Camila: 13 de mayo. –afirmando-
Daniel: 28 de marzo.
Camila: No mi amor, tenemos que planear bien todo. Invitaciones, recuerdos,
salón, damas de honor…. –histérica-
Daniel: Tranquila amor, hay más tiempo que vida, igual me podría casar ahora
mismo contigo.
Camila: No, Daniel. Toda mujer desea su boda de ensueño, con un príncipe azul y
pues, contigo saldrá perfecto.
Daniel: ¿Me consideras un ‘príncipe azul’?
Camila: Eres más que eso. –Para la trompa-
Daniel: -dándole beso- Pero si achu, ya sabes qué pienso al respecto.
Camila: Si, si amor, pero para mí tu eres más de lo que merezco.
Daniel: Y para mí al revés, pero igual ese no es el tema. ¿Qué fecha entonces
quieres?
Camila: 13 de mayo. –sonriendo-
Daniel: Hmm, muy bien, pero falta muuuucho. –Haciendo pucheros-
Camila: Ya te expliqué las razones mi amorcito, pero viéndote bien esos brazotes
y esa sonrisa… Daniel no uses tus encantos conmigo, sabes que me pueden.
Daniel: Por favor. –Más pucheritos-
Camila: Noooooup. –Tapándose la cara-
Daniel: Ash, está bien, pero ten en cuenta que te trataré como si fueras mi
esposa ya, ¿eh?
Camila: ¿Ah sí? ¿Y se podría saber el por qué de esas confiancitas que tiene
usted conmigo? –propia-
Daniel: No le sabría decir la verdad, ¿será porque la amo mucho? –pensativo-
Camila: Hmmm, podría ser, pero no confío demasiado. –Traviesa-
Daniel: -sorprendido- ¿No se lo he demostrado lo suficiente señorita Camila de
Díaz Acosta?
Camila: Sí me lo ha demostrado pero así que diga ¡Uffff! Cómo me ama pues la verdad
no mucho…
Daniel: -acercándose para besarla- Pues se quedará con las ganas.
Camila: -sorprendida- ¿Por?
Daniel: ¿Recuerdas a mi amiga Claudia?
Camila: ¿Claudia?
Daniel: Sí, la que trabaja con nosotros que su oficina está al lado de la mía.
Camila: Ah sí, sí, ella. ¿Ella qué?
Daniel: Ah pues me dijo que me quería ver, que era urgente.
Camila: Últimamente te has juntado mucho con ella, ¿no? Digo, en la oficina la
veo rondando tu oficina.
Daniel: Sí, somos muy buenos amigos, me cae muy bien y es una persona muy linda.
¿Celitos? –retándola-
Camila: ¿Yo? Para nada. –sarcástica-
Daniel: Qué bueno, porque no los deberías de tener, sabes perfectamente quién es
la mujer de mi vida, con la que tanto soñé, ¿verdad? –tierno-
Camila: Pues se supone que yo, pero prefieres irte a ver a tu amiga esa, ¿no?
–indignada-
Daniel: Camilita de mis amores, sabes que cuando yo quedo en algo, lo cumplo. No
puedo faltar porque es un compromiso, es como si te dejara en el altar… o sea,
no.
Camila: No, Daniel. Esa sería una situación muy diferente, tú me dejas plantada
en el altar y yo te mato y mato de pasada a la persona por lo que lo hiciste.
Daniel: -riendo- Qué dramática eres, pero bueno, tengo que ir. Te amo… MUCHO.
–Beso-
Camila: Te creo, nada más no tardes mucho ¿eh?
Daniel: Clarrrrro que no. –saliendo-
Camila pasó la
tarde buscando salones para la boda, tal vez había puesto mucho tiempo pero
quería que ese día fuera perfecto, ese día en el que quede atada a Daniel para
toda la vida, le daba mucha ilusión checar este tipo de cosas, desde pequeña
había soñado con ese día y cuando por fin le tocaba planear todo trataba de
hacerlo lo mejor posible. Pasaron varias horas y dieron las 9 de la noche,
Camila estaba preocupada por Daniel ya que no llegaba, decidió llamarle a su
celular.
Daniel: Sí, ¿bueno?
Camila: ¡Daniel! ¿Dónde estás mi amor? Me tienes con el Jesús en la boca.
Daniel: Ah, perdóname mi amor. –poquito borracho-
Camila: Daniel, ¿estás borracho?
Daniel: Así que tu digas borracho, borracho, no. Me tomé un par de copitas, no te
lo negaré.
Camila: Ay mi amor, dime dónde estás y voy por ti, no quiero que te pase nada.
Daniel: No te preocupes, dice Clau que ella me lleva.
Camila: ¿Clau? –Enojada-
Daniel: Sí, Clau, Claudia… te hablé de ella hace rato, ¿no? –susurrando y
confundido-
Camila: Sí me hablaste de ella, pero prefiero ir yo por ti.
Daniel: Pero mi amor no quiero molestarte…
Camila: Tú NUNCA me podrías molestar, me molestaría más que prefirieras que “Clau”
te traiga.
Daniel: Está bien, está bien. Estoy en La Chilanguita.
Camila: ¿Qué Chilanguita? Sí sabes que hay miles, ¿no?
Daniel: En la de Polanco…
Camila: Ok, voy para allá, no te muevas de ahí y por favor ya no estés tomando.
Daniel: Está bien mi amor, no te preocupes, aquí te espero… Muchas gracias y TE
AMO.
Camila: Yo a ti.
Camila se abrigó y
salió buscando un taxi ya que Daniel se llevó el carro, durante el camino se
puso a pensar: ¿Qué hacía Daniel borracho si él nunca había tomado de más? ¿Por
qué justamente estaba tomando con Claudia? ¿Por qué le decía “Clau”? Los celos
carcomían a Camila, era demasiada la inseguridad que sentía y no por Daniel,
sino porque sabía que tener un hombre como él es el sueño de toda mujer, lo que
también sabía era que Daniel la amaba demasiado y eso la hacía sentir no tan
segura, pero sí sabía que Daniel era incapaz de serle infiel.
Al llegar a La
Chilanguita Camila pasó buscando a Daniel y para su sorpresa el estaba riendo a
carcajadas con Claudia, ella era una mujer muy guapa, rubia, alta y de muy buen
ver, eso hizo que explotara por dentro.
Daniel: -viendo a Camila- ¡Mi amoooor! –Levantando la mano-
Camila: ¡Mi vida! –acercándose, sentándose en sus piernas y dándole un beso
intenso-
Daniel: -terminando el beso- Camila, tranquila, recuerda que no estamos solos. –Señalando
con los ojos a Claudia-
Camila: Ah, perdón, es que no sabes cuánto te extrañé.
Daniel: No te preocupes. Camila, ella es Claudia, mi amiga. Claudia, ella es
Camila, mi novia.
Claudia: -saludándola de beso- Así que tú eres Camila, esa que tuvo a Dani en las
nubes por muchos años. Mucho gusto. –Prendiendo un cigarro-
Daniel: Ella misma.
Camila: Un placer, Claudia. –Tosiendo- Daniel, tú odias el humo del cigarro.
–Entre dientes y al oído de Daniel-
Daniel: -susurrándole- Tranquila, yo sé que lo odio pero es que después de todo
lo que me contó Claudia, no se lo podía negar… luego te cuento.
Camila: -sonriendo fingidamente- Claudia… ¿hace cuánto conoces a Daniel?
Claudia: En realidad no mucho, acaba de regresar del viaje extenso que hizo, en
realidad nos hemos convertido en buenos amigos.
Daniel: ¡Así es! Por la amistad, SALUD. –Alzando su cerveza-
Claudia: ¡SALUD! –chocando su cerveza con la de él-
Camila: -irónica- Bueno mi amor, me parece que nos tenemos que ir.
Daniel: No, mi vida, ahorita, la estamos pasando bien…
Camila: Qué más quisiera yo que quedarme, pero con eso de la boda, tenemos que ir
viendo todo. –Con segundas intenciones-
Claudia: ¿Boda? Daniel, no mencionaste ninguna boda, me voy a sentir ¿eh? –riendo-
Daniel: Sí, bueno, creo que me faltaron unos pocos detalles.
Claudia: Bueno, pues… ¡Muchas felicidades! –Levantándose y dándole un abrazo a
Camila, haciendo que ella se levantara de las piernas de Daniel- Y qué decir de
ti, pícaro éste. –Abrazando a Daniel-
Daniel: Sí verdad, salí más inteligente que guapo.
Claudia: Ya va a empezar el señor modesto, como de costumbre. –riendo-
Daniel: Ya sabes que eso nunca puede faltar en mí.
Camila: Me queda claro, pero aparte de que es modesto tiene sus razones de
creerse, es buenísimo para muchas cosas, ¿verdad amor?
Daniel: -dándose cuenta de la acción- Este… no exageres mi vida, lo normal.
Claudia: Ay sí, ya no soy don modesto…
Daniel: Eso nunca se me quitara. –Guiñándole el ojo-
Camila: Bueno Claudia, ahora sí te dejamos, espero que pases muy buenas noches.
–levantándose-
Daniel: Nos vemos Clau, un gusto haber pasado la tarde tan agusto.
Claudia: Cuando quieras la repetimos amiguito. –Despidiéndose de beso- Camila, como
ya lo dije antes un placer, y tienes mucha suerte de tener a alguien como Daniel,
en serio.
Camila: Sí, yo lo sé, gracias, que tengas linda noche.
Camila y Daniel
salieron del restaurant, Camila fue manejando hasta el departamento y venía pensando
en todas las explicaciones que Daniel le tendría que dar.
Me encantaaaaaaaaaaaaaaa!
ResponderEliminarQue bueno estaaaa!! :)
ResponderEliminarIncreibleeeeeeeeeeeeee
ResponderEliminarHuy que padre capitulo...
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