martes, 18 de diciembre de 2012

Capitulo 32


Daniel: ¿Oye, ya te he dicho que te ves más hermosa de lo que eres?
Camila: ¿Oye, sí te das cuenta de que con esta venda no veo nada y no te puedo dar mi opinión acerca de mi aspecto?
Daniel: Es que no es necesario que te veas, confía en mí pero sobre todo en ti… Eres la mujer más hermosa del mundo.
Camila: Está bien, está bien, yo soy la más hermosa y tú el más guapo ¿te parece?
Daniel: Hmm, bueno, yo no te discuto, YO SÍ SOY EL MÁS GUAPO. –modesto-
Camila: Don modesto se hizo presente.
Daniel: No soy modesto, simplemente reconozco lo que soy…
Camila: Ay si… bueno, señor reconocedor, ¿me da un pico, besito, beso, besotote?
Daniel: Te lo daría pero manejando ahorita y en un país desconocido no tengo mucha confianza.
Camila: ¿Dijiste país desconocido?
Daniel: ¡Chin! Bueno, te di una pista.
Camila: Ufff, como me dice mucho.
Daniel: Una pista es una pista.
Camila: Está bien. Entonces, ¿Me vas a dejar sin mi beso? –indignada-
Daniel: ¿Qué te parece que llegando al lugar destinado no te doy uno, te doy miles? Digo… sí te agrada la idea.
Camila: Dime tú… ¿Cómo puedo decir “no” a esa oferta? Está bien, pero necesito llegar ya.
Daniel: No te preocupes, ya no tardamos.

Finalmente en 30 minutos llegaron al lugar esperado, Camila sentía que explotaría y terminaría rasgando con sus uñas la venda que traía puesta, no sabía cómo había aguantado tanto tiempo con eso tapando sus ojos.

Daniel: ¡Señora de Díaz Acosta! Hemos llegado. –Bajando del auto-
Camila: ¡FUUUUUUUUU! Qué bueno, juro que me iba a arrancar esta cosa. –Apoyándose en la mano de él para salirse del carro-
Daniel: Ya, ya, no te preocupes, ya estamos aquí.
Camila: ¿Eso significa que ya me puedo quitar la venda? –emocionada-
Daniel: Noup, eso significa que te voy a dar el beso que me pediste.
Camila: Ashh, está bien, pero ¿solo uno? –Poniendo trompita-
Daniel: Ahorita sí y cada minuto otro besito, ¿te parece? –Dándole pico-
Camila: Mhhh, bueno. –Pegándolo a ella- Pero ahorita dame un besototototototototote. Ándale, que no veo donde está tu boquita para besarla.
Daniel: Camila por favor, no tengo boquita, tengo bocota.
Camila: Demuéstramelo.

Y en ese momento Daniel la agarra por la cintura y la pega bruscamente a él besándola con mucha intensidad, el beso fue muy largo.

Daniel: -cortando el beso con pequeños piquitos por toda su cara- Camila, ya. Estamos en medio de la calle.
Camila: Está bien, córrele que en serio me quiero quitar esta cosa.

Daniel tapó los ojos de Camila para asegurarse que en ese tramito no viera nada, esperaron 5 minutos y más y por fin subieron escaleras y caminaron poquito, finalmente ahí estaban.

Daniel: Muy bien mi amor, ya estamos donde tenemos que estar, ¿lista?
Camila: ¡Listísima!
Daniel: Muy bien –quitando las manos de sus ojos y desabrochando la venda-

En ese momento Camila abre los ojos y tiene frente a ella algo difícil de creer, la Torre Eiffel en frente de ella, brillante, impresionante, gloriosa y un poco lejos pues estaban en un restaurant que les daba esa preciosa vista, a su lado estaba una mesa con dos sillas, con mantelería blanca, velas encendidas, dos copas vacías y una botella de Champaña enfriándose en una cubeta con hielo.

Daniel: -sonriendo- ¿Y bien? ¿Qué te parece?
Camila: -boquiabierta- Daniel… no… no sé qué decir –tartamudeando-
Daniel: Dime lo que quieras, se aceptan quejas, sugerencias, felicitaciones…
Camila: Jamás me podría quejar de esto, es la mejor sorpresa en toda mi vida… es que es increíble, esta vista, esta cena… este amor es increíble, tú eres increíble.
Daniel: Tú amor es quien me hace ser increíble, tú eres increíble…
Camila: Daniel en serio, mil gracias por todo, mil gracias por hacerme feliz, por ser tan romántico, por ser esa persona con la que pase lo que pase sé que siempre podré contar, por ser mi mejor amigo y mi esposo al mismo tiempo, gracias por enamorarte de mí y sobretodo, muchísimas gracias por existir. –abrazándolo-
Daniel: Nada que agradecer, es un placer poder hacerte feliz, recuerda que sí tú sonríes, yo sonrío,  si tú te caes, yo te levanto… gracias a ti por alumbrar mi vida y por  permitirme ser la persona con quien compartirás el resto de tu vida. Prometo hacerte feliz y no fallarte nunca de los jamases, tú y yo en las buenas y en las peores, hasta que la muerte nos separe… es más, ¿sabes? Ni la muerte nos separará porque este amor es eterno, sin fin.
Camila: Así es y así será, siempre, siempre, siempre. Daniel, ¿cómo te explico qué siento por ti si te juro que amor es poco? En serio te necesito en mi vida, no la imagino sin ti… Eres lo mejor que me ha pasado, antes y después de todo lo que hemos vivido, Dios te envió como una bendición para mi, eres más de lo que yo merezco.
Daniel: No mi amor, tu eres más de lo que yo siempre había pedido, Dios fue muy generoso conmigo. Nunca dudes que sí luché por ti fue para que pudiera darte lo que mereces, mereces todo lo que una reina tiene pero más allá de lo material te juro que nadie ha amado como yo te amo a ti y nunca nadie lo hará.
Camila: -con lágrimas de felicidad- TE AMO, DANIEL. TE AMO DEMASIADO. TE AMO TANTO. TE AMO CON LOCURA. TE AMO CON TODO MI CORAZÓN.  

Daniel no lo duda ni un segundo más y sella todas esas palabras con un beso en donde puso todo su amor, toda su ternura, todo su cariño y todo lo hermoso que sentía por Camila, los dos se entregaron en ese beso todo lo que no se podía explicar con palabras.


5 comentarios: