Daniel: ¿Oye, ya te he dicho que te ves más hermosa
de lo que eres?
Camila: ¿Oye, sí te das cuenta de que con esta venda
no veo nada y no te puedo dar mi opinión acerca de mi aspecto?
Daniel: Es que no es necesario que te veas, confía en
mí pero sobre todo en ti… Eres la mujer más hermosa del mundo.
Camila: Está bien, está bien, yo soy la más hermosa y
tú el más guapo ¿te parece?
Daniel: Hmm, bueno, yo no te discuto, YO SÍ SOY EL
MÁS GUAPO. –modesto-
Camila: Don modesto se hizo presente.
Daniel: No soy modesto, simplemente reconozco lo que
soy…
Camila: Ay si… bueno, señor reconocedor, ¿me da un
pico, besito, beso, besotote?
Daniel: Te lo daría pero manejando ahorita y en un
país desconocido no tengo mucha confianza.
Camila: ¿Dijiste país desconocido?
Daniel: ¡Chin! Bueno, te di una pista.
Camila: Ufff, como me dice mucho.
Daniel: Una pista es una pista.
Camila: Está bien. Entonces, ¿Me vas a dejar sin mi
beso? –indignada-
Daniel: ¿Qué te parece que llegando al lugar
destinado no te doy uno, te doy miles? Digo… sí te agrada la idea.
Camila: Dime tú… ¿Cómo puedo decir “no” a esa oferta?
Está bien, pero necesito llegar ya.
Daniel: No te preocupes, ya no tardamos.
Finalmente en 30 minutos llegaron al lugar
esperado, Camila sentía que explotaría y terminaría rasgando con sus uñas la
venda que traía puesta, no sabía cómo había aguantado tanto tiempo con eso
tapando sus ojos.
Daniel: ¡Señora de Díaz Acosta! Hemos llegado.
–Bajando del auto-
Camila: ¡FUUUUUUUUU! Qué bueno, juro que me iba a
arrancar esta cosa. –Apoyándose en la mano de él para salirse del carro-
Daniel: Ya, ya, no te preocupes, ya estamos aquí.
Camila: ¿Eso significa que ya me puedo quitar la
venda? –emocionada-
Daniel: Noup, eso significa que te voy a dar el beso
que me pediste.
Camila: Ashh, está bien, pero ¿solo uno? –Poniendo
trompita-
Daniel: Ahorita sí y cada minuto otro besito, ¿te
parece? –Dándole pico-
Camila: Mhhh, bueno. –Pegándolo a ella- Pero ahorita
dame un besototototototototote. Ándale, que no veo donde está tu boquita para
besarla.
Daniel: Camila por favor, no tengo boquita, tengo
bocota.
Camila: Demuéstramelo.
Y en ese momento Daniel la agarra por la
cintura y la pega bruscamente a él besándola con mucha intensidad, el beso fue
muy largo.
Daniel: -cortando el beso con pequeños piquitos por
toda su cara- Camila, ya. Estamos en medio de la calle.
Camila: Está bien, córrele que en serio me quiero
quitar esta cosa.
Daniel tapó los ojos de Camila para asegurarse
que en ese tramito no viera nada, esperaron 5 minutos y más y por fin subieron
escaleras y caminaron poquito, finalmente ahí estaban.
Daniel: Muy bien mi amor, ya estamos donde tenemos
que estar, ¿lista?
Camila: ¡Listísima!
Daniel: Muy bien –quitando las manos de sus ojos y
desabrochando la venda-
En ese momento Camila abre los ojos y tiene
frente a ella algo difícil de creer, la Torre Eiffel en frente de ella,
brillante, impresionante, gloriosa y un poco lejos pues estaban en un
restaurant que les daba esa preciosa vista, a su lado estaba una mesa con dos
sillas, con mantelería blanca, velas encendidas, dos copas vacías y una botella
de Champaña enfriándose en una cubeta con hielo.
Daniel: -sonriendo- ¿Y bien? ¿Qué te parece?
Camila: -boquiabierta- Daniel… no… no sé qué decir
–tartamudeando-
Daniel: Dime lo que quieras, se aceptan quejas,
sugerencias, felicitaciones…
Camila: Jamás me podría quejar de esto, es la mejor
sorpresa en toda mi vida… es que es increíble, esta vista, esta cena… este amor
es increíble, tú eres increíble.
Daniel: Tú amor es quien me hace ser increíble, tú
eres increíble…
Camila: Daniel en serio, mil gracias por todo, mil
gracias por hacerme feliz, por ser tan romántico, por ser esa persona con la
que pase lo que pase sé que siempre podré contar, por ser mi mejor amigo y mi
esposo al mismo tiempo, gracias por enamorarte de mí y sobretodo, muchísimas
gracias por existir. –abrazándolo-
Daniel: Nada que agradecer, es un placer poder hacerte
feliz, recuerda que sí tú sonríes, yo sonrío,
si tú te caes, yo te levanto… gracias a ti por alumbrar mi vida y por permitirme ser la persona con quien
compartirás el resto de tu vida. Prometo hacerte feliz y no fallarte nunca de
los jamases, tú y yo en las buenas y en las peores, hasta que la muerte nos
separe… es más, ¿sabes? Ni la muerte nos separará porque este amor es eterno,
sin fin.
Camila: Así es y así será, siempre, siempre, siempre.
Daniel, ¿cómo te explico qué siento por ti si te juro que amor es poco? En
serio te necesito en mi vida, no la imagino sin ti… Eres lo mejor que me ha
pasado, antes y después de todo lo que hemos vivido, Dios te envió como una
bendición para mi, eres más de lo que yo merezco.
Daniel: No mi amor, tu eres más de lo que yo siempre
había pedido, Dios fue muy generoso conmigo. Nunca dudes que sí luché por ti
fue para que pudiera darte lo que mereces, mereces todo lo que una reina tiene
pero más allá de lo material te juro que nadie ha amado como yo te amo a ti y nunca
nadie lo hará.
Camila: -con lágrimas de felicidad- TE AMO, DANIEL.
TE AMO DEMASIADO. TE AMO TANTO. TE AMO CON LOCURA. TE AMO CON TODO MI CORAZÓN.
Daniel no lo duda ni un segundo más y sella
todas esas palabras con un beso en donde puso todo su amor, toda su ternura,
todo su cariño y todo lo hermoso que sentía por Camila, los dos se entregaron
en ese beso todo lo que no se podía explicar con palabras.
Me encantoooooooooo,gracias por subirlo :)
ResponderEliminarlindooo
ResponderEliminarQue hermoso =3
ResponderEliminarExcelente capitulo!!! Geacias por publicarlo que sean más seguido No!!!
ResponderEliminarQue bello capítulo..... A disfrutar París se ha dicho Camila y Daniel. Que bonita historia, muchas felicitaciones!!!!!
ResponderEliminar