a alumbrar más fuerte Daniel despertó y al ver a Camila dormida, recostada sobre él, no le quedó duda que ella era un ángel que Dios había mandado para enseñarle a él lo que es amar a una persona de verdad, a alguien con quien simplemente pudieran ser él mismo, con quien se sintiera plenamente feliz, no dejaba de mirarla, sonreírle y agradecerle a Dios por darle el privilegio de amar y ser amado, hasta que por fin Camila despertó…

Camila: -medio dormida- Hola, mi amor.

Daniel: -sonriendo- ¿Cómo está la bella durmiente?

Camila: Más feliz que nunca, acurrucadita en tu pecho, viéndote sonreír… ¿Qué más puedo pedir?

Daniel: Hmm, tú nada, pero yo deseo con todo el corazón que todos los días empiecen así, viéndote, como el angelito que eres, dormida a mi lado y abrazándote con mis brazototes musculosos.

Camila: Primera; todos los días empezarán así, de eso me encargo yo. Segunda; NO soy un angelito –retándolo- Tercera; tengo la confianza de dormir contigo porque me siento segura, como dato curioso, no duermo con cualquiera. Y cuarta; te salió lo modesto… casual, ya me extrañaba. –riendo-

Daniel: Contestando a tus quejas, sugerencias, alternativas, soluciones o lo que sean… Primera; es una promesa. Segunda; lo acepto, no eres un angelito pero das la finta cuando estás dormida. Tercera; soy tu esposo, no soy cualquier persona –riendo-. Y cuarta; ya sabes cómo soy, acepto mis virtudes.

Camila: Ay si, ay si. Primera: TE AMO. Segunda: TE AMO. Tercera: TE VUELVO A AMAR. Cuarta: TE AMO MÁS. Quinta: ¿Ya te dije que TE AMO, verdad?  Sexta: TE AMO COMO A NADIE. Séptima: TE AMO CON TODA MI ALMA. Octava: Eres mi todo, por eso TE AMO. Novena: Creo que se me olvido decirte que TE AMO. Décima: ¿Si te quedó claro que TE AMO, no?

Daniel: -dándole un besote- Ay Camila, siempre tan currsi. –Riendo- Si ya entendí que me amas, es obvio, ¿cómo no me podrías amar? Digo… soy lo máximo. –tono digno-

Camila: ¿Sí, verdad? Discúlpame que te suba más los humos y el autoestima, pero es que tienes toda la razón, eres lo máximo como hombre, esposo, amigo, novio… yo creo que hasta de desconocido eres lo máximo. Gracias por elegirme a mí y no a cualquier arrastradita por ahí.

Daniel: Y volvemos a ese asunto, ya te dije te elegí a ti, la verdad no sé –riendo- me inspiras seguridad, ternura, pasión, alegría, felicidad, belleza… AMOR. Cuando te vi supe que un día así estaríamos, felizmente casados, amándonos con solo mirarnos, haciéndonos promesas de amor que sabemos cumpliremos con el paso del tiempo… aparte de que muero por ver como tus genes y los míos se mirarían.

Camila: Daniel, eres el hombre más lindo del mundo… ¿de dónde sacas tantas palabras hermosas? Tú me transmites eso y muchísimo más, mi vida. Y…  -sacada de onda- ¿Tus genes y los míos? –Cayéndole el veinte- ¡Nooooo! –Sin creer- ¿En serio? ¿YA? ¿Ahorita mismo? ¿Me estás choreando?

Daniel: Ah, eso de las palabras hermosas es porque me meto a internet y me aprendo todo lo que encuentro googleando “Palabras bonitas para la mujer perfecta” -riendo- Pues ahorita, ahorita en este momento no creo que sea posible, creo que para obtener el producto de la mezcla se necesitan 9 meses, pero podemos ir haciendo esa mezcla… ¿Que no?

Camila: ¡Qué tonto eres! –Riendo- Me encantaría hacer la mezcla ahora mismo, pero no, tengo otros planes para nosotros en este nuestro último día de luna de miel. –pensativa-

Daniel: Ahh… ¿Me podría hacer el favor de decirme que es lo que usted, señorita Camila Monterde de Díaz Acosta, hacer en este día que pinta para ser inolvidable?

Camila: Claro, esta vez va sin sorpresitas… -sonriendo- Quiero ir a subir la Torre Eiffel, esa noche que me llevaste a cenar se veía preciosa y te juro que tengo unas ganas inmensas de verla más cerca todavía. ¿Sabes que estarías cumpliendo uno de mis sueños? –tierna-

Daniel: ¡Me parece perfecto! Yo también me quedé con las ganas de verla a un metro de distancia, pero bueno, el tiempo se está pasando y si no nos movemos de aquí rápido se nos acabará este día…

Camila: Mi amor, los días contigo son eternos... Gracias también por hacerme tener esa sensación.

Daniel: Ay, me encantas. Por cierto, ¿ya viste este paisaje? Sí te hubieras levantado un poquito antes hubieras visto el precioso Amanecer, fue algo… indescriptible.

Camila: Me fascina la vista y lo que lo hace aún más perfecto es que estoy entre tus brazos. –Sonriendo- Ash, grosero, me hubieras levantado.

Daniel: No quería despertarte, además de que me quedé admirando como dormías, te digo que haces la finta de que pareces un ángel… eres demasiado tierna cuando duermes.

Camila: Ay si tú, te confieso que tu eres demasiado guapo todo el tiempo.

Daniel: Camila, dime algo que no sepa, por Dios… todos los días me veo en el espejo y reafirmo lo que dices.

Camila: Ya don modesto, vámonos que ya quiero estar frente a esa hermosa estructura. –besándolo y haciendo que se parara-

Entonces Daniel y Camila regresaron al hotel, se bañaron y Daniel se puso un pantalón de mezclilla con una playera tipo polo amarilla, sus lentes de sol y unas sandalias, por su parte Camila aprovechó para estrenar un vestido strapless de mezclilla, sandalias, un sombrero beige y lentes oscuros, se veían guapísimos y los dos juntos más.
Salieron del hotel y fueron directamente a la Torre Eiffel, cuando llegaron se quedaron maravillados con la magia que se podía sentir al estar frente a ella, se quedaron admirándola por un buen rato, observando todo a detalle hasta que por fin se decidieron a subirla. Disfrutaron cada momento haciéndolo, el día se acababa pero ellos estaban más felices que nada.

La tarde se hizo presente así que decidieron ir a comer a un restaurant cerca de la zona, querían seguir admirando la maravilla que tenían en frente, cuando acabaron de comer regresaron a observar la Torre un momento más, entonces a Camila se le ocurrió ir a comprar recuerditos para su familia y sus amigas.

Regresaron al hotel, un poco cansados pero con toda la actitud de cerrar con broche de oro su luna de miel, además de que Camila no tenía idea de que Daniel la esperaba con otra de sus sorpresas, todo pintaba para tener una bellísima,  como tenían que ser todas las noches de su vida.

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