Camila despertó muy temprano y Daniel aun seguía durmiendo, ella se
metió a bañar y como vio que Daniel seguía perdido en sus sueños, decidió salir
de su habitación y ahora ser ella quien le preparara una sorpresa a Daniel.
Hablo con varias personas del hotel, salió a una tienda y se fue rumbo a
un lugar que haría de ese penúltimo día de luna de miel algo inolvidable.
Al cabo de un rato Daniel despertó busco a Camila con sus manos aun sin
abrir los ojos pero al no sentirla cerca abrió los ojos y volteo de inmediato
pero Camila no estaba, entonces se levanto y camino hacia al baño mientras gritaba
su nombre pero Camila tampoco respondió, decidió mantener la calma y meterse a
bañar mientras hacía tiempo para que Camila llegara, pero al salir se dio
cuenta que ya había pasado mucho tiempo y ella no aparecía, cuando decidió salir
a buscarla llamaron a su puerta, el abrió de inmediato pensando que era ella
pero…
Botones: Señor Díaz buen día.
Daniel: Que tal, buenos días.
Botones: Le traigo un mensaje de
su esposa, me pidió que le dijera que un chofer lo está esperando en la entrada
del hotel para llevarlo hasta donde esta ella, si es tan amable es hora de que
se vaya.
Daniel: -Su alma descanso-
Muchas gracias por el mensaje, enseguida bajo.
Daniel bajo a la entrada del hotel intrigado, el chofer le abrió la
puerta del auto y emprendieron el viaje, por más que él quiso sacarle información
respecto al lugar donde iban y lo que Camila planeaba el chofer no cedió, se
mantuvo callado todo el camino que duro más o menos unas tres horas, hasta que
por fin detuvo el auto y le indico a donde tenía que entrar.
Daniel camino unos cuantos metros por un lugar que desde antes de entrar
ya era mágico, Mont St. Michel, una isla pequeña situada a 1 kilómetro de la
costa francesa haría de ese día algo indescriptible, camino unos cuantos
pasos más y se detuvo en seco al ver a su mujer sentada en la arena con un
vestido blanco con transparencias que la hacía lucir hermosa, el cabello
recogido y unas sandalias coquetas que resaltaban el tono de su piel, Daniel no
dudo ni un segundo y se acerco a Camila sonriéndole.
Daniel: Mi amor que es todo esto.
Camila: Lo menos que un príncipe como tú
se merece mi vida, ven –le estira la mano-
Daniel: -se sienta junto a ella- Soy un príncipe
porque tú eres mi princesa –sonríe- como hiciste para preparar todo esto, este
lugar es increíble, por cierto me asuste cuando no te sentí junto a mí y cuando
te busque y no aparecías casi me da un infarto.
Camila: -ríe- Que exagerado eres amor, tú
estabas muy dormido y yo debía recompensarte de alguna manera todo lo que tú me
das, y sobre como conseguí hacer todo esto, una tienes sus contactos y sus
encantos mi vida –le guiña el ojo-
Daniel: Eso ya no me gusto, que hiciste
Camila Monterde de Díaz.
Camila: Nada de qué arrepentirme y nada
que te ofenda precioso.
Daniel: Ok me tranquilizas, me das un beso
–la mira-
Camila: ¿Uno?, no mi amor,
miles, MILES –se acerca a él y lo rodea por el cuello-
Camila y Daniel se fundieron en un beso lleno de amor, pero sobre todo
lleno de pasión, Daniel se movió de tal manera que hizo que Camila quedara
recostada en la arena mientras el pasaba su pierna por encima del cuerpo de
Camila para quedar cómodamente encima de ella, paso una de sus manos por abajo
del cuello de Camila para sostener su cabeza y ella quedara cómoda, mientras
con la otra mano acariciaba las piernas de su esposa por dentro y fuera del
vestido, Daniel quería hacerle el amor a su mujer en ese mismo instante, pero
ella no lo dejo.
Daniel: ¿Qué paso?, ¿No quieres?
Camila: Por supuesto que quiero
mi amor, pero al ratito, porque si hacemos esto de una vez luego no te quedaran
fuerzas para lo que tenemos que hacer ahorita, así que tranquilízate y ven –se levanta-
Daniel: Ay Camila porque siempre
me dejas así, un día me va a hacer daño –ríe- pero bueno anda, vamos.
Camila: El dramón contigo
siempre, vente mi amor, te va a gustar, yo lo sé –se para de puntitas y lo
besa-
Tomados de la mano se dirigieron a la parte de enfrente de la isla donde
había un considerable número de personas que se divertían surfeando, nadando o
caminando a la orilla de la playa, Daniel se quedo perplejo al ver las olas, la
sensación de practicar un deporte que tanto le gustaba era notoriamente de satisfacción,
Camila lo tomo de la mano y lo dirigió hacia la orilla de la playa donde había un
par de tablas que decían el nombre de ambos.
Daniel: me compraste una tabla
mi amor, y dice mi nombre –emocionado- y te compraste una tú.
Camila: Si mi amor, si a todas
tus preguntas –ríe- yo me la compre para que tú me enseñes y podamos compartir
un momento con algo que te gusta hacer hermoso.
Daniel: de verdad que eres increíble,
mejor mujer no pude escoger, cada día haces algo que me sorprende y me enamora
mas de ti, y mira que esta difícil enamorarse mas, te amo tanto que estoy
seguro que nadie podría amar de la manera en que yo te amo a ti –la besa-
Camila: -suspira- eres tan
maravilloso que también estoy segura que nadie podría amarme como lo haces tú, aparte
de todo eres guapísimo –se muerde el labio- yo no sé cómo pude resistirme hace
rato, pero mejor ya no me acuerdo porque me regreso –ríe- anda, vamos al agua y
enséñame como se hace esto porque la verdad no tengo idea.
Camila se quito el vestido que traía para quedar solo en un sexy traje
de baño de dos partes, ante la mirada de deseo de Daniel, el por su parte se
quito la camisa para solo quedarse con la bermuda que traía puesta, Daniel tomo
su tabla y a Camila de la mano entraron poco a poco al agua hasta llegar a la
parte más profunda, Daniel le mostro a Camila lo que tenía que hacer para no
caerse y mantener el equilibrio, Camila puso mucha atención y lo intento, pero
por más ganas que le echaba jamás pudo hacerlo a Daniel le daba risa así que prefirió
dejar las tablas a un lado y meterse al agua con su mujer, con sus cuerpos
dentro del agua era inevitable para ellos no tocarse por todas partes y besarse
por todos lados, después de estar así por un buen rato, salieron del agua y se
sentaron en la orilla a observar a los surfistas, estaban entretenidos
platicando y besándose cuando de repente Daniel no pudo evitar desviar su
mirada ante una mujer muy atractiva que surfeaba perfectamente, se separo de
Camila para poder observar mejor a la mujer, gesto que disgusto a Camila, ella
se levanto, tomo su vestido y camino hacia la parte trasera de la isla sin que
Daniel se diera cuenta porque estaba muy entretenido mirando a la atractiva
mujer que practica su deporte favorito de una manera tan magistral.
Daniel: Camila, ya viste que
bien surfea esa chava –voltea- Camila, -grita- Camila.
Daniel se levanto y comenzó a caminar, busco entre la gente pero no había
rastro de Camila, recordó donde habían estado antes y supuso que estaría allí,
camino a la parte de atrás de la isla y efectivamente encontró a Camila sentada
en la arena con su vista puesta al hermoso paisaje que tenía enfrente.
Daniel: Amor porque me dejaste ahí.
Camila: Tu pregunta sobra no se
te hace, porque mejor no te vas a ver a la tipa esa que tanto te gusto, es más
porque no mejor la llevas al hotel y sigues la luna de miel con ella –irónica-
Daniel se dio cuenta que la reacción que había tenido al ver a la mujer
no había estado bien y menos siendo su luna de miel y estando su esposa junto a
él. Daniel se sentó junto a Camila quien lo veía con cierto rechazo.
Daniel: Mi amor, Camila, perdóname,
no era mi intención hacerte sentir mal, te juro que no me di cuenta, solo la
observe porque surfea bastante bien y es un deporte que me gusta y porque muy
pocas mujeres lo practican, pero de ninguna manera lo hice para ofenderte, mi
amor por favor perdóname –la mira-
Camila: Estoy muy enojada
contigo Daniel, te prepare todo esto para que pasáramos un buen rato juntos, no
para que vinieras a ver a otras mujeres, mejor vámonos al hotel.
Daniel: No mi amor, tu
preparaste todo esto y yo quiero disfrutar esta hermosa sorpresa a tu lado, al
lado de mi mujer, sabes perfectamente que eres la única en mi vida y que no
tengo ojos para nadie más, ya te explique el motivo por el cual la observe, mas
allá de eso no había otra intención al verla, sé que no estuvo bien y que te
molesto, pero por favor perdóname, yo quiero disfrutar nuestra luna de miel,
quiero que estemos bien, ya no estés así por favor –la mira apenado-
Camila: Ya está bien, ya quita
esa cara porque la pones porque sabes que así me convences de todo verdad,
disfrutemos nuestra luna de miel, pero no lo vuelvas a hacer, juro que antes de
estar contigo no era así de celosa, pero eres tan perfecto que no quiero
perderte nunca –se acerca-
Daniel: Y no me vas a perder jamás,
porque lo que yo menos quiero es irme de tu lado, quiero estar así –se acerca y
la abraza- por siempre mi amor, toda la vida –la besa-
Después de aclarar las cosas Camila y Daniel se dedicaron a hacer lo que
él quiso hacer desde el principio, Camila aun estaba en traje de baño y el sin
camisa así que se ahorraron algunos pasos, Daniel puso su camisa sobre la arena
y sobre ella recostó a Camila, volvió a ponerse encima de ella para tener mayor
libertad de acariciarla, ella por su parte lo jalaba hacia ella pegándolo a su
cuerpo y besándolo por donde podía, bajo sus manos recorriendo la espalda de
Daniel, llego a la bermuda y recorrió su cintura hasta llegar a la parte delantera,
están do allí no dudo ni un segundo en desabrochar la bermuda de Daniel para
luego bajarla rápidamente, el alzo un poco a Camila para poder desatar su traje
de baño, lo quito de inmediato y lo aventó hacia un lado dejando al descubierto
los pechos de Camila que de inmediato beso y acaricio provocando gemidos en su
mujer, ella se enfoco al bóxer de Daniel, mientras lo besaba lo iba bajando
poco a poco mientras él hacía lo mismo con la prenda que aun cubría a Camila e impedía
que él pudiera entrar en ella.
Ya estando completamente desnudos, Daniel no dudo en entrar en Camila
profundamente ante la mirada de placer de esta y ciertos ruidos que le hacían saber
a Daniel que ella lo estaba disfrutando, lo movimientos eran fuertes y
constantes por parte de ambos que al ritmo que lo hacía juntaban sus labios y
se besaban apasionadamente, de repente la posición cambio ahora era Camila
quien estaba encima de Daniel mientras él estaba sentado en la arena, la tomo
por la cintura y la ayudaba a hacer movimientos de cadera para seguir dándose placer,
Daniel se levanto poco a poco con ella en brazos y de a poco la fue llevando al
agua, donde se mentirón a lo más profundo y con ciertos movimientos de ambos
llegaron al punto exacto de placer donde sus cuerpos se relajaban y miles de
sensaciones los recorrían, así Daniel y Camila vivieron una experiencia única quedándose
por un largo rato dentro del agua.
Muy buen capitulo...:)
ResponderEliminarQue hermosooo :D :D cuantos capítulos faltan para que termine?
ResponderEliminarwow q capitulo muy bueno
ResponderEliminarQue buena luna de miel insisto jajajaaj, me encanta esta historia!! No quiero que termine aún.
ResponderEliminar