lunes, 10 de diciembre de 2012

Capitulo 29


La mañana del domingo se la pasaron durmiendo, Camila acurrucadita en el pecho de Daniel, los dos con una sonrisa en su rostro. Al despertar se metieron a bañar y siguieron adornando, mientras pasaba el tiempo su departamento fue quedando precioso y ellos se divertían cada vez más. Cuando terminaron decidieron ir a comer, Camila eligió el restaurant, era el mismo en donde había ido por Daniel cuando se emborrachó con Claudia aunque ella no le daba mucha importancia.


Daniel: -suspirando- Ay, cada que vengo aquí me recuerda a Claudia.
Camila: -extrañada- ¿Ah sí? Sí quieres vámonos.
Daniel: No, no. Está bien…
Camila: ¿Y por qué te pone taaaaan mal eso de recordar a Claudia? –medio enojada-
Daniel: No sé, quizá era mi mejor amiga…
Camila: -celosa- ¿Mejor Amiga? Ah, cómo lo que antes era yo, ¿no?
Daniel: -riendo- No… no.
Camila: ¿Entonces?
Daniel: No sé, con ella me siento cómo cuando tú y yo éramos amigos, le puedo confiar todo y sé que no me traicionaría, siempre contaría con ella…
Camila: Ahh, ¿así como conmigo?
Daniel: Que no, pero no sé, ya te dije lo que significaba para mí.
Camila: No me digas que la historia se repite. –alterada-
Daniel: -sonriendo- Ay Camila, ¿qué parte de ERES EL AMOR DE MI VIDA Y NUNCA TE CAMBIARÍA POR NADA NI POR NADIE no entiendes?
Camila: Y tú… ¿qué parte no entiendes de TE AMO, NO ME GUSTA COMPARTIRTE CON NADIE MÁS PORQUE ERES EL HOMBRE QUE CUALQUIER MUJER QUISIERA TENER Y ME PONGO CELOSA no entiendes?
Daniel: La misma que tú no entiendes de NADA MÁS TENGO OJOS PARA TI PORQUE DESDE SIEMPRE HE ESTADO AMANDOTE.
Camila: Que es equivalente a QUÉ BUENO PORQUE SI TE VEO MIRANDO A OTRAS MUJERES TE ARRANCO LOS OJOS PARA QUE SOLO ME PUEDAS OIR A MI Y ASÍ NADIE MÁS TE QUIERA, SÓLO YO.
Daniel: Y se podría decir como AUNQUE SEAS SÁDICA TE AMO TANTO QUE ACEPTARÍA QUE ME ARRANCARAS LOS OJOS PARA SOLO PODER OÍRTE Y OLERTE A TI.
Camila: Que daría lo mismo si se dijera YA ME ESTOY DANDO MIEDO A MI MISMA Y ES MEJOR QUE ESTA CONVERSACIÓN SE ACABE.
Daniel: ESTOY DE ACUERDO.


El resto de la tarde se la pasaron muy divertidos entre risas, besos y cursilerías, ya era rutina hacer lo mismo, amaban estar juntos, se complementaban tan bien… eran en pocas palabras la pareja perfecta.

Cuando regresaron a su departamento se pusieron a buscar en internet salones y ropa para su boda, como Camila ya había estado buscando antes solo le mostró a Daniel los que más le habían gustado y cumplían todas sus expectativas. Daniel veía con interés todo, era obvio que esta idea de casarse con Camila, la mujer que lo traía loco desde años, le entusiasmaba demasiado, por fin el sueño de tanto tiempo se iba a cumplir.

Camila: -señalando su lap top- ¿Y qué te parecen? 
Daniel: ¡ME ENCANTARON!
Camila: ¿Cuál te gustó más?
Daniel: Hmm, está entre éste o éste... -señalándolos-
Camila: Me gusta más este, siento que es más grande para que quepamos todos bien.
Daniel: ¿A cuántas personas invitaremos?
Camila: Hmm, de mi familia son muchos, de la tuya también... Amigos -pensativa- ¿Aproximadamente? 
Daniel: ¿450?
Camila: -carcajeando- ¿Es en serio? ¿450?
Daniel: ¿Son muchos? -tomando agua-
Camila: Son poquísimos, para ese salón mínimo son 600 personas.
Daniel: -escupiendo el agua- ¿Es broma, no? ¿600? Camila... ¿Tantos?
Camila: Ay, Daniel, no seas dramático... De nuestras familias somos como 200 y tus amigos, los míos, los nuestros... Igual y nos pasamos.
Daniel: ¿Cuántos amigos tienes?
Camila: ¿No recuerdas que me llevaba con todos los de la Uni? Ya sabes, ventajas de ser popular... -guiñándole el ojo- muy buenas épocas.
Daniel: Vaya, parece que la modestia se contagia.
Camila: Por favor, nadie se compara contigo en eso de ser modesto ¿Eh?
Daniel: Ña ña ña, me creo porque... Obvio lo soy.
Camila: Ayyyy, y así modesto y creído me encaaantas.
Daniel: ¿Oye? Tú a mí, ¿Ya viste tu vestido de novia?
Camila: Veía algunos modelos, pero no estoy muy segura de cual, todos son hermosos.
Daniel: ¿Puedo verlos? 
Camila: Noooup.
Daniel: ¿Por qué? -haciendo pucheritos-
Camila: Porque no, quiero que sea sorpresa, que cuando me veas entrando a la Iglesia pienses "Wow, mi mujer es hermosa cuando se baña" 
Daniel: Y aunque no te bañes eres hermosa... Lo que sí es que hueles un poco feito cuando no lo haces. 
Camila: -indignada- ¿Ah sí?
Daniel: Seeeeee, pero ¿Qué tiene, verdad? -se acerca-
Camila: No, no, huelo mal, no te vaya a dar algo en las vías respiratorias, no te acerques.
Daniel: ¡Eso no se vale! Así olieras horrible, amo tus besos.
Camila: Pues te quedarás con las ganas.

Camila cerró la lap top y se fue a su cuarto, se puso su pijama y se metió a la cama, a los 5 minutos Daniel ya estaba con ella, abrazándola.
Daniel: -suspirando- Camila...
Camila: ¿Qué?
Daniel: Sólo te quería recordar que eres la mujer de mi vida, la más hermosa, la más generosa... Eres la mejor. Te amo y muero porque seas mi esposa, aunque huelas feo.
Camila: Y yo te amo a ti, no sé qué haría si me llegaras a faltar, Daniel. Gracias por ser parte de mi vida y por amarme tanto. Y no huelo feo –le da un golpe con el codo y ríe-

Y entre palabras bonitas los dos se quedaron perdidamente dormidos, soñando con el día tan especial que sería cuando por fin caminaran al altar.

Sus días fueron ajetreados, los preparativos de la boda los traían locos, entre invitaciones, banquetes, salón y demás cosas ya no sabían ni donde traían la cabeza,  Daniel tenía mucha familia pero no papás por lo que fue un momento duro tener que pensar que daría un paso tan importante sin ellos, sin embargo Camila siempre estaba con el apoyándolo en todo, por su parte Camila tenia a sus papás con ella, varios tíos, primos, abuelos, etc. Como buen novio y caballero que siempre había sido y no importando que él y Camila ya vivieran juntos, Daniel tuvo que realizar todo el protocolo que las tradiciones requerían, fue hasta Querétaro que es donde radicaban los padres de Camila y pidió la mano de Camila como debía de ser, los papás de Camila reaccionaron increíblemente bien, desde que ellos vieron a Daniel por primera vez cuando Camila lo presento como su amigo, ellos sabían que era el hombre indicado para su hija, así que no pusieron mayor obstáculo, al contrario estaban felices con la decisión de Camila, desde siempre habían visto a Daniel como un hijo y ahora con mucho mas razón.
Después de pasar un par de días en Querétaro Camila y Daniel regresaron a México para ultimar detalles y terminar de entregar las invitaciones que les faltaban, obviamente Vivi seria la madrina de anillos, y entre familiares y varios amigos más se eligieron a los padrinos para los demás artículos que se dan en una boda religiosa, absolutamente toda la familia que a Daniel le quedaba vivía en México así que encontrarlos no fue difícil, aunque Daniel no los veía con la frecuencia que él quería ellos siempre estaban al pendiente de él y al igual que la familia de Camila a ellos también les hacia feliz la decisión de Daniel.  

Aun cuando sus días eran de locos se daban tiempo para ellos, casi todas las noches hacían el amor, para ellos era la manera más sincera y pura de demostrarse cuanto se amaban…

Los días siguieron pasando y por fin el día esperado llego, ambos despertaron muy temprano con una sonrisa en su rostro, estando seguros que ese sería el mejor día de sus vidas.

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