sábado, 22 de diciembre de 2012

Capitulo 34


Camila despertó muy temprano y Daniel aun seguía durmiendo, ella se metió a bañar y como vio que Daniel seguía perdido en sus sueños, decidió salir de su habitación y ahora ser ella quien le preparara una sorpresa a Daniel.
Hablo con varias personas del hotel, salió a una tienda y se fue rumbo a un lugar que haría de ese penúltimo día de luna de miel algo inolvidable.
Al cabo de un rato Daniel despertó busco a Camila con sus manos aun sin abrir los ojos pero al no sentirla cerca abrió los ojos y volteo de inmediato pero Camila no estaba, entonces se levanto y camino hacia al baño mientras gritaba su nombre pero Camila tampoco respondió, decidió mantener la calma y meterse a bañar mientras hacía tiempo para que Camila llegara, pero al salir se dio cuenta que ya había pasado mucho tiempo y ella no aparecía, cuando decidió salir a buscarla llamaron a su puerta, el abrió de inmediato pensando que era ella pero…
Botones: Señor Díaz buen día.
Daniel: Que tal, buenos días.
Botones: Le traigo un mensaje de su esposa, me pidió que le dijera que un chofer lo está esperando en la entrada del hotel para llevarlo hasta donde esta ella, si es tan amable es hora de que se vaya.
Daniel: -Su alma descanso- Muchas gracias por el mensaje, enseguida bajo.
Daniel bajo a la entrada del hotel intrigado, el chofer le abrió la puerta del auto y emprendieron el viaje, por más que él quiso sacarle información respecto al lugar donde iban y lo que Camila planeaba el chofer no cedió, se mantuvo callado todo el camino que duro más o menos unas tres horas, hasta que por fin detuvo el auto y le indico a donde tenía que entrar.
Daniel camino unos cuantos metros por un lugar que desde antes de entrar ya era mágico, Mont St. Michel, una isla pequeña situada a 1 kilómetro de la costa francesa haría de ese día algo indescriptible, camino unos cuantos pasos más y se detuvo en seco al ver a su mujer sentada en la arena con un vestido blanco con transparencias que la hacía lucir hermosa, el cabello recogido y unas sandalias coquetas que resaltaban el tono de su piel, Daniel no dudo ni un segundo y se acerco a Camila sonriéndole.
Daniel: Mi amor que es todo esto.
Camila: Lo menos que un príncipe como tú se merece mi vida, ven –le estira la mano-
Daniel: -se sienta junto a ella- Soy un príncipe porque tú eres mi princesa –sonríe- como hiciste para preparar todo esto, este lugar es increíble, por cierto me asuste cuando no te sentí junto a mí y cuando te busque y no aparecías casi me da un infarto.
Camila: -ríe- Que exagerado eres amor, tú estabas muy dormido y yo debía recompensarte de alguna manera todo lo que tú me das, y sobre como conseguí hacer todo esto, una tienes sus contactos y sus encantos mi vida –le guiña el ojo-
Daniel: Eso ya no me gusto, que hiciste Camila Monterde de Díaz.
Camila: Nada de qué arrepentirme y nada que te ofenda precioso.
Daniel: Ok me tranquilizas, me das un beso –la mira-
Camila: ¿Uno?, no mi amor, miles, MILES –se acerca a él y lo rodea por el cuello-
Camila y Daniel se fundieron en un beso lleno de amor, pero sobre todo lleno de pasión, Daniel se movió de tal manera que hizo que Camila quedara recostada en la arena mientras el pasaba su pierna por encima del cuerpo de Camila para quedar cómodamente encima de ella, paso una de sus manos por abajo del cuello de Camila para sostener su cabeza y ella quedara cómoda, mientras con la otra mano acariciaba las piernas de su esposa por dentro y fuera del vestido, Daniel quería hacerle el amor a su mujer en ese mismo instante, pero ella no lo dejo.
Daniel: ¿Qué paso?, ¿No quieres?
Camila: Por supuesto que quiero mi amor, pero al ratito, porque si hacemos esto de una vez luego no te quedaran fuerzas para lo que tenemos que hacer ahorita, así que tranquilízate y ven –se levanta-
Daniel: Ay Camila porque siempre me dejas así, un día me va a hacer daño –ríe- pero bueno anda, vamos.
Camila: El dramón contigo siempre, vente mi amor, te va a gustar, yo lo sé –se para de puntitas y lo besa-
Tomados de la mano se dirigieron a la parte de enfrente de la isla donde había un considerable número de personas que se divertían surfeando, nadando o caminando a la orilla de la playa, Daniel se quedo perplejo al ver las olas, la sensación de practicar un deporte que tanto le gustaba era notoriamente de satisfacción, Camila lo tomo de la mano y lo dirigió hacia la orilla de la playa donde había un par de tablas que decían el nombre de ambos.
Daniel: me compraste una tabla mi amor, y dice mi nombre –emocionado- y te compraste una tú.
Camila: Si mi amor, si a todas tus preguntas –ríe- yo me la compre para que tú me enseñes y podamos compartir un momento con algo que te gusta hacer hermoso.
Daniel: de verdad que eres increíble, mejor mujer no pude escoger, cada día haces algo que me sorprende y me enamora mas de ti, y mira que esta difícil enamorarse mas, te amo tanto que estoy seguro que nadie podría amar de la manera en que yo te amo a ti –la besa-
Camila: -suspira- eres tan maravilloso que también estoy segura que nadie podría amarme como lo haces tú, aparte de todo eres guapísimo –se muerde el labio- yo no sé cómo pude resistirme hace rato, pero mejor ya no me acuerdo porque me regreso –ríe- anda, vamos al agua y enséñame como se hace esto porque la verdad no tengo idea.
Camila se quito el vestido que traía para quedar solo en un sexy traje de baño de dos partes, ante la mirada de deseo de Daniel, el por su parte se quito la camisa para solo quedarse con la bermuda que traía puesta, Daniel tomo su tabla y a Camila de la mano entraron poco a poco al agua hasta llegar a la parte más profunda, Daniel le mostro a Camila lo que tenía que hacer para no caerse y mantener el equilibrio, Camila puso mucha atención y lo intento, pero por más ganas que le echaba jamás pudo hacerlo a Daniel le daba risa así que prefirió dejar las tablas a un lado y meterse al agua con su mujer, con sus cuerpos dentro del agua era inevitable para ellos no tocarse por todas partes y besarse por todos lados, después de estar así por un buen rato, salieron del agua y se sentaron en la orilla a observar a los surfistas, estaban entretenidos platicando y besándose cuando de repente Daniel no pudo evitar desviar su mirada ante una mujer muy atractiva que surfeaba perfectamente, se separo de Camila para poder observar mejor a la mujer, gesto que disgusto a Camila, ella se levanto, tomo su vestido y camino hacia la parte trasera de la isla sin que Daniel se diera cuenta porque estaba muy entretenido mirando a la atractiva mujer que practica su deporte favorito de una manera tan magistral.
Daniel: Camila, ya viste que bien surfea esa chava –voltea- Camila, -grita- Camila.
Daniel se levanto y comenzó a caminar, busco entre la gente pero no había rastro de Camila, recordó donde habían estado antes y supuso que estaría allí, camino a la parte de atrás de la isla y efectivamente encontró a Camila sentada en la arena con su vista puesta al hermoso paisaje que tenía enfrente.
Daniel: Amor porque me dejaste ahí.
Camila: Tu pregunta sobra no se te hace, porque mejor no te vas a ver a la tipa esa que tanto te gusto, es más porque no mejor la llevas al hotel y sigues la luna de miel con ella –irónica-
Daniel se dio cuenta que la reacción que había tenido al ver a la mujer no había estado bien y menos siendo su luna de miel y estando su esposa junto a él. Daniel se sentó junto a Camila quien lo veía con cierto rechazo.
Daniel: Mi amor, Camila, perdóname, no era mi intención hacerte sentir mal, te juro que no me di cuenta, solo la observe porque surfea bastante bien y es un deporte que me gusta y porque muy pocas mujeres lo practican, pero de ninguna manera lo hice para ofenderte, mi amor por favor perdóname –la mira-
Camila: Estoy muy enojada contigo Daniel, te prepare todo esto para que pasáramos un buen rato juntos, no para que vinieras a ver a otras mujeres, mejor vámonos al hotel.
Daniel: No mi amor, tu preparaste todo esto y yo quiero disfrutar esta hermosa sorpresa a tu lado, al lado de mi mujer, sabes perfectamente que eres la única en mi vida y que no tengo ojos para nadie más, ya te explique el motivo por el cual la observe, mas allá de eso no había otra intención al verla, sé que no estuvo bien y que te molesto, pero por favor perdóname, yo quiero disfrutar nuestra luna de miel, quiero que estemos bien, ya no estés así por favor –la mira apenado-
Camila: Ya está bien, ya quita esa cara porque la pones porque sabes que así me convences de todo verdad, disfrutemos nuestra luna de miel, pero no lo vuelvas a hacer, juro que antes de estar contigo no era así de celosa, pero eres tan perfecto que no quiero perderte nunca –se acerca-
Daniel: Y no me vas a perder jamás, porque lo que yo menos quiero es irme de tu lado, quiero estar así –se acerca y la abraza- por siempre mi amor, toda la vida –la besa-
Después de aclarar las cosas Camila y Daniel se dedicaron a hacer lo que él quiso hacer desde el principio, Camila aun estaba en traje de baño y el sin camisa así que se ahorraron algunos pasos, Daniel puso su camisa sobre la arena y sobre ella recostó a Camila, volvió a ponerse encima de ella para tener mayor libertad de acariciarla, ella por su parte lo jalaba hacia ella pegándolo a su cuerpo y besándolo por donde podía, bajo sus manos recorriendo la espalda de Daniel, llego a la bermuda y recorrió su cintura hasta llegar a la parte delantera, están do allí no dudo ni un segundo en desabrochar la bermuda de Daniel para luego bajarla rápidamente, el alzo un poco a Camila para poder desatar su traje de baño, lo quito de inmediato y lo aventó hacia un lado dejando al descubierto los pechos de Camila que de inmediato beso y acaricio provocando gemidos en su mujer, ella se enfoco al bóxer de Daniel, mientras lo besaba lo iba bajando poco a poco mientras él hacía lo mismo con la prenda que aun cubría a Camila e impedía que él pudiera entrar en ella.
Ya estando completamente desnudos, Daniel no dudo en entrar en Camila profundamente ante la mirada de placer de esta y ciertos ruidos que le hacían saber a Daniel que ella lo estaba disfrutando, lo movimientos eran fuertes y constantes por parte de ambos que al ritmo que lo hacía juntaban sus labios y se besaban apasionadamente, de repente la posición cambio ahora era Camila quien estaba encima de Daniel mientras él estaba sentado en la arena, la tomo por la cintura y la ayudaba a hacer movimientos de cadera para seguir dándose placer, Daniel se levanto poco a poco con ella en brazos y de a poco la fue llevando al agua, donde se mentirón a lo más profundo y con ciertos movimientos de ambos llegaron al punto exacto de placer donde sus cuerpos se relajaban y miles de sensaciones los recorrían, así Daniel y Camila vivieron una experiencia única quedándose por un largo rato dentro del agua.

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